Hay plantas que te conquistan a primera vista, y la perovskia fue una de ellas. La descubrí en un viaje a la Provenza, en el jardín de la casa donde nos alojamos, en Grasse, la ciudad de los perfumes. Entre tanta belleza, aquellas nubes de espigas azul lavanda sobre tallos plateados me dejaron clavada. Supe en ese momento que la quería en mi jardín.
Tiempo después, un día la vi en un vivero y me la llevé a casa. Hoy es una de las plantas más agradecidas que tengo: casi no necesita riego, prácticamente nada de abono y cada año está más bonita.
Te cuento cómo es, cómo la cuido y el error que cometí al principio, para que tú no lo repitas.

Qué es la perovskia
La perovskia se conoce como salvia rusa, y a veces también como lavanda rusa por su color y su aroma. Pero te cuento un secreto: de rusa no tiene nada. Su nombre viene de un general ruso, Perovski, al que se dedicó el género, y en realidad crece en las estepas y laderas de Asia central y suroccidental, desde Afganistán e Irán hasta el Himalaya.
Lo de «salvia», en cambio, ahora es oficial. Durante mucho tiempo se consideró un género aparte, Perovskia, pero en 2017 un estudio botánico la pasó al género de las salvias. Su nombre científico actual es Salvia yangii, aunque en los viveros la seguirás encontrando como Perovskia atriplicifolia. Si te gustan las salvias como a mí, ya sabes que esta es de la familia. Te cuento más sobre ellas en mi artículo sobre los tipos de salvia.
Cómo es
- Porte: una mata de tallos erguidos que suele llegar a 1 o 1,2 metros de alto, con el tiempo casi igual de ancha.
- Hojas: pequeñas, recortadas y de color gris plateado. Al rozarlas desprenden un aroma intenso, entre la salvia y la lavanda.
- Flores: espigas largas y ligeras de flores diminutas azul lavanda, desde principios del verano hasta bien entrado el otoño.
- Tallos: blanquecinos, casi como si estuvieran escarchados. En invierno, sin hojas, siguen teniendo su encanto.
- Resistencia: aguanta el calor fuerte, la sequía y también las heladas.
Y a las abejas y las mariposas les vuelve locas.

