La plaga de las Chumberas: la invasora, amenazada

La plaga de las chumberas amenaza a esta planta que casi todos conocemos, una de las primeras especies que llegaron desde el Nuevo Mundo a nuestras costas a bordo de los buques conquistadores del siglo XVI. Por aquel entonces la chumbera tenía un propósito muy concreto, servir de alimento a la cochinilla del carmín, empleada como tinte natural. Durante siglos fue una planta cultivada con cierto control, tanto ella como su parásito, la cochinilla. Pero con la aparición de los tintes sintéticos el cultivo del nopal disminuyó bruscamente y la Opuntia ficus-indica, su variedad más común, pronto se asilvestró por nuestros campos invadiendo toda la península.

En poco más de un siglo la Opuntia llegó a colonizar toda la península. En bordes de caminos, laderas soleadas, taludes e incluso a campo abierto, las conocidas paleras arraigaron en las regiones cálidas del mediterráneo, zonas templadas del interior e incluso algunas zonas abrigadas más al norte. También llegó a las islas, y Canarias es uno de los pocos lugares donde en la actualidad todavía se utiliza para producir la cochinilla del carmín.

la plaga de las chumberas

La plaga de las chumberas

Dactylopius coccus es el nombre científico de esta cochinilla, un pequeño insecto que parasita las palas y supone una plaga para la chumbera. Es un insecto diminuto, de no más de 8 milímetros de longitud cuando es adulto, que se instala en las pencas de la planta y se alimenta de ella. Está recubierto por una capa de cera blanca que le da un aspecto polvoriento y que protege su pequeño cuerpo negro rojizo. Su aspecto es similar a un grano de arroz pegajoso, estriado y arrugado. De esta cochinilla se obtiene el extracto de carmín y acido carmínico. El primero se utiliza para colorear alimentos y medicamentos mientras que el segundo se usa como indicador en reacciones químicas.

Opuntia ficus-indica, descripción

Opuntia ficus-indica es es un gran cactus segmentado que crece formando un tronco que puede alcanzar una altura de 5-7 m y más de 3 m de diámetro. Sus ramas aplastadas (cladodios) parecen grandes hojas y son de verde a azul verdoso con espinas de hasta 2,5 cm. Cada pala mide entre 20 a 60 cm de largo y de 10 a 40 cm de ancho. Las basales se vuelven leñosos con la edad mientras que las terminales producen flores y hojas. 

Las flores se forman en el ápice de las palas, tienen forma de copa y son de color amarillo o anaranjado, de entre 5 y 7 cm de diámetro. Al madurar fructifican y se originan los conocidos higos chumbos. Son frutos es oblongos, de 5 a 10 cm de largo y de color amarillo, naranja, rojo o morado, según la variedad. En su interior hay una gran cantidad de semillas.

flor de chumbera

Distribución

Opuntia ficus-indica se ha cultivado desde la época precolombina en Mesoamérica y, por lo tanto, es casi imposible localizar el origen exacto de la especie, aunque la mayoría de los etnobotánicos parecen estar de acuerdo en que probablemente se originó en la meseta central de México. Se ha introducido en todo el mundo y está muy extendido. Es probable que apenas exista un país con clima mediterráneo, subtropical o tropical que no tenga esta especie.

La plaga de la Opuntia

La invarosa chumbera se ve ahora amenzada por las propias cochinillas, la plaga de las chumberas, y he podido observar de cerca cómo el pequeño insecto cubre las palas de la planta para extraer su savia hasta desecarlas y pudrirlas pudiendo matar una planta entera. Pero el insecto que hace tales estragos en las opuntias no es la cochinilla Dactylopius coccus que siempre ha colonizado las plantas en una simbiosis equilibrada.

El espécimen que está acabando con el nopal es Dactylopius opuntiae, una cochinilla de aspecto similar a la otra pero que sí es dañina y consigue acabar con la planta. Parece que este insecto es un problema grave ya descrito en varias regiones de la península y contra el que no existen formas conocidas de control, ni siquiera con plaguicidas químicos. 

la plaga de las chumberas

Evitar la plaga de las chumberas (Dactylopius opuntiae)

Para controlar la plaga que sufre las paleras sólo caben medidas físicas como lavar con jabón potásico para eliminar la capa de cera que la recubre y luego intentar mantenerla a raya, con aceites minerales, para asfixiar a las pequeñas larvas que puedan quedar. Algo un poco más agresivo es proceder de la misma manera con alcohol, producto que también deshace la cubierta algodonosa del insecto provocando su muerte.

En el tratamiento no hay que mezclar jabón y aceite, ni alcohol y aceite, porque tienen finalidades distintas. El primer producto se aplica para eliminar el caparazón de cera del insecto. Uno o dos días después se puede aplicar el aceite (por ejemplo de parafina al 1%, es decir, 10 cc/ litro). La función del aceite es asfixiar las larvas o huevos que hayan podido quedar Este tratamiento puede repetirse cada vez que se vean indicios de nuevos ataques.

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4 comentarios en «La plaga de las Chumberas: la invasora, amenazada»

  1. Es una pena estimada amiga Mónica. Cerca de casa habían unas bien hermosas, ya tenían muchos años y han desaparecido por completo. Estaban totalmente invadidas, el polvillo blanco tapaba por completo el verde de sus tallos.
    Un fuerte abrazo estimada amiga y buen jueves.

  2. Hola Mónica. Aquí no hay Chumberas , ni tampoco tengo cochinillas de esas, pero me encanto leer tu entrada es muy interesante. Besinos.

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