El final del verano marca el principio de la floración de las Rosas de Siria, otro de los nombres con que se conocen a la altea o Hibiscus Syriacus, un arbusto caducifolio que alcanza los 3 metros de altura y que, si lo prefieres, puedes formar como si fuera un pequeño árbol. El de mi jardín tiene su forma natural, crece ramificado desde el suelo y sirve de telón de fondo a los rosales sobresaliendo detrás de ellos.

El hibisco siriaco es un arbusto bastante resistente, crece bien en terrenos calcáreos y tolera el ambiente salino de un jardín cercano al mar. Para que os hagáis idea de lo fuerte que es, el que tengo en el jardín ha resurgido de sus raíces después de casi eliminarlo el año pasado. La temporada pasada fue dura para mi, decidí deshacerme de él por la cantidad de flores mustias que tenía que recoger en otoño y las incontables hojas que se desparramaban por el suelo cuando las perdía en invierno.

Reconozco que me equivoqué, lo echaba en falta cuando miraba ese rincón y comprobaba su ausencia, por fortuna esta primavera comenzaron a salir pequeñas ramas desde el suelo que finalmente han vuelto a formar una planta grande, densa y compacta. Vuelvo a recoger muchísimas flores marchitas y pronto cientos de hojas secas, pero disfrutar de la visión de sus flores compensa con creces.

La rosa de Siria -que realmente no es una rosa, pero tiene un aspecto similar- es una planta originaria del este de Asia que se cultiva sin problemas en el clima mediterráneo. Pertenece a la famila malvaceae y existen cultivares en diferentes colores: malva, rosa, blanco, etc., y se pueden encontrar de flor sencilla o flor doble. La mía es una variedad de color malva y flores dobles.

Una de las mejores cualidades que encuentro en este arbusto es que nunca ha sufrido el ataque de plagas ni enfermedades. Cierto es que está en una buena ubicación, a pleno sol, con suelo profundo y bien drenado. Durante el verano y la floración necesita riego moderado, además de aportes de fertilizante. Yo lo riego a diario y lo fertilizo con abono de liberación lenta un par de veces en la temporada: una vez en primavera y otra en estas fechas, cuando comienza a florecer.

Os dejo algunas fotografías de mi Hibiscus Siriacus tomadas estos días. Las flores comienzan a aparecer y cada día tiene más que el anterior. No sé si lo podéis observar en las imágenes, pero las flores al abrirse son de un tono malva ligeramente rosado y cuando envejecen se van volviendo azuladas.

Y aquíuna breve ficha que escribí sobre esta planta hace un par de años.