Albahaca: cuidados y beneficios de esta planta aromática

La albahaca es una hierba muy popular tanto en la cocina como en el jardín, porque sus cuidados son sencillos y muchos sus beneficios para la salud. De nombre científico Ocimum basilicum, la albahaca se puede mantener tanto en interiores y exteriores, usarla para condimentar una gran variedad de platos o para aprovechar sus propiedades medicinales. El cultivo de la albahaca es fácil y resulta perfecta para plantar en el jardín, el huerto o cultivar en macetas.

Cómo es la albahaca

Las albahaca es una planta herbácea, de tallos y hojas tiernas muy aromáticas, que procede de Asia y las islas del Pacífico Sur. Se engloba dentro de la familia de la menta y se puede cultivar con poco esfuerzo. Es una planta anual cuyo ciclo vital dura una temporada. De ella se aprovechan principalmente las hojas, que se usan para aderezar generalmente platos italianos y mediterráneos. Las semillas de albahaca también son un ingrediente popular en la cocina tailandesa.

La planta de albahaca se desarrolla con rapidez. En tan solo 3 o 4 semanas se puede pasar de la siembra a la cosecha. Al ser de crecimiento rápido y fácil, es una opción estupenda para jardineros principiantes, que pronto verán el resultado de su trabajo.

Aunque la variedad más extendida para cocinar es la albahaca verde, hay diferentes tipos de albahaca con ligeras diferencias: el porte de la planta, el tamaño de las hojas, el color, el matiz del aroma, etc. Todas ellas necesitan los mismos cuidados y todos los consejos que te doy a continuación son aplicables a la variedad que tengas sea cual sea.

flores de albahaca morada
Flores de albahaca morada

Cómo cuidar la albahaca

A la hora de cuidar una planta de albahaca, debes saber que se trata de una planta anual y que, una vez terminado su ciclo, morirá. La albahaca suele decaer en otoño, conforme las temperaturas bajan y los días se acortan. Pero su cultivo no es una tarea difícil. Con unos pocos cuidados tendrás albahaca para secar, congelar o regalar. Para obtener una cosecha abundante de albahaca sigue los siguientes consejos de cuidado:

Suelo

La albahaca se adapta bien a cualquier tipo de suelo siempre que se mantenga húmedo. En caso de tratarse de un suelo muy pobre, se puede mejorar con un fertilizante ligero en el agua de riego. Más adelante te cuento cómo debes hacerlo.

Luz

La albahaca adora el sol, sobre todo el de la mañana que no excesivamente fuerte. Si puedes, ponla en un lugar donde reciba entre 4 y 6 horas de luz solar. Pero ten cuidado de la fuerte luz del mediodía que puede resultar excesivamente fuerte y quemar sus hojas. Si en tu región hace mucho calor, evita el sol directo durante estas horas del día.

Riego regular

A la albahaca le gusta el sustrato húmedo y requiere riego moderado. Riega profundamente una vez a la semana para que las raíces se desarrollen en profundidad. El objetivo principal es evitar que la tierra se seque, de manera que no dudes en darle un poco extra de agua si ves que esto puede suceder.

La albahaca que crece en contenedores necesitará riego más frecuente. El mejor momento del día para regar la planta es temprano en la mañana.

Fertilizar ligeramente

La albahaca es una planta vigorosa que casi no requiere abonado. De hecho, un exceso de fertilizante matará su sabor. Si crees que debes agregar alimento, solo será necesario una ligera aplicación de un abono líquido dos veces por temporada. En el caso de que cultives tu albahaca en maceta, la planta solo requerirá una solución líquida muy débil cada 3 o 4 semanas. Esto es suficiente para compensar los nutrientes que se pierden con el riego frecuente.

Pinzar las hojas de los extremos

Pinza las hojas de las puntas de tu albahaca tan pronto como la planta tenga dos pares de hojas verdaderas. Esto promueve un crecimiento más denso y tupido de la planta.

Acompañar con plantas complementarias

Las plantas complementarias son aquellas que se favorecen creciendo juntas y es una técnica que ayuda a la albahaca. Dicen que plantar albahaca con los tomates hace que ambos sepan mejor. También se beneficia de la compañía de otras plantas como el orégano, la lechuga, los tomates y los pimientos.

Evitar que se formen flores

Cuando la albahaca florece y produce semillas, las hojas de la planta pierden aroma y se vuelven amargas. Evita que esto suceda vigilando de cerca tu planta. El desarrollo de la albahaca se desboca cuando llegan los días constantemente calurosos de verano. Puedes controlarla un poco manteniendo el suelo húmedo y proporcionando una sombra ligera a las horas de mayor incidencia solar.

Cuando detectes que un tallo va a florecer, pellizca por debajo de la flor de la albahaca para evitar que ésta se forme.

Cómo cuidar albahaca en el jardín

Tanto si son plantas de albahaca que has comprado, como si las has obtenido mediante siembra, puedes trasplantarlas al jardín cuando las temperaturas se hayan estabilizado por encima de los 20ºC. Puedes plantarlas en macetas más grandes o en el suelo junto a otras hierbas, vegetales o plantas de flor. La albahaca es una planta ornamental como cualquier otra, que además te da los beneficios de su aroma y buenas propiedades.

La albahaca prospera con temperaturas cálidas y pleno sol de la mañana. Si vives en una zona donde el sol de mediodía es abrasador, procura que tu albahaca tenga una sombra ligera durante las horas más calurosas del día.

