Estos meses el huerto ha estado precioso, da gusto ver lo verdes que están las hortalizas llenas de hojas limpias, lustrosas y sin problemas de hongos ni insectos. La experiencia de cultivar nuestro pequeño huerto ha sido mucho más satisfactoria durante el invierno que en el verano, cuando el sol abrasador nos hacía estar siempre pendientes del riego y las amenaza de las plagas.

Comprendo que el clima de nuestra región, el mediterráneo, facilita las labores del hortelano durante los meses fríos. Aquí pocas veces hiela y si lo hace, son pocos grados bajo cero. Nuestro éxito invernal tiene poco mérito, ni tan siquiera sembramos las semillas, sino que plantamos planteles. Pero somos absolutas novatas, es nuestro primer invierno, y poco a poco iremos progresando.

En esta primera ocasión hemos recogido brócoli, escarola y sobre todo muchas espinacas, que nos encantan. Ya habíamos cultivado espinacas en otra ocasión, cuando solo teníamos una pequeña mesa de cultivo. La espinaca es una hortaliza ideal para principiantes que se puede cultivar en estructuras pequeñas, como la mesa, o incluso en macetas. Nosotras cosechamos las espinacas por hojas, cortando las hojas más grandes pero dejando el centro de la planta, con las hojas más pequeñas, sin cortar. De este modo, la planta sigue produciendo más hojas y tenemos espinacas para mucho tiempo.

También tenemos algunas lechugas dispersas por el bancal, han salido de semillas que se esparcieron de las que dejamos florecer el verano pasado. Son la variedad lollo rosso, que plantamos porque nos parecía muy decorativa y luego nos dimos cuenta de que también es agradable de comer. Tiene un sabor bastante neutro, pero la textura es muy delicada. Las lechugas se pueden cosechar también por hojas, poco a poco. Llega un momento que se espiga para producir la flor y entonces ya no se puede aprovechar para comer. Pero si se deja florecer, se consiguen muchísimas semillas.

Las habas parece que van lentas, pero ya se están formando. La planta es bonita, pero no es exactamente como me la imaginaba. Yo creía que se hacía más alta y que tendría zarcillos para engancharse a las cañas como lo hacen los guisantes, pero he descubierto que no.

Ahora ya ha llegado el momento de sacar parte de estas plantas y dejar espacio para las siguientes. Ya tenemos planeado lo que vamos a plantar, espero enseñarlo pronto.