Aprovechando que estos días hace buen tiempo hemos arreglado un poco el huerto, aunque esta vez no lo hemos llenado con hortalizas y hemos plantado muchas flores. Pelargonio, margaritas rosa y erigeron junto a las flores de zanahoria que empiezan a brotar y las de los guisantes, que esta vez no son de guisantes de olor, sino guisantes de comer.

Entre las verduras tenemos lechugas hojas de roble (con ese color rojizo que nos encanta), hinojo, puerros y tomates. Las tomateras todavía son diminutas, un par de planteles de tomate de la tierra recién plantados que ni se ven en las fotos. También hay perejil, ese ha estado todo el invierno en una maceta, orégano y salvias: officinalis, microphylla y greggii, que florecerán más adelante.

¡Ah! y hemos añadido un hotel para las abejas solitarias que siempre rondan por aquí, y un pequeño espantapájaros que, en realidad, no espanta nada. Os dejo algunas fotos de nuestro huerto preparado para recibir la primavera.