¡Hola amigos! 2020 está definitivamente aquí y deseo que sea un año tranquilo y feliz para todos nosotros. Con el nuevo año suelen llegar un sinfín de propósitos y proyectos nuevos. ¿No es cierto? Al menos a mi me suele pasar. Esta vez entro en el nuevo año con un gran proyecto entre manos que, aunque no llega a alterar del todo la tranquilidad, sí que genera cierto desbarajuste en el funcionamiento de la casa. Pero todo se lleva mejor cuando se hace con ilusión, y el final de este desorden será un espacio mucho más funcional y agradable que el que antes había.

En el último post os adelantaba la transformación que está sufriendo mi jardín, pero también dentro de la casa estamos haciendo cambios. Allí abajo, en el sótano que ahora se abrirá al exterior, siempre hubo un gran salón familiar y un apartado para el lavadero. Ese espacio ahora se está reorganizando y de momento es un tumulto de tubos, ladrillos, regatas eléctricas y polvo. Bajar ahora a hacer la colada dentro de ese caos no es precisamente sencillo, pero hoy no quiero extenderme en lo relativo a la reforma interior sino continuar con el espacio exterior.

Estos días estoy centrada en buscar inspiración para conseguir un jardín que, a pesar de ser muy pequeño, debe resultar funcional y bonito. Mi premisa es maximizar el espacio visualmente e incluir características que aporten interés, despierten la curiosidad y den continuidad con el bosque que hay delante. Tener esa gran masa verde justo enfrente es lo que hace que mi diminuto jardín no lo parezca tanto. Puede que sobre el muro que los separa guíe algunas ramas de buganvilla, pero mantenidas para que no formen una mata muy densa que marquen una división demasiado fuerte.

El suelo del jardín estará formado por un caminito de entrada, unas terrazas junto a la casa y una escalera hacia el lateral. El diseño dejará en el centro una zona de unos 12 metros cuadrados para césped o alguna rastrera verde que no requiera mucho corte. Ahí es donde ya hemos plantado el olivo y bajo sus ramas me encantaría crear una zona dondecon un silloncito; algo como lo de la primera foto del post, pero más sencillo. También me gustaría plantar lavandas, y no faltarán las salvias que tanto me gustan, pero he de encontrar el lugar.

Mi casa es pareada. Antes había un seto verde que separaba mi jardín del de mis vecinos. Al bajar el nivel de la tierra ese seto ha desaparecido, pero lo volveremos a formar con Trachelospermum jasminoides. Este falso jazmín -también llamado jazmín de leche- crece muy alto y cubre con bastante rapidez. Ya lo utilizamos en un tramo de ese mismo seto y dio muy buen resultado. Ahora cubrirá todo el muro lateral.

La verdad es que todavía falta mucho para que la estructura del jardín esté listo y pueda plantar y colocar todos los elementos que tengo pensados. Debe pasar el invierno y, quizás, en marzo, llegará ese momento. Pero mientras me gusta imaginar y soñar, eso no cuesta nada. Busco en la red ideas para jardines pequeños, casi diminutos, pero muy soleados. En Inglaterra son muy típicos estos jardines a nivel del sótano, sobre todo en las típicas casas victorianas adosadas que se restauran y actualizan. Por ejemplo aquel patio de color rosa del que hablé hace algunos meses.

Mientras llega el momento, voy reuniendo imágenes que me resultan sugerentes. Cada vez que encuentro alguna idea que puede servir para mi jardín, la guardo en mi carpeta de pinterest. Os dejo algunas de mis favoritas. Cada día somos más los que disfrutamos de un jardín en casa, aunque sea de un pequeño jardincito como el mío, y podrían servir de inspiración. Espero que os gusten.

Imágenes: Pinterest