Comenzar el año planificando mi nuevo jardín me hace mucha ilusión, no veo el momento de limpiar todos los escombros y suciedad que ahora cubren la tierra, para comenzar a trabajarla, mejorar, y plantar de nuevo. Todavía no he decidido que pondré en él, pero cada vez que me lo planteo, recuerdo todo lo que tuve plantado en el pasado, las cosas que funcionaron bien y las que fueron un desastre. Los errores y aciertos anteriores me servirán de guía a la hora de empezar otra vez con mi nuevo pequeño jardín. En este post intentaré hacer una recopilación de las plantas más bonitas que he tenido y mi experiencia con ellas.

Rosas

En el pasado hubo muchas rosas, de distintas variedades. Mis preferidas son, sin duda, las rosas inglesas. No diré que se daban mal del todo, tenían una orientación ideal y florecían bien en la primavera, pero en cuanto se acercaba el verano y el calor intenso, se llenaban de insectos y hongos. Cultivar rosas en mi jardín era complicado, necesitaban mucho mantenimiento y acabé por quitarlas.

Agapantos

Me encantan los agapantos y en mi jardín se daban muy bien. Estaban plantados en una zona contenida por rocas y parece que eso les iba bien, ya que a estas plantas les gusta tener las raíces apretadas. La verdad es que las flores son espectaculares, aunque es una lástima que solo tengan una floración. Me he quedado con algunos tubérculos en una maceta y puede que en el futuro jardín los plante de nuevo.

Salvia

Hace ya muchos años que descubrí la gran variedad de salvias diferentes que existen y el buen resultado que dan en un jardín como el mío: caluroso y seco. Sobre todo la Salvia microphylla, que todavía conservo en macetas y será de lo primero que vuelva a plantar cuando el jardín esté terminado. Me gusta su color, resistencia y el poco mantenimiento que requieren. Otras variedades que van muy bien en mi jardín: Salvia farinacea, Salvia nemorosa, Salvia leucantha y Perovskia, o salvia rusa. Aunque esta última no tanto.

Anémona

Hace un par de años planté unas matas de Anemone hupehensis, una vivaz que nunca pensé que iría tan bien en mi pequeño trocito de tierra. Lo cierto es que me sorprendió, porque en primavera crecía bastante bien y florecía con profusión. El verano lo llevaba mal, el sol achicharraba gran parte de sus hojas. Las anémonas son flores que me encantan, las flores salen al final de tallos largos y se mecen con gracia a la menor brisa. Probablemente las incluya en el nuevo diseño.

Portulaca

La portulaca es ideal para la parte más bajas de una bordura de plantas. Crecen bajitas y se ensanchan suavizando los bordes de un camino o un cantero. Las flores, brillantes y llamativas, aportan bastante interés. Además, las hojas son suculentas, almacenan agua y resisten bastante bien la sequía. Seguro que las volveré a tener.

Hortensia

La hortensia en una flor espectacular, pero el Mediterráneo no es el clima ideal para ella. Aún así, conseguí que esta mata se aclimatara bien en una gran maceta a la sombra del jazminero. La tuve muchos años, pero ya hace un par de temporadas que se secó. No puedes descuidarte en absoluto cuando cultivas una planta fuera de su hábitat natural. No creo que vuelva a intentarlo, es preciosa pero no es para mi jardín.

Clematis

Las Clematis también son delicadas en climas calurosos y secos como el mío, pero como me gustan tanto no pude evitar hacer varios intentos en el pasado. Durante un par de temporadas conseguí que esta Clematis Piilu se desarrollara bastante bien combinada con el Trachelospermum jasminoides. En cuanto pueda la volveré a plantar, también junto a un jazmín de leche.

Trachelospermum jasminoides

Hay quien lo llama falso jazmín o jazmín de leche, pero, en realidad, no pertenece a la familia de los jazmines. Lo cierto es que las flores se parecen muchísimo en forma, color y aroma. Es una trepadora que alcanza una altura considerable y, en mi jardín, fue una planta muy útil que hacía pantalla para evitar las vistas de los vecinos. En el nuevo jardín será indispensable, porque tendré más espacio que tapar.

Osteospermum

Me gustan todas las flores con forma de margarita y los Osteospermum están entre ellas. Son matas ideales para jardín seco, ya que soportan bien la sequía ocasional. En mi anterior jardín eso sucedía a menudo, pero esta planta crecía y florecía bien. La tuve en diversas tonalidades y no lo descarto para el futuro, siempre que encuentre sitio para él.

