Ha sido una sorpresa inesperada y muy agradable, mi hermana y su marido estuvieron en casa de la madre de él, en Puerto Llano. Desde allí me enviaron algunas fotos de los iris y las lilas tan preciosas que cultiva en el jardín y yo, por supuesto, me enamoré.

Las cosas de whatsapp “¡por favor, traedme unos rizomas!” y ni cortos ni perezosos desenterraron unos cuantos rizomas para trasplantarlos en mi jardín. Ayer ya estaban en la rocalla, en la zona más alta para que se vean bien, y con una flor lista para abrirse.

Yo tuve unos iris ya hace tiempo pero los perdí, aquípuedes ver la ficha que escribí hace tiempo. Luego he intentado plantar de nuevo pero nunca han llegado a cuajar, posiblemente a la parte baja del jardín no le llega suficiente sol y no crecen bien allí. Para no fallar, esta vez les he buscado un lugar mucho más soleado.

Además de la planta de mi jardín, también trajeron este ramillete lleno de varas de un amarillo intenso.

Desde aquí agradezco a mi hermana y mi cuñado que pensaran en mi, y a María Dolores que no dudara un minuto en sacar unas plantitas para regalárnoslas. Lo cuidaré con todo el cariño del mundo.