Flores de primavera Flores de verano Plantas de interior Plantas de jardín

Cuidados del kalanchoe, descripción y variedades

kalanchoe

El género Kalanchoe incluye más de 120 especies de plantas suculentas que pertenecen a la familia Crassulaceae. No son muchas las variedades que se ven normalmente a la venta en viveros y centros de jardinerías. La más popular es Kalanchoe blossfeldiana, y es la que generalmente asociamos con el nombre kalanchoe. Si tienes esta variedad, o cualquier otras, sigue leyendo. Vamos a hablar de sus cuidados sea cual sea el tipo, ya que para todos ellos son similares.

Cómo es el kalanchoe

Las diferentes variedades de kalanchoe son nativas de Europa y de Africa. Todas ellas son plantas perennes suculentas, con hojas carnosas y flores que asoman por encima del follaje. Las plantas de kalanchoe prosperan en ambientes áridos y muchas de ellas son plantas de interior populares y fáciles de cuidar. Las puedes cultivar tanto dentro como fuera de casa.

Las plantas de kalanchoe son de crecimiento lento, de media tardan entre dos y cinco años en alcanzar la madurez. Los hay de tamaño pequeño, hojas diminutas y porte colgante, como Kalanchoe pumila, y otros de gran tamaño, con hojas grandes, como Kalanchoe beharensis, que puede alcanzar los 6 metros de altura en condiciones favorables. Si tienes mascotas debes llevar cuidado con esta planta, todas sus partes son tóxicas para los gatos y los perros.

kalanchoe beharensis
Kalanchoe beharensis

Flores de kalanchoe

K. blossfeldiana, la especie más popular, tiene flores pequeñas pero muy decorativas. Se agrupan en umbelas que sobresalen por encima del follaje, en el centro de la planta, y puedes encontrarlas en multitud de colores: amarillo, rojo, rosa, blanco, naranja, etc. Existen variedades con flores sencillas y variedades con flores dobles, llenas de pétalos. Algunos cultivares populares son: K. blossfeldiana «Tom Thumb», K. blossfeldiana «Vulcan», K. blossfeldiana «Compacta Lilliput», K. blossfeldiana «Orange Triumph» Kalanchoe blossfeldiana «Goldrand».

Hay otros kalanchoes menos conocidos, pero todos tienes flores muy llamativas. En algunos, como K. pumila, son pequeñas flores con forma de trompeta de color morado que cuelgan al final de las ramas de la planta. Otros, como Kañanchoe thyrsiflora, forman inflorescencias terminales con flores en forma de campana colgante de color naranja. Hay muchas más variedades con flores de colores que generalmente van de los crema a los rojos, pasando por amarillos y anaranjados.

kalanchoe daigremontiana
Kalanchoe daigremontiana

Cuidados del kalanchoe

Si deseas cultivar una suculenta con un extra de belleza, seguro que encuentras alguna que te cautive entre las diferentes variedades de Kalanchoe. Como muchas suculentas, el kalanchoe es una especie que no da problemas, prefiere mucha luz solar y un suelo con buen drenaje. En las zonas de clima cálido se puede cultivar al aire libre. El kalanchoe necesita un terreno arenoso y bien drenado, luz suficiente y poca agua. Como planta de interior, lo mejor es cultivarlo con luz indirecta brillante y en una maceta con un sustrato para cactus.

Tanto dentro como fuera de casa, el kalanchoe se adapta bien a un rango amplio de temperaturas. Lo que no tolera son las heladas. Algunas variedades, como Kalanchoe blossfeldiana, comienzan su ciclo de floración después del período de días fríos y oscuros de invierno. Otros, como Kalanchoe pumila florecen cuando las temperaturas son suaves.

Las plantas de kalanchoe no presentan muchos problemas. Podrías encontrarte con una pequeña infestación de ácaros, cochinilla u oidio, pero de manera muy ocasional.

Luz

En el exterior el kalanchoe se cultiva con sol directo, siempre que tenga suficiente agua. En regiones donde el verano es seco y tórrido, agradecerá algo de sombra a medio día.

Las plantas de kalanchoe cultivadas en interiores necesitan mucha luz para florecer, por lo que deben mantenerse en una habitación con abundante luz natural brillante. Debes evitar colocarlos bajo la luz solar directa, ya que puede quemar las hojas y reducir la floración.

