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Hiedra: cuidados dentro de casa o en el jardín

La hiedra es un arbusto trepador, de hoja perenne, que tiene raíces aéreas autoadherentes con las que se agarra a cualquier superficie cercana. Su popularidad es más que conocida, se trata de una de las trepadoras más usadas tanto en jardinería como planta de interior. Razones no le faltan: además de tener unas hojas muy elegantes y decorativas, es una planta saludable que apenas da problemas.

Cómo es la hiedra

La hiedra trepadora es una planta de sotobosque que crece formando largos tallos llenos de hojas pecioladas y alternas. Pertenece a la familia Arialaceae y cuenta con unas 15 especies diferentes. Sus hojas tienen forma lobulada presentando cada una 3 o 5 lóbulos bien diferenciados. Se cultiva tanto como planta de interior como de exterior. Plantada en el suelo del jardín es una especie vigorosa que crece con rapidez. En una ubicación ideal es una planta de rápido crecimiento que puede llegar a resultar invasora. Las variedades enanas son más fáciles de controlar que las estándar, y resultan muy indicadas para cultivar dentro de casa.

La hiedra progresa arrastrándose por el suelo, donde no se levanta más de 20 cm de altura, hasta que encuentra una superficie para trepar. Le sirven rocas, árboles, muros, vallas o cualquier otra estructura. Se adhiere al soporte con unas pequeñas raíces aéreas que emite a lo largo de sus tallos y sigue avanzando pudiendo superar los 30 cm de altura.

La hiedra trepadora presenta dos tipos de hojas diferentes en tallos con distinta función. En los tallos trepadores se forman hojas jóvenes, con forma lobulada, mientras que en los tallos florales las hojas, ya adultas, son enteras y cortadas. Los brotes también son distintos según el grado de madurez: los jóvenes son verdes y flexibles, presentando raíces aéreas para adherirse al soporte; los adultos son más leñosos, rígidos y no cuentan con raíces.

Flores de hiedra

Las flores de la hiedra solo se forman cuando la planta crece a pleno sol. Son diminutas, de un tono amarillo claro verdoso, y se agrupan formando pequeñas inflorescencias de unos 3 cm de diámetro. La floración se produce durante el verano y parte del otoño. El néctar de estas flores sirve de alimento invernal a los insectos beneficiosos. Más tarde, cuando la flor de hiedra madura, se forman pequeñas bayas pardas que contienen en el interior las semillas. Estas bayas son venenosas para los humanos, de ahí el nombre de «hiedra venenosa», pero son alimento para muchos pájaros que sí las pueden digerir y facilitar la reproducción de la planta.

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Flores y bayas de hiedra

Tipos de hiedra

Existen muchos tipos de hiedra trepadora, desde variedades enanas con pequeñas hojas que mantienen un crecimiento muy contenido, hasta grandes ejemplares de largas lianas que pueden crecer cerca de los 30 metros. Seguro que tú también has visto esas antiguas casas solariegas con sus fachadas cubiertas por ramas y hojas de hiedra. Las hojas de las hiedras pueden encontrarse con diferentes tonalidades de verde: desde hojas con un intenso y brillante verde oscuro hasta otras variegadas que presentan matices blancos o cremosos. La hiedra de hoja pequeña es muy ornamental, elegir una u otra depende del gusto de cada uno.

Además de las 15 especies naturales que se conocen, existen numerosas variedades y cultivares obtenidas por el hombre mediante procesos de hibridación. Así se han conseguido multitud de tipos de hiedra de tamaño reducido pero con hojas de formas diferentes y colores variopintos. Muchas de ellas resultan sumamente decorativas y se cultivan muy bien dentro de nuestros hogares.

Cuidados de la hiedra

La hiedra es una planta de cuidados sencillos. Es un género de plantas muy resistente que puede sobrevivir con poca agua soportando ciertos periodos de sequía. Con un buen riego y suficiente luz solar, la hiedra crece con vigor extendiendo sus lianas varias decenas de metros. Por eso se utiliza para cubrir grandes extensiones de muros.

Los mejores cuidados para una hiedra son las siguientes:

Suelo

La hiedra es una planta que se adapta bien a cualquier tipo de suelo siempre que tenga un buen drenaje. Lo ideal, si se planta en el suelo del jardín, es procurarle un terreno profundo donde el arbusto pueda desarrollar a fondo sus raíces. En el caso de cultivarla en maceta, el sustrato deberá ser suelto y aireado para permitir un buen drenaje del agua de riego.

