Hace bastantes años pusimos estas puertas de hierro que separan la zona delantera del jardín de la de atrás. En la parte trasera construí mi jardín y en la delantera no planté más que un rosal junto a la puerta de entrada, eso y la la hierba que crecía de forma natural. La razón no era otra que dejar un espacio para Lupo, nuestro enorme mastín, un espacio para él donde pudiera escarbar y tumbarse libremente sin preocuparnos porque estropeara las plantas. Al fin y al cabo era el guardián de nuestra casa y se merecía su espacio.

Cómo pintar verjas de hierro, cancelas metálicas y barandillas del jardín

Hace mucho tiempo que Lupo no está con nosotros y el aspecto del jardín delantero ha ido cambiando. Construimos una terraza donde mis hijos han crecido, jugado y aprendido a caminar. Aquí ha habido piscinas, triciclos, patinetes, portería de fútbol y cientos de juguetes durante muchos años. Ahora también hay otra perrita, Suc, una pequeña cruce de bichón. Las puertas se quedaron, tener delimitado el espacio siempre fue útil, pero nunca les dediqué tiempo para mantenerlas.

Después de tantos años estaban muy oxidadas y, a parte de su aspecto feo y descuidado, comenzaban a estropearse demasiado. Antes de llegar a un punto de no retorno, decidí que era hora de ponerse con ellas y recuperarlas. Era uno de los propósitos que me marqué a comienzos de año y lo voy cumpliendo, aunque todavía quedan otras verjas que pintar.

Hubo que cepillarlas para quitar la herrumbre acumulada. Por suerte estas no necesitaron masilla (hay otras que tienen algún desconchado que habrá que masillar), con el decapado y una mano de buena pintura han quedado como nuevas. En las siguientes fotos podéis ver el antes y el después.

No ha sido muy complicado, pero sí ha requerido su tiempo. No es cosa que se haga en dos ratos. Pintar en el jardín es menos aparatoso que dentro de casa, con una pintura al agua y bien espesa como la que yo he utilizado no se mancha casi nada. De todos modos, siempre es bueno proteger con cinta de pintor algunos rincones y extender cartones o papeles en el suelo para evitar salpicaduras.

Los materiales necesarios:

Para el cepillado: un cepillo de púas de acero, como el de la foto anterior.

Para pintar: cubeta, rodillo de espuma acabado fino, paletina, cinta de pintor, papel protector (servirían periódicos) y pintura al agua. Tened a mano un paño y agua por alguna salpicadura que hubiera que limpiar con urgencia, os lo digo por experiencia 🙂

El proceso

1.- Cepillar la puerta para eliminar toda la herrumbre posible. Es la tarea más costosa y entretenida, lleva su tiempo, pero vale la pena. La puerta queda fina y limpia, y aunque la pintura asegure que se puede pintar sobre óxido, es mucho más aconsejable retirarlo.

2.- Limpiar a fondo con agua, hay que quitar todo el polvillo que se ha producido en el proceso anterior.

3.- Encintar las uniones del marco con el suelo y la pared, la manilla de apertura y proteger el suelo poniendo papeles debajo de la puerta. Consejo: pegar los papeles al suelo con cinta de pintor para que el aire no os haga ninguna jugarreta levantándolos contra lo pintado.

4.- Una vez todo bien protegido, comenzar a pintar las zonas más difíciles con la paletina: rincones, bisagras, uniones a la pared y al suelo.

5.- Las zonas planas y rectas se pueden pintar perfectamente con rodillo, agiliza el proceso, es más fácil y la pintura se extiende mejor. Incluso esta que tiene grano.

6.- Dejar secar y dar una segunda pasada si fuera necesario. Yo lo hice sólo en algunas zonas.

7.- Mirar las puertas a cada rato y enseñarlas a todo el mundo mientras sonríes con cara de satisfacción 🙂

Consejos: 

El cepillado lo hice con un cepillo manual, pero existen cepillos que se acoplan a la taladradora y quizás sean más efectivos si lo sabes utilizar. Yo no me llevo muy bien con esa pequeña máquina, así que opté por hacerlo a mano y a ratitos.

Yo he utilizado un esmalte al agua anticorrosivo para superficies metálicas que me ha parecido de una calidad excelente y un acabado muy bonito, similar a la forja. Aunque indica que se puede utilizar sobre el óxido y sin imprimación, yo eliminé el óxido, aunque no utilicé imprimación. La pintura es espesa y lleva en suspensión unos minúsculo granos metálicos que le dan ese aspecto granulado al secar. Con una sola capa cubre muy bien, sobre todo si se aplica con pincel. En algunas zonas que pinté con rodillo  tuve que dar una segunda capa, pero solo en algunas y probablemente fuera por haber apurado mucho la pintura del rodillo. Curiosamente, es verde cuando lo aplicas, pero al secar toma este color negro de la foto.

Aunque para eliminar el óxido te puedes tomar tu tiempo e ir haciéndolo a ratos libres, para pintar es mejor que elijas un día en que dispongas de tiempo suficiente para hacerlo todo de principio a fin, al menos cada capa de pintura. Evita niños y mascotas cerca, ármate de paciencia y a disfrutar como en esos anuncios y pelis donde el bricolaje parece el mejor plan para el fin de semana 🙂