Suelo

Al aire libre, una planta de kalanchoe crece mejor en suelos arenosos y bien drenados. Las plantas de interior deben mantenerse en macetas con una tierra que no retenga demasiada humedad, como el sustrato para cactus. Es recomendable plantar el kalanchoe en una maceta de barro o arcilla, éste es un material que absorbe el exceso de agua del sustrato proporcionando un drenaje adecuado y evitando un ambiente demasiado húmedo.

Agua

Si eres de los que ocasionalmente olvida regar las plantas, un kalanchoe puede ser la elección perfecta para ti. A esta planta suculenta le va bien con un mínimo de agua, y solo requiere un riego profundo cada pocas semanas. Deja que la tierra se seque por completo entre riegos para prevenir la pudrición de la raíz. Como el kalanchoe es una planta crasa, sus hojas son capaces de almacenar agua. Aunque te retrases unos días en el riego, la planta estará bien.

Temperatura y humedad

El entorno de tu hogar es importante para el kalanchoe, aunque no es tan exigente como otras plantas de interior. En general, prosperará a temperaturas que oscilan entre los 14 y los 27ºC, por lo que, con la excepción de protegerlo de las heladas, no tienes que hacer mucho para crear el ambiente interior adecuado. Las plantas de kalanchoe no son exigentes con los niveles de humedad del aire.

Como plantas de jardín, al aire libre, el kalanchoe prospera en climas cálidos. No es una buena opción en zonas frías, ya que no se desarrollan con temperaturas por debajo de los 10ºC, y morirán instantáneamente si se produce una helada.

Fertilizante

Como la mayoría de las plantas con flores, al kalanchoe le beneficia alguna dosis de fertilizante, aunque es menos voraz que muchas otras plantas. En el jardín, al kalanchoe le bastará con una sola alimentación ligera en la primaveraEn interior debe alimentarse con un abono esquilibrado una vez al mes durante los meses de primavera y verano, pero no durante el invierno. Si la floración es escasa, cambia a un fertilizante con mayor contenido de fósforo.

como cuidar un kalanchoe
Kalanchoe blossfeldiana

Tipos de kalanchoe

K. blossfeldiana es el más popular y está disponible con diferentes tonos de amarillo, rojo, naranja, rosa y blanco. Plantado al aire libre, normalmente florece en primavera, pero como planta de interior puede florecer casi todo el año. También hay hay otras especies de kalanchoe que pueden ser buenas plantas de jardín y plantas de interior:

  • Kalanchoe pumila: esta especie tiene pequeñas hojas carnosas de color gris azulado y flores colgantes, también pequeñas pero vistosas, con cuatro pétalos enrollados de color morado.
  • Kalanchoe thyrsiflora: tiene grandes hojas redondeadas de color verde claro que se vuelven rojizas con el frío. Las flores se producen agrupadas en una inflorescencia central y son de color naranja.
  • Kalanchoe beharensis: esta especie muy apreciada por sus hojas grandes y aterciopeladas de color verde plateado pálido. Se le conoce también como kalanchoe oreja de elefante.
  • Kalanchoe daigremontiana: se caracteriza por hojas carnosas y alargadas que forman en su contorno multitud de nuevas plantitas.
  • Kalanchoe luciae: muy similar a K. thysiflora, con hojas gruesas y redondeadas. Se diferencian bien por su inflorescencia, que en este caso es más espigada y con flores color crema.
  • Kalanchoe tomentosa: tiene hojas pequeñas, alargadas y peludas, de color verde grisáceo con manchas pardas en los bordes. De su curiosa forma le viene el nombre popular de «orejas de conejo».
k. pumila
Kalanchoe pumila

Poda

Aunque el kalancho no necesita poda como tal, pellizcar los tallos de la planta le ayudará a mantener su forma y favorecerá una floración más vigorosa.

Reproducción del kalanchoe

Según la variedad, el kalanchoe se puede propagar de una manera u otra. Kalanchoe daigremontiana, por ejemplo, se reproduce fácilmente por los hijuelos que se forman en sus hojas.

Pero la mayoría de kalanchoes se reproducen emitiendo brotes nuevos en la base del tallo, y separarlos es la mejor manera de propagarlos. Otra manera de hacerlo es tomando esquejes de tallo, cosa que se puede hacer en casi cualquier momento. Así es cómo debes proceder:

  1. Corta un trozo de tallo de 7 o 10 cm de largo de una planta madura. En caso de separar un hijuelo, corta por la unión donde se conecta a la planta principal.
  2. Deja que el corte se seque durante unos días, o hasta que la herida parezca haberse cerrado y encallecido.
  3. Una vez haya cicatrizado, sumerge el extremo del corte en hormonas de enraizamiento.
  4. Planta el esqueje en tierra igual a la utilizada para cultivar la planta madre.
  5. Deja que el esqueje recién plantado enraíce en un lugar con luz indirecta brillante, pero no lo riegues. El tallo debe echar raíces en un mes aproximadamente, momento en el cual puedes empezar a cuidarlo como lo harías con una planta de kalanchoe madura.

