¡Buenos días de miércoles!

Ayer descubrí quien es el responsable de que las pequeñas rosas de mi terraza aparezcan cada mañana sin pétalos, algunas como si las hubieran cortado por la mitad con un cuchillo de precisión. Este saltamontes que ha descubierto que en mi jardín tiene una buena provisión de deliciosos pétalos de rosa frescos y tiernos.

Lo reconozco, es uno de los insectos que más me desagradan y tuve que armarme de valor para acercarme a tomar estas fotos…, ¡con solo ver las imágenes me da grima! No fui capaz de echarlo y ahí se quedó toda la noche dándose un atracón.

Fijaos cómo dejó la rosa que está en primer plano, se ve que a mitad del almuerzo prefirió cambiar de plato y escogió un capullo aún sin abrir que le resultó más tierno 🙂

Estas rositas son pequeñas, pero el rosal está cuajado de ellas. Es una de los más floríferos que tengo en casa y no quisiera que el saltamontes acabara con él. Tendré que buscar alguna manera de ahuyentarlos pero no conozco ningún repelente específico.

Esta mañana a primera hora me asomé de nuevo a ver el rosal. Hoy está nublado y las fotos salen un poco mejor. Como veis está lleno de rosas, sobre todo por la parte más baja. Por arriba no es que le falten, pero es “territorio saltamontes” y están casi todas roídas.

Aquí la rosa que se zampó ayer, no dejó ni un pétalo. Y lo peor, ahí lo tengo abrazado al soporte descansando y esperando que le entre ese apetito voraz.

¡Uhmmm! ¿Me ayudáis a encontrar una solución?