Las bombas de semillas son pequeñas bolas formadas por arcilla, semillas y abono orgánico que se utilizan en agricultura natural para minimizar la intervención humana en el cultivo. Aunque parezca una novedad o una moda, se inventaron hace muchas décadas, y su cometido es evitar algunas faenas del laboreo, como el arado previo a la siembra, y el uso de espantapájaros u otros elementos disuasorios para aves. Las bombas se elaboran según el método Nendo Dango, ideado por el agricultor ecologista Masanobu Fukuoka.

En nuestra última publicación os mostré las bombas que me regalaron estas navidades. Como las conocía poco, decidí investigar sobre ellas para saber qué son y para qué sirven. Hoy os cuento lo que he averiguado, porque me parecen un sistema de siembra y cultivo muy interesante para la jardinería sostenible. En mi caso, las pequeñas esferas de arcilla contienen semillas de flora mediterránea, pero se pueden encontrar en el mercado con otro tipo de plantas, e incluso se pueden fabricar en casa.

Masanobu Fukuoka y la agricultura natural

Empezaré por contaros quien fue Masanobu Fukuoka, el campesino japonés a quien debemos este tipo de siembra. El señor Fukuoka nació a principios del siglo pasado, en el seno de una tradicional familia campesina. Pero, además de trabajar la tierra, Masanobu era un científico que estudiaba el suelo en lo que a su estructura y composición concierne, e investigaba sobre las enfermedades de las plantas y su diagnóstico. Durante su juventud, nuestro amigo comenzó a desconfiar de los procedimientos utilizados en la agronomía moderna, cada vez más drásticos e invasores, y decidió salirse de la corriente elaborando su propio método.

En la década de los años 30, nuestro protagonista comenzó a esbozar un sistema de cultivo que daría a conocer como “agricultura natural”. El método se basa en que las condiciones de cultivo sean lo más naturales posibles, sin que el hombre intervenga más que en lo imprescindible. No arar el suelo, no agregar más abono que el que llega al terreno de forma natural, no emplear pesticidas ni podar las plantas son, entre otros, algunos de los principios de su método, ampliamente descrito en su obra “La senda natural del cultivo”, que traspasó las fronteras de Japón hasta convertirse en un referente mundial en agricultura ecológica y permacultura.

Las semillas Nendo Dango

Las bombas de semillas son estas bolitas que ahora están tan de moda y que se venden en multitud de tonalidades diferentes. Los formatos comerciales son muy coloridos -cosas del marketing-, pero son básicamente semillas, abono natural y arcilla, por lo que el color es algo superfluo. Lo que realmente importa es su función.

Los pequeños proyectiles de barro, tras ser esparcidos sobre el terreno de siembra, protegen en su interior las semillas hasta que las lluvias las deshagan y las plantas comiencen a brotar. Dentro de cada bola, la simiente está resguardada de los agentes atmosféricos adversos y de los animales. Las aves y los insectos no pueden con ellas por su tamaño. Para alejar animales más grandes, pueden llevar en su composición algún repelente natural, como cayena o ajo.

Hay bolas para todo tipo de cultivo: huertos, jardines, bosques, praderas, etc. Además de emplearse en el cultivo de alimentos, se han consolidado como un método de reforestación muy eficiente. En mi caso las semillas son para jardín mediterráneo y contienen borraja, boca de dragón, aliso de mar, vulneraria y trébol. Solo me queda esperar a tener el suelo del jardín preparado para sembrar y observar su evolución. Estoy deseando poder contaros mi propia experiencia.