Mejora la tierra del jardín con abundante materia orgánica para crear una base rica y con buen drenaje para la albahaca. Si la plantas en un contenedor procura que tenga al menos 20 cm de profundidad para que las raíces puedan crecer. Deja unos 30 cm de distancia entre plantas para que tengan mucha luz solar y un buen flujo de aire. Cava un hoyo y coloca la planta de manera que el cepellón quede nivelado con el suelo. Luego rellena con sustrato y presiona firmemente la tierra alrededor de la planta recién plantada. Riega y esparce una capa de mantillo para conservar la humedad y evitar la aparición de malas hierbas.

planta de albahaca en maceta
Planta de albahaca en maceta

Cómo cuidar albahaca en macetas

La albahaca es una planta muy adecuada para el cultivo en macetas y, al ser una hierba aromática culinaria, es ideal tenerla a mano en la cocina. Para que la albahaca prospere y esté sana hay dos cosas que son imprescindibles: humedad y sol, por lo que es importante que busques un emplazamiento muy soleado para tu maceta de albahaca, y que le procures el riego necesario para mantener el sustrato húmedo pero sin encharcar.

Planta la albahaca en una maceta que tenga orificios de drenaje, es importante que el agua sobrante del riego pueda salir para que la tierra no se quede empapada. Saber si necesita riego es tan sencillo como tocar el sustrato con el dedo para comprobar si está húmedo. Si escarbando un poco, notas que se ha secado, es hora de volver a regar la planta.

Además de sol y agua, también es interesante que la planta se mantenga ventilada. Esto quiere decir que no la apartes a un rincón donde el aire a penas pueda circular. Sitúala en un lugar donde el aire circule. Ten en cuenta que se trata de una planta de exterior y, aunque se puede cultivar dentro de casa, hay que simular al máximo las condiciones que tendría afuera.

Cómo cosechar albahaca

Si ya sabes cómo cuidar tu planta ahora te interesa descubrir la mejor manera de cosecharla. La albahaca no se recoge toda de golpe y en un momento específico, lo habitual es ir cortando algunas ramas u hojas, a medida que se necesitan. Es algo que le hará bien a la planta, conviene recortar regularmente algunos tallos extra para mantener su forma redondeada. Esto también ayuda a evitar que la planta florezca y las hojas adquieran mal gusto.

Cosecha la albahaca de manera regular. Conviene acortar las ramas a 1/3 de su longitud para fomentar un crecimiento nuevo y tierno. Hay muchas recetas de cocina que te permiten aprovechar las hojas frescas, pero también se puede congelar para utilizarla durante el invierno.

Corta el tallo justo por encima del lugar donde se unen dos hojas grandes. Unas tijeras limpias y afiladas te permitirá hacer un corte adecuado que permita al tallo seguir creciendo y producir más albahaca fresca.

Cómo cuidar albahaca en invierno

La albahaca es una especie muy sensible al frío, por lo que no es probable que resista las bajadas de temperatura que se producen durante el otoño. Solo aguantará verde y sana en zonas donde el otoño es realmente cálido. En España esto podría quizás ocurrir en la región mediterránea y en el sur. Aún así, en cuanto lleguen los días fríos y cortos de invierno, la planta morirá. Esto significa que en invierno no hay nada que hacer con ella. Tan solo queda esperar a la siguiente temporada para volver a comenzar con las semillas o comprar una nueva planta tan pronto como aparezcan a la venta en los viveros.

Plagas y enfermedades

La albahaca no es una planta propensa a sufrir por enfermedades o plagas de insectos pero es posible que en algún momento notes que tu planta se marchita. Si esto sucede, comienza por revisar el suelo para comprobar que la tierra está húmeda. La albahaca prefiere la tierra húmeda, ni demasiado mojada ni demasiado seca. Debes mantener el suelo húmedo, no empapado

Aunque a la albahaca le encanta el clima cálido, el sol del mediodía puede ser bastante duro para sus hojas. Si observas que se decae durante las horas centrales del día, es muy probable que se deba a las altas temperaturas. Traslada tu planta a un lugar con sombre ligera.

Beneficios de la albahaca

La albahaca es muy popular como condimento culinario, pero también tiene propiedades beneficiosas para nuestra salud que se pueden obtener consumiendo la planta de otras maneras, como té, aceite o suplementos alimenticios. Los aceites esenciales que contiene la albahaca le confieren capacidades antioxidantes, antisépticas y antibióticas naturales.

La infusión de sus hojas frescas sirve para aliviar malestares estomacales y digestivos tales como la dispepsia, las nauseas, los gases o la pesadez estomacal. También es útil para estimular el apetito y favorecer la digestión.

La misma infusión se puede utilizar como colutorio para mitigar afecciones bucales como las aftas, la gingivitis y otras infecciones de la boca.

Su poder antibiótico es de gran utilidad para calmar picaduras de insectos, eccemas, urticarias y otras lesiones menores de la piel. Para estos usos conviene tener siempre a mano una botellita de aceite esencial de albahaca y aplicar unas gotas sobre la piel afectada.

La albahaca también contiene vitaminas A, C y K, minerales como potasio, manganeso, hierro y calcio, que sirven para fortalecer el sistema inmunológico, calmar el estress y favorecer el sueño. Puedes encontrar suplementos a base de albahaca en forma de gotas, comprimidos o cápsulas que proporcionan todas las buenas propiedades de esta planta.

Estos datos son meramente informativos y, ante cualquier problema de salud, es conveniente consultar al médico antes de probar cualquier preparado medicinal, aunque sea uno natural. El profesional de la salud nos indicará que podemos o no tomar para tratar una afección.

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