Ojo de poeta, ojitos negros, anteojo de poeta…, son algunos de los nombres comunes con que se conoce a esta delicada planta trepadora. Delicada por su sencillez y belleza, pero realmente una planta perenne, de rápido crecimiento y bastante resistente siempre que las temperaturas sean templadas. Por debajo de los 8ºC puede llegar a perder la parte aérea pero luego rebrotar.

Su nombre científico es Thunbergia alata, pertenece a la familia de las Acantáceas y es nativa de Africa sudoriental. Crece enroscando sus ramas a cualquier soporte que encuentre y puede superar los dos metros de altura. No es una planta muy exigente en lo referente al suelo, pero necesita una ubicación soleada para florecer abundantemente.

Las flores son grandes, normalmente amarillas o anaranjadas aunque existen variedades azules. Se utilizan principalmente para cubrir muros o celosías en patios y jardines, aunque es posible cultivarla como planta de interior si recibe suficiente luz. Con los cuidados apropiados es una planta que florece desde la primavera hasta el otoño.

Para que la thumbergia se desarrolle en condiciones óptimas, además de proporcionarle una ubicación adecuada, conviene regarla moderadamente evitando encharcamientos de agua y abonarla cada quince días durante la temporada de floración. No es una planta que necesite poda, pero si lo consideramos oportuno, se puede recortar a finales de invierno.

En el jardín la tengo acompañando a un Trachelospermum Jasminoides que estos días está a punto de florecer. La combinación blanca y amarilla resulta muy luminosa, pero dentro de unas semanas habŕa pasado la floración del falso jazmín manteniéndose la de la thunbergia hasta bien entrado el otoño.

¿Conocías esta planta? Hace tiempo ya publiqué una breve ficha sobre ella:aquí.