Parecía que no iba a llegar nunca, pero por fin puedo enseñaros fotografías de nuestro jardincito renovado. Probablemente os parezca más pequeño que antes pero hay el mismo espacio, aunque en llano. Al faltar vegetación y aquellas grandes piedras que tenía la anterior configuración, la sensación es diferente. Las rocas creaban un efecto visual interesante ocultando zonas que se iban descubriendo conforme avanzabas algunos pasos.

Esa percepción se ha perdido, pero ya buscaremos algunos trucos para devolver emoción al jardín. Ahora mismo no se me ocurre nada, hace tanto calor que mis neuronas imaginadoras han decidido tomarse vacaciones y ya no puedo seguir innovando. Aunque esté sin refinar, os dejo imágenes de nuestro pequeño oasis mientras os cuento algunos detalles. Será un paseo cortito cortito, pero creo que os gustará.

Esta es la parte lateral del jardín, tras la puerta de hierro está la terraza que hay en la entrada principal de casa. Aquello no ha cambiado, la transformación comienza en este pasillo aterrazado. Si recuerdas de posts anteriores (éste, por ejemplo), debajo del arco que hay a la izquierda de la foto había unas rocas grandes y un jazminero que cubría toda esa zona.

Aquí se ha instalado una escalera para acceder a lo que antes era el porche y que ahora, por haber quedado a una altura considerable, se ha convertido en balcón. Aquí se puso una barandilla de hierro, un sillón rinconera y ahora es un salón exterior con vistas a la pinada que hay enfrente. Este es ahora mi rincón contemplativo por las mañanas. Me encanta salir temprano, cuando el sol todavía no da, y observar los pajaritos revoloteando entre los árboles.

La diferencia, comparando con lo que había antes, es sustancial. Volvamos a bajar la escalera de hierro y losas para regresar al pasillo lateral. Este espacio ya comienza a parecer un jardín, aunque todavía le falta que las plantas crezcan y la vegetación suavice los bordes del camino y los muros. Al fondo de la siguiente imagen se aprecia el bosque de pinos del que os hablaba antes. El muro blanco es el límite de mi parcela y sobre él trepará, algún día, una buganvilla rosa. En realidad serán dos, he plantado una a cada lado.

En este rincón llegamos a una escalera que baja a la zona llana. El macetón de gres con salvias ya lo tenía aquí antes, pero delante de un seto de thuja que hemos reemplazado por una pared. Las plantas hubo que quitarlas durante las obras para que la excavadora pudiera vaciar la zona, y cuando llegó el momento de cerrar nos decantamos por poner un muro. El seto verde es fantástico, a mi me gustaba mucho, pero me faltaba espacio para cultivar flores y pensé en la opción del muro con buganvillas sobre él. Me parece que le dará un aire muy mediterráneo al jardín, aunque eso será cuando crezcan…, que todavía falta!

De momento, para tener algo de color, he plantado muchas verdolagas. Las portulacas, que también reciben ese nombre, son plantas muy resistentes que producen flores de muchos colores distintos  en la misma planta. Aquí las he combinado con romero postrado y verbenas rosa, aunque éstas a penas se aprecian. También hay algunas macetas con suculentas que ya tenía.

En la siguiente fotografía se ve la zona de césped, terraza y camino hacia la salida trasera. Como se aprecia, está todo por crecer. Esta praderita la hemos sembrado con trébol enano blanco (trifolium repens), un experimento para ver si esta planta tapizante necesita menos agua que la grama y requiere menos cortes. De momento está enraizando, más adelante podré contaros que tal va.

La mayor satisfacción es ver crecer este olivo que teníamos desde casi treinta años en lo alto del jardín y ver que se recupera sin problemas del trasplante a este nuevo emplazamiento. Muchas gracias a todos los que me animabais mientras lo hacía, era algo que me estresaba mucho durante el proceso.

¿Recordáis de aquel post que escribí sobre jacuzzis para el jardín? Después de analizar varias opciones me decidí por éste de la foto. Tamaño, precio y resistencia del material son algunas de las razones por las que lo elegí. Aunque no es un elemento muy bonito, tampoco desentona demasiado por el color del material. Es ideal para quien no puede tener una piscina en su jardín. Yo lo recomiendo, sin ninguna duda. Lo compré durante los días de confinamiento y fue complicado, ni las tiendas físicas ni los comercios online daban abasto.

Llegamos a la última zona, el camino a la puerta de salida. La intención es que por aquí puedan acceder sin problemas las personas mayores, por eso en este sendero hemos evitado cualquier escalón y se ha hecho dando una suave inclinación hasta la calle. Junto al caminito, a los pies del olivo, hay una pequeña rocalla que contiene la tierra. Las rocallas me parecen un recurso fantástico para embellecer un jardín y, a la vez, de gran utilidad cuando hay desniveles. Aquí crece plectranthus, begonias, orégano y una gaura blanca. También planté una lavanda, pero se ha secado.

En el otro borde del camino he repetido con las gauras, pero esta vez en rosa. En realidad son dos plantas trasplantadas desde el patio de mi hermana y parece que han sufrido con el trasplante, por eso no están muy lozanas. También en este arriate he puesto verdolaga multicolor, cosmos y alguna cosita más. Pero lo más destacable son los tres trachelospermum jasminoides que deben crecer y hacerse muy grandes para cubrir este muro. La idea es que quede absolutamente verde y, con el tiempo, no dudo que así será. Conozco bien los trachelospermum y son trepadoras excelentes que llenan mucho.

Y de momento no hay mucho más que contar. Este es mi jardín renovado por completo que ahora tiene que crecer. Comienza una nueva etapa y podré contaros muchas cosas. Tengo muchas plantas de mi antiguo jardín y alguna podría ir colocando en algún rinconcito, pero hace mucho calor y no es buen momento para plantar. Tampoco yo tengo muchas ganas. Hemos trabajado muchísimo para llegar hasta aquí y, sobre todo, hemos tenido que tomar tantas decisiones durante estos meses de obras que estamos bastante cansados. Ahora descansaremos en nuestro pequeño paraíso y muy pronto volveremos a hablaros de jardines y plantas.

Un abrazo muy grande a todos los amigos que nos leéis. Disfrutad mucho del verano y cuidaos. Recordad que no hay que confiarse ni bajar la guardia. Todavía tenemos ese virus tan malo rondando a nuestro alrededor. ¡Hasta pronto!