Desde que descubrí esta planta vivaz y sus delicadas flores de color rosa he intentado cultivarlas en mi jardín. Hasta ahora nunca había conseguido que llegaran a florecer, no porque sean plantas complicadas, sino porque florecen en verano y las dos ocasiones anteriores había fallado el riego y las plantas murieron.

Este año todo ha funcionado correctamente y las flores han hecho su presencia en mi jardín. Están plantadas en maceteros grandes, seguramente en el suelo irían mejor pero no tengo más espacio. Bajo el jazminero, en el porche trasero crean un ambiente bonito con el contraste de sus lígulas rosas y las pequeñas flores naranjas del interior de la inflorescencia.

Echinacea purpurea

Son plantas fuertes, de hojas ásperas y flores consistentes. Cuando las tocas descubres que toda la delicadeza la ofrecen a la vista, porque al tacto resultan poco suaves. Aún así es una delicia disfrutar de su presencia. A mi siempre me han cautivado los macizos de Echinaceas purpureas y sus combinaciones con otras plantas perennes. ¿Recordáis este jardín en la montaña que estaba lleno de ellas?

No me parece que la equinácea sea una planta difícil de cultivar, no ha sido atacada por ninguna plaga el tiempo que la tengo y más allá de sus riegos periódicos no ha necesitado más cuidados. Es importante que el suelo drene bien y no se encharque y agradece un emplazamiento soleado.

Os dejo algunas imágenes de estas plantas en mi jardín. Tiene un buen número de flores abiertas, de rosa intenso, pero continúan abriéndose nuevos capullos mientras que las flores viejas van tomando un tono más pálido pero persisten en la planta.

Echinacea purpurea