Reproducir kalanchoe a partir de semillas

El kalanchoe es una planta de crecimiento lento, por lo que es más efectivo reproducirlo a partir de esquejes, pero es relativamente fácil conseguirlo a partir de semillas. Siembra las semillas en la superficie de un sustrato para suculentas a principios de la primavera. No tapes las semillas, ya que necesitan luz para germinar. Cubre el recipiente con una bolsa de plástico para aumentar la humedad hasta que germinen, lo que tarda unos 10 días. Después de unos dos meses, puedes trasplantar las plántulas a macetas individuales o plantarlas al aire libre.

Enmacetado y trasplante de kalanchoe

A diferencia de otras plantas que prefieren permanecer en la misma maceta, las plantas de kalanchoe prosperan mejor si se trasplantan con bastante frecuencia, ya que con los cambios se mejora el drenaje. Para obtener los mejores resultados, trasplanta tu kalanchoe anualmente, cada otoño, después de que la planta haya florecido. Hacerlo fomentará un nuevo crecimiento y aumentará la plenitud de la planta. Sube un tamaño de contenedor cada vez que trasplantes.

Asegúrate de usar una maceta con buen drenaje. La arcilla es una buena opción, ya que el material es poroso y ayudará a mantener la tierra relativamente seca.

Cómo hacer que un kalanchoe florezca

Si se les brinda el cuidado y el entorno adecuados, las plantas de Kalanchoe blossfeldiana pueden florecer durante todo el año en interiores. El componente esencial para que una planta de kalanchoe de flores con frecuencia es la luz solar abundante. Para que tu planta de kalanchoe florezca con vigor, debes ubicarla en algún lugar donde reciba al menos de seis a ocho horas de luz brillante todos los días en primavera y verano.

Durante el otoño y el invierno es importante que la planta experimente una oscuridad casi total durante las otras horas del día. Son necesarias 14 horas de oscuridad diaria, durante un período de al menos seis semanas, para que la planta acumule energía para futuras floraciones.

Puedes favorecer una floración continua cortando las flores conforme se marchitan. Si quieres ayudar un poco más a tu planta, aliméntala con un fertilizante de alto contenido de fósforo.

k. tomentosa
Kalanchoe tomentosa

Problemas comunes del kalanchoe

Las plantas de kalanchoe son extremadamente fáciles de cultivar sin que se presenten problemas. Aún así puede surgir algún contratiempo cuando no se riegan correctamente o si experimentan temperaturas extremas.

Flores y hojas blandas y dañadas

Las plantas de kalanchoe que se ven afectadas por temperaturas extremadamente frías pueden presentar hojas dañadas o flores atrofiadas. Para que esto no suceda, mantén estas plantas con temperaturas superiores a 10ºC.

Hojas marchitas

Las temperaturas demasiado altas pueden hacer que las hojas del kalanchoe se marchiten. No es recomendable exponerla a temperaturas por encima de los 28ºC.

Hojas sin brillo o quemadas

La exposición adecuada a la luz es clave para que las plantas de kalanchoe prosperen. Con poca luz las hojas perderán su verde brillante característico. Con demasiada luz solar directa las hojas se quemarán. Los kalanchoes cultivados en interior funcionarán mejor en un lugar que reciba mucha luz indirecta brillante, pero no demasiada luz solar directa.

Tallos blandos y frágiles

Un problema muy común con el kalanchoe es el riego excesivo o un sustrato que retiene agua. El exceso de agua puede causar la pudrición de raíces y tallos en estas plantas. Si notas alguno de estos díntomas, deja de regar hasta que la planta se recupere.

Falta de flores

Cuando un kalanchoe no florece, generalmente se debe a que no recibe el largo período de oscuridad invernal que le permite a la planta iniciar su ciclo de floración. Durante los meses de invierno, el kalanchoe necesita un período de seis semanas de oscuridad durante 14 horas cada día. Sin este período de reinicio, las plantas generalmente no vuelven a florecer.

Puede que también te guste...

       

Newsletter

Apúntate y recibe nuestras publicaciones en tu correo

* Necesario