Luz

Esta planta crece mejor con mucha luz solar, aunque puede hacerlo también a la sombra. La luz del sol le asegura un crecimiento más fuerte, sano y le permite florecer, cosa que a la sombra no se producirá. Las variedades verdes se vuelven más verdes cuando crecen a la sombra, mientras que las variegadas van perdiendo los tonos claros.

Cuando se cultiva como planta de interior hay que procurarle a la hiedra una ubicación muy luminosa cerca de una ventana. Dentro de casa y con poca luz no prospera bien.

Riego

Cuando se cultiva en el suelo del jardín no necesita mucha agua, sus largas raíces le sirven para buscar el agua en lugares profundos de la tierra, por lo que bastará con un riego profundo semanal. Cosa distinta es cuando se cultiva en macetas. En este caso debemos procurarle el agua que no es capaz de buscar por sí misma. Una hiedra en maceta exterior debe regarse un par de veces por semana en verano y solo una (incluso menos) en invierno. Se debe vigilar que el recipiente tenga agujeros de drenaje para que el agua sobrante no se acumule en la maceta. Un exceso de humedad en las raíces podría matar la planta.

Fertilizante

La hiedra tiene vigor de sobra para desarrollarse, sin necesidad de fertilizante, en terrenos más bien pobres. Esto no significa que no se beneficie si aportamos algunos nutrientes al suelo en el que crece. Durante los 4 meses siguientes a su plantación no es necesario abonar en absoluto, más tarde haremos una aplicación de abono periódico que dependerá si la hiedra está en el suelo o en maceta. En el suelo es recomendable aplicar un abono granulado de liberación lenta en primavera. En macetas aplicaremos, durante primavera y verano, un fertilizante líquido en el agua de riego cada 15 días.

Plagas y enfermedades

La hiedra es una planta resistente a plagas y enfermedades, pero puede verse afectada por algunos insectos como pulgón, araña roja y cochinilla. También pueden manifestarse enfermedades fúngicas en forma de manchas en las hojas o los tallos. La mejor manera de prevenir estos contratiempos es cultivar la planta en lugares soleados, ventilados y no excederse con el riego.

Pueden aparecer pulgones en los brotes jóvenes de hiedra, pero es muy fácil es deshacerse de ellos: prueba a aplicar una solución de jabón de potasa en agua con un pincel para eliminarlos. A mi es lo que mejor me funciona.

Cuidado de la hiedra como planta de interior

Cultivar hiedra en interiores no es difícil siempre y cuando le proporciones lo que la planta necesita. La parte más importante del cuidado dentro de casa es la luz. Todas las variedades de hiedra necesitan luz brillante. Los cultivares variegados pueden recibir luz media, pero ten en cuenta que su contraste de colores se volverá menos pronunciado con menos iluminación. Cuando les falta luz, las plantas de hiedra en interior se vuelven largas y enfermizas. También serán más propensas a las plagas y las enfermedades

Revisa el suelo de tu hiedra antes de regar y comprueba que su parte superior está seca para volver a echar agua. Asegura también que la maceta tiene un buen drenaje, ya que a la planta no le gusta permanecer en agua estancada o en un suelo demasiado húmedo.

El cuidado de las plantas de hiedra en el interior también incluye una fertilización regular. Fertiliza tu planta en primavera, verano y otoño con un fertilizante rico en nitrógeno soluble en agua. No fertilices en el invierno, ya que este es el período de inactividad de la hiedra y el fertilizante puede hacer más daño que bien en este momento.

Distintas especies de hiedra

En la naturaleza existen unas 15 especies de hiedra reconocidas, pero hay cientos de tipos de variedades y cultivares conseguidos por el hombre mediante hibridación. Algunas tienen hojas de color verde liso, otras son variegadas y mezclan el verde con amarillo, dorado o blanco cremoso. Muchos  cultivares tienen su propio nombre, aunque es difícil encontrarlos bien identificados en los viveros. On-line es más seguro saber qué cultivar es el que compras. 

‘Itsy Bitsy’  es una variedad pequeña con bonitas hojas estrelladas de un color verde intenso. ‘Curlilocks’  tiene hojas onduladas de un tono verde intermedio. Entre las que tienen hojas variegadas está  ‘Gold Child’, con hojas salpicadas de amarillo dorado, blanco y gris. La hiedra ‘glaciar’ también es variegada y sus hojas resultan plateadas por la mezcla del verde grisáceo con bordes de color blanco cremoso.