Erigeron

Otra flor con forma de margarita pero de tamaño diminuto que alegra muchísimo cualquier rincón del jardín. El Erigeron florece desde primavera hasta otoño tanto en sol como en semisombra y soporta estoicamente la falta de riego. Es ideal para un jardín mediterráneo, en rocallas, macetas o como cubresuelos. Las mantengo en macetas esperando un nuevo emplazamiento.

Euryops

También se le conoce como margarita amarilla, por su forma y su color. El Euryops pectinatus es un arbusto que crece muy bien en climas calurosos y secos, y tiene unas flores muy llamativas. Para mi gusto su color es demasiado chillón y mi intención, para el nuevo jardín, es poner tonos más suaves.

Ojo de poeta

Esta enredadera, de nombre científico Thumberghia alata, estuvo varias temporadas en mi jardín. Es una trepadora vigorosa que, una vez establecida, prospera muy bien en jardines con poca agua. En mi jardín florecía durante toda la temporada, desde finales de primavera hasta el otoño, pero resultó ser demasiado invasora y no sé si la volvería a plantar en un jardín tan pequeño como el mío. Es una pena, porque realmente me encanta.

Echinacea

No conservo las primeras equináceas que tuve en el jardín, aquellas eran Echinacea purpurea, con bonitas flores de color rosa. Se daban bien, pero desaparecieron una temporada que se estropeó el riego mientras yo estaba de vacaciones. El año pasado planté otra mata entre las plantas del huerto, amarilla en esta ocasión. Se trata de Echinacea “summer colors” y me gustaría trasplantarla a algún rincón del jardín. Funciona bien con riego escaso.

Vinca

Vinca minor, Vinca major o Vinca rosea son algunas de las vincas que cultivo. Las tres crecen bien en climas secos y soportan el calor del verano mediterráneo. Las dos primeras van mejor a la sombra, pero la Vinca rosea, adora el sol.

Buganvilla

La buganvilla es una planta mediterránea impresionante que llena de alegría cualquier jardín con sus grandes y coloridas brácteas. Tuve una de ellas hace muchos años, pero un día decidí cambiarla por una glicinia. Me he arrepentido varias veces porque, aunque la glicinia tiene una floración fabulosa, su duración es corta, mientras que la buganvilla, aquí, suele florecer casi todo el año. En esta ocasión la incluiré en mi pequeño espacio verde.

Glicinia

Estas son sus maravillosas flores que, además de bonitas, huelen muy bien. Pero la glicinia pierde pronto la hoja y gran parte del año es un tallo desnudo sobre la pared. Me ha encantado tenerla estos años pero en su lugar, en el futuro, pondré una buganvilla.

Plumbago

Las flores azules del Plumbago son preciosas y es una planta trepadora ideal para el clima mediterráneo. La tengo en la entrada de casa y ahí se quedará, adornando en verano la terraza. Es un planta vigorosa y resistente, crece muy alto y cubre muy bien. El único inconveniente que le veo es que sus flores son muy pegajosas.

Guisante de flor

El guisante de flor, según unos, o de olor, según otros, es una enredadera que produce delicadas flores en primavera. Con el verano, las matas se echan a perder con el calor, pero vale la pena plantarlas para disfrutar de su color y aroma durante la primavera. Tendrá que buscarles algún rinconciro, porque me gustaría tenerlas en el nuevo jardín.

Tulbaghia violacea

La planta y las flores de tulbaghia me encantan. Sus hojas finas y alargadas se salen de lo normal, el color de las umbelas es especial, pero tiene un aroma que no a todos les gustaría. A mi, desde luego, no. Son de la familia de los ajos y las cebollas, y su olor es muy similar. Aún así, son ideales para mi clima, y tiene más a favor que en contra. Por eso las cultivo en mi jardín.

Coreopsis

La Coreopsis, a pesar de su intenso color amarillo, no me resulta tan chillona como otras flores de esa tonalidad. Se adapta bien al clima seco y al suelo calcáreo, y eso la hace idónea para mi jardín. De momento está en una maceta, pero si le encuentro un lugar, la plantaré en el nuevo jardín.

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Hay muchísimas plantas para escoger y casi seguro que no habrá espacio para todas ellas, pero en nuestro nuevo jardincito seguiremos disfrutando de muchas flores. Esperamos que en primavera ya podamos trabajar en él, mientras seguiremos contando nuestros planes e ilusiones.