Mi experiencia: de la maceta al suelo
Cuando la traje a casa, la planté en una maceta. Y prosperó, sí, pero no demasiado bien: la veía poco poblada, con pocos tallos, y no crecía con fuerza.
Así que decidí sacarla de la maceta y ponerla en el suelo del jardín. ¡Qué cambio! Ahí va genial. Rebrota con fuerza desde la base cada primavera y cada año la mata es más ancha y más densa. Sus espigas de flores son, sencillamente, deliciosas.
¿Por qué tanta diferencia? La perovskia es una planta de raíces profundas, hecha para buscar el agua lejos en suelos pobres y secos. En una maceta se queda corta de espacio y, además, la tierra se calienta y se seca o se encharca con más facilidad.
Si solo tienes terraza, no te desanimes: se puede cultivar en maceta, pero elige una variedad compacta y un recipiente grande y hondo, de al menos 40 cm, con muy buen drenaje. Te dejo más ideas en mi artículo sobre el jardín en macetas.
Cuidados de la perovskia
La buena noticia es que es de las plantas que mejor se cuidan solas. Casi todo lo que necesita es que no la mimes demasiado.
Sol, mucho sol
Necesita pleno sol, cuantas más horas mejor. Con sombra crece débil, los tallos se abren y florece poco.
Un suelo que drene
Le gustan los suelos pobres, pedregosos o arenosos, y no le importa la cal. Lo que no soporta es el encharcamiento: en invierno, con la tierra empapada, sus raíces se pudren. Si tu suelo es arcilloso, mejora el drenaje antes de plantarla. Te lo explico en mi artículo sobre cómo mejorar el drenaje del suelo arcilloso.
Riego: casi nada
El primer año, riégala de vez en cuando para que se asiente. Después, en mi jardín apenas necesita riego. Apúntatelo bien: nunca, nunca la riegues a diario. Más perovskias mueren por exceso de agua que por sed.
Abono: prácticamente ninguno
Yo casi no la abono, y no le hace falta. Un suelo demasiado rico la hace crecer blanda, con tallos que se tumban y menos aroma.
Poda: a finales de invierno
Es el único cuidado importante del año. Yo la podo a finales de invierno, cuando ya han pasado las heladas fuertes y antes de que empiece a brotar. Corto todos los tallos dejando unos 15 o 20 cm desde el suelo, justo por encima de unas yemas. Puede parecer drástico, pero no te asustes: así rebrota con más fuerza y la mata no se abre.
En primavera rebrota con fuerza desde la base y la mata se hace más densa. No la podes en otoño: los tallos secos la protegen del frío en invierno y, además, siguen siendo bonitos.
Cómo multiplicar la perovskia
Lo más fácil es por esquejes:
- En primavera, cuando rebrota, corta brotes tiernos de unos 10 cm. También puedes hacerlo a principios del verano con tallos algo más duros.
- Quita las hojas de la parte de abajo.
- Plántalos en una mezcla ligera de sustrato y arena, o de sustrato y perlita.
- Mantén la tierra apenas húmeda, nunca empapada, en un sitio luminoso sin sol directo. En unas semanas echarán raíces.
También puedes aprovechar los tallos que a veces enraízan solos al tocar el suelo junto a la planta madre.
Variedades de perovskia
- ‘Blue Spire’: la más clásica, de flores azul violeta intenso y de 1 a 1,2 m de altura.
- ‘Little Spire’: compacta, de unos 60 cm. Es la mejor opción para una maceta o un jardín pequeño.
- ‘Lacey Blue’: también baja y muy ramificada.
Con qué combinarla
La perovskia brilla en los arriates de plantas mediterráneas y de bajo riego. En mi jardín convive con salvias, gaura, erigeron y gramíneas, y hacen un equipo estupendo: todas aguantan el calor y piden poca agua.
Otras compañeras que le sientan de maravilla:
- Gramíneas como la Festuca glauca o el Miscanthus, que acompañan su movimiento.
- La Lavandula stoechas, para un rincón con aire de Provenza.
- Flores amarillas o naranjas, como la Rudbeckia, que hacen resaltar su azul.
También queda preciosa en un jardín de grava, entre piedras que le mantienen el pie seco.

Un pedacito de Provenza en mi jardín
Cada verano, cuando la perovskia se llena de espigas azules y las abejas no paran de visitarla, me acuerdo de aquel jardín de Grasse. Es de esas plantas que te dan mucho a cambio de casi nada: sol, un suelo que drene y una poda al año.
Si tienes un rincón soleado y seco donde nada parece querer crecer, dale una oportunidad. Eso sí, plántala en el suelo siempre que puedas.
Y tú, ¿conocías la perovskia? ¿La tienes en tu jardín? Cuéntamelo en los comentarios.
Preguntas frecuentes
¿La perovskia es una lavanda o una salvia?
No es una lavanda. Se parece por su color y su aroma, pero es otra planta. De hecho, hoy se considera una salvia: su nombre científico actual es Salvia yangii.
¿Cuándo se poda la perovskia?
A finales del invierno, antes de que empiece a brotar, cortando los tallos a unos 20-30 cm del suelo. No conviene podarla en otoño.
¿Cuánta agua necesita la perovskia?
Muy poca. Una vez asentada, en un clima mediterráneo apenas necesita riego. El exceso de agua y el encharcamiento son su mayor enemigo.
¿Se puede tener la perovskia en maceta?
Sí, pero crece mejor en el suelo. Si la pones en maceta, elige una variedad compacta como ‘Little Spire’ y un recipiente grande y hondo con muy buen drenaje.
¿Cuándo florece la perovskia?
Desde principios del verano hasta bien entrado el otoño.
Fuentes
- Royal Horticultural Society (RHS). Salvia yangii (Pe). Ficha de la planta.
- Royal Botanic Gardens, Kew. Salvia yangii B.T.Drew. Plants of the World Online.
- Trees and Shrubs Online. Salvia yangii.
- NC State Extension. Salvia yangii. North Carolina Extension Gardener Plant Toolbox.