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Hiedra variegada

Usos de la hiedra

La hiedra puede situarse en exteriores y en interiores. De esta manera, podemos decorar el alféizar o una estantería. Cultivada dentro de nuestro hogar ayuda a refrescar la casa y transmite un toque verde y vivo.

La hiedra es una enredadera bastante fácil de cuidar en el jardín. Ten en cuenta que puede hacerse enorme y cubrir más cosas de las que pretendías, pero si la cultivas con cuidado es una gran aliada a la hora de tapar feos muros, cubrir vallas perimetrales o hacer una bonita cubierta vegetal sobre el suelo en una zona sombría. Incluso puede trepar sobre los troncos de los árboles sin dañarlos.

Como la hiedra trepa muy bien, puedes cultivarla en una maceta y hacer con ella una bonita forma topiaria de corona, corazón, etc., lo que más te guste. Utiliza un alambre para crear la silueta que desees y, antes de lo que imaginas, esta enredadera de rápido crecimiento la llenará y tendrás una hermosa planta en maceta. Poda la hiedra con regularidad para mantenerla del tamaño y la forma que desees, es algo muy fácil. Incluso sin darle forma de topiaria, la hiedra es fácil de cultivar en contenedores y es una bonita planta de interior que no requiere casi cuidados.

Cuándo y cómo plantar hiedra

El otoño y la primavera son las mejores épocas para plantar hiedra en el jardín. Prepara un hoyo de diámetro doble al del cepellón de la planta, introduce las raíces y cubre con sustrato. Riega bien durante el primer año y esparce mantillo sobre la base de la planta para evitar la formación de malas hierbas competitivas. Cuando plantes hiedra, pon las plantas a unos 40 cm de distancia de la pared y mantén otros 40 cm entre distintos ejemplares.

Cómo guiar una hiedra

La hiedra tiende a crecer a su aire, buscando la luz. Se adhiere a cualquier superficie con unas raíces aéreas que forma en los brotes jóvenes. Sin embargo, es posible guiarla para que adquiera la forma deseada por nosotros. Esto se hace por medio de la poda. También con la poda conseguirás plantas más compactas y saludables. Debes recortar las puntas 1 ó 2 veces por año, preferiblemente en verano o cuando vayas a trasplantarla a una nueva maceta. De esta manera la planta crecerá más contenida, pero su forma será más conveniente.

También se aconseja recortar una vez al año las hiedras que se cultivan como plantas colgantes en macetas. Con esta técnica consigues contener las plantas al tamaño deseado (tanto ramas como raíces) y no necesitas trasplantar tan a menudo.

Peligros de la hiedra

Al igual que otras muchas plantas de jardín,interior y silvestres, la hiedra no es un alimento y es levemente tóxica si se ingiere. Si una persona consume alguna de sus partes puede tener malestar estomacal y náuseas. Es tóxica para humanos, gatos, perros y caballos, pero no lo es para las aves. Los pájaros se alimentan de las bayas maduras de la hiedra y la esparcen con sus excrementos, lo que ayuda a propagar la planta.

Los niños menores de cinco años son los que corren mayor riesgo de envenenamiento por plantas. Es importante enseñarles a no comer nada a menos que un adulto les diga que está bien. En caso de envenenamiento hay que llamar enseguida al 112 e indicarles el motivo.

Cómo hacer esquejes de hiedra y reproducir la planta

La hiedra se propaga muy bien mediante esquejes. Puedes aprovechar los restos de poda para multiplicar la planta. Corta con unas tijeras limpias un tallo de enredadera de 1 m de largo aproximadamente. Divide la rama en varios pedazos, cada uno con una o dos hojas.

Prepara una maceta con una mezcla de arena y tierra, y haz agujeros en el sustrato para plantar. Impregna el extremo de cada tallo con polvo de hormonas de enraizamiento y planta cada esqueje en uno de los agujero. Después empuja suavemente el sustrato para que los tallos toquen bien la tierra.

Riega bien el sustrato y coloca sobre la maceta una bolsa de plástico para ayudar a retener la humedad. Abre la bolsa una vez a la semana o cuando necesiten riego para mantenerla la tierra húmeda. Las ramitas de hiedra comenzarán a brotar y en 6 u 8 semanas estarán listas para trasplantar en un lugar definitivo.

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