Siempre he pensado que a las plantas suculentas les damos menos valor de lo que se merecen. De hecho, yo les daba poco hace algunos años. Me parecían rígidas y poco agraciadas, como si no aportaran mucho al jardín por su falta de movimiento y su pequeña floración.

Conforme las fui conociendo descubrí que ofrecen opciones fantásticas, que aportan un contraste de color espectacular y que son tan resistentes que en mi jardín encajan muy bien. Puedes comprobar de qué te hablo si lees esta antigua entrada, esta sobre un minijardín, o esta de un maravillosojardín de plantas crasas (aunque no es el mío).

También os he contado en alguna ocasión lo fácil que es multiplicarlas. Las puedes reproducir de manera sencilla a partir de casi cualquier parte de la planta madre. El verano pasado mostré cómo lo hacía con un senecio. Tan fácil como cortar un trocito de él,  plantarlo en una maceta nueva y esperar a que enraíce regándolo de vez en cuando. Eso os lo expliqué en esta otra entrada.

Una de las partes con las que se pueden reproducir las plantas crasas son las hojas. No es complicado, pero es una técnica que me parece un poco lenta y por eso no la suelo utilizar. Pero a veces, sin proponérmelo, descubro que de una hoja que ha caído de la planta se ha producido otra nueva. La verdad es que da mucha alegría encontrarte con una recién nacida que no esperabas tener.

Hoy, mientras regaba y limpiaba algunas macetas del jardín, me he llevado una de estas gratas sorpresas. De un graptopétalus paraguayense que me regalaron hace tiempo, debieron caer algunas hojas que han enraizado y ahora son plantas diminutas. Son muy pequeñas todavía, pero ya les veo tamaño para pasarlas a una nueva maceta y dedicarles cuidados, no vaya a ser que me olvide y en alguna limpieza de macetas las arranque.

Las imágenes son bastante gráficas. Para que la hoja emita raíces símplemente debe estar en contacto con la tierra, no es necesario enterrarla ni nada por el estilo…, como si hubieran caído espontáneamente.

Esta misma planta ya conseguí reproducirla desde un trocito de tallo. Lo puedes ver en la siguiente fotografía. En esta ocasión lo que hice fue enterrar la mitad del tallo en tierra, al cabo de algunas semanas aparecieron dos pequeñas rosetas.

Y a ti, ¿te gustan las plantas suculentas? Tenemos muchos más artículos sobre el cuidado de estas bonitas plantas carnosas.

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