Hoy comparto otra de mis experiencias en el reciente viaje a la Provenza, probablemente la mejor. Me encantan las flores y todo lo relacionado con ellas, por lo que descubrir cómo es el proceso de extracción de su aroma y posterior transformación en perfume fue un aprendizaje de lo más interesante.

Grasse, precioso pueblo medieval y capital mundial del perfume

Si habéis visto la película El Perfume (o leido la novela) quizás recordéis que el protagonista de la peli se traslada a la ciudad de Grasse para aprender las técnicas más novedosas de la época en extracción del perfume. No os voy a contar más de la historia por si no la habéis visto o leído el libro, pero Grasse continúa siendo en esencia lo que ya era a mediados del siglo XVIII: la capital mundial del perfume.

Museo del perfume, Grasse

En Grasse todo se conserva como muchos siglos atrás: calles, casas, palacetes, catedral, jardines y plazas rezuman encanto provenzal y constituyen una joya arquitectónica que su Ministerio de Cultura ha condecorado como Villa de Arte e Historia premiando su valor patrimonial. El entorno de la ciudad es uno de los más hermosos de la Costa Azul, está a pocos kilómetros del mar, situada sobre una colina a 750 metros de altitud y rodeada por valles llenos de campos dedicados a las flores con que se elaboran los perfumes: rosas, jazmines, nardos y mimosas principalmente.

Antiguo palacete entre callejas

Callejones estrechos e intrincados

Calle y casas de Grasse

Visitamos la ciudad de manera tranquila: paseamos por sus intrincadas callejas, visitamos la catedral y conocimos una de las fábricas de perfume más antigua establecida en Grasse, donde nos invitaron a recorrerla y conocer el proceso de extracción de las esencias del perfume. Vimos los utensilios que se empleaban antiguamente y los que se utilizan en la actualidad que básicamente son iguales a excepción de los materiales en que están hechos.

Botellas de perfume

Antiguos instrumentos

Tanque de almacenamiento del perfume

Conocimos una técnica de extracción del aceite esencial muy curiosa, ya en desuso por lo lenta que resulta y que se utilizaba para ciertas flores delicadas -como el jazmín- con las que la destilación no funciona bien, el  Enfleurage. El método consiste en colocar las flores sobre una capa de grasa entre cristales y dejarlos un tiempo almacenados para que la grasa se sature con el aroma de las flores. Pasado ese tiempo, la grasa se disuelve en alcohol para fabricar la esencia. En los años 50 del pasado siglo se dejó de utilizar, había que invertir meses para que se produjera la saturación de la fragancia.

Preparando el enfleurage

Antigua tabla de enfleurage

Jazmines en enfleurage

EnFragonard, los viejos alambiques, vasos, filtros y demás utensilios emanan un fuerte aroma…, exquisito, pero tan intenso que cuando finalizas el paseo sales totalmente embriagado, absolutamente borracho de aromas!!! Disfruté muchísimo con este descubrimiento y os lo recomiendo, si alguna vez viajáis Grasse no dejéis de visitar esta fábrica, fue uno de los mejores momentos de la jornada.

Filtros para el perfume

Por cierto, las calles de Grasse están perfumadas y pasear por ellas es una experiencia olfativa deliciosa. A cada tanto, de balcón a balcón, hay unos tubos con difusores que vaporizan el aroma sobre los transeúntes.

Vaporizadores en las calles de Grasse

Siento la mala calidad de las fotos que son de móvil, hacía demasiado calor para cargar con la cámara buena. Aún así, ¿no os parece un pueblo encantador?