Jean Mus es uno de los grandes paisajistas franceses que diseñan jardines en la actualidad. Nació en Grasse, la ciudad de los perfumes, y fue educado por un padre chef-jardinero. Sus recuerdos de Villa Croisset, el jardín de su infancia, están marcados por el trabajo bien hecho y el genio creativo de artistas, arquitectos, decoradores y paisajistas.

¿Quién no ha admirado en algún momento esas imágenes de la costa mediterránea recogidas en revistas, paisajes teñidos de poética rusticidad y de exuberancia? Muchos de esos jardines han sido creados por Jean Mus. Sus métodos respetan la identidad y los ecosistemas mediterráneos, cuidando el medio ambiente y el desarrollo sostenible de cada lugar.

Yo adoro la región de la Provenza y los jardines de la Costa Azul. Son ya muchos los jardines que he traído a Guía de Jardín para compartirlos con vosotros, como La Louve, un jardín de aire campestre, o Serre de la Madone, mi favorito por encima de todos. Al menos de todos los que conozco hasta ahora. Quizás el encanto que les encuentro es la extraordinaria belleza que consiguen con la vegetación que me es familiar: olivos, lavandas, jaras, lentiscos y todos esos preciosos arbustos que crecen en la cuenca mediterránea.

Puede que estos días no se pueda viajar físicamente con la libertad que lo hacíamos antes, pero nada nos impide dar paseos virtuales por bellos jardines como los de Jean Mus. De eso trata el artículo de hoy, os traigo imágenes de bellos paisajes creados por nuestro protagonista por todo lo largo de la Costa Azul.

Suele decirse que debajo de los eucaliptos no se puede cultivar nada pero en esta foto hay dos y bien grandes. Porque yo creo que eso son los dos enormes árboles de esta imagen junto a un sinuoso sendero. Aquí delante creo que asoman lavandas y bajo el árbol de la derecha, santolinas. En el fondo se ve un magnífico olivo que, por el porte, me recuerda bastante al que tengo en mi jardín. Yo suelo podarlo formando nubes con las ramas, pero esta temporada voy a dejarlo crecer libre.

Estas baulastradas de piedra son muy típicas en los jardines mediterráneos. Puede que a muchos les parezcan pesadas y barrocas, pero entre tanta exuberancia vegetal parecen ligeras. A mi me encantan y en las grandes villas de la Costa Azul conectan las casas con el jardín guiando al paseante por escaleras y caminos hacia el jardín. ¿No es parecen de película?En el jardín hay calas, rosas, lentisco, palmeras y otro gran eucalipto a la izquierda. En realidad es otra zona del mismo jardín de la foto anterior y está ubicado en Cannes.

Ahora estamos en otro jardín, éste se encuentra en Saint Paul de Vence, una precioso pueblo amurallado en el sur de Francia. La localidad está en lo alto de una colina y por ello los terrenos son escarpados. Muchos de los jardines de la Costa Azul, con grandes extensiones de terreno, tienen pendientes empinadas. No en vano ésta es la región de los Alpes Marítimos, las últimas estribaciones de la grandiosa cordillera que llegan casi al mar. Los protagonistas de este jardín es la formalidad: los cipreses recortados, la fuente central y las urnas con geranios en el borde de la escalinata que desciende al nivel inferior.

No hay gran mansión en la Costa Azul que no tenga su propia piscina. Suelen ocupar toda una terraza y están rodeadas de abundante vegetación, lo que les proporciona mucha intimidad. Esta imagen es del mismo jardín en Saint Paul de Vence de la foto anterior. Cuando la descubrí, el primer vistazo me hizo recordar a la del jardín de Il Monticello, una casa en la que estuve durante las vacaciones de 2016. Esas urnas esmaltadas, llenas de flores, son muy típicas de allí.

Nos vamos a un nuevo jardín, pero no muy lejos de los anteriores. Esta vez en Chateauneuf-Grasse, una comuna del departamento de Alpes Marítimos. Lo empinado del terreno hace que en estos jardines siempre haya escaleras, generalmente con robustos escalones de piedra. A la derecha de esta hay mucho romero: postrado y erguido. También un rosal blanco y jara del mismo color. Al fondo, a la izquierda del ciprés se distingue un teucrio y aquí delante, a la derecha, lentisco. Casi todos estos arbustos son aromáticos y es una delicia pasear junto a ellos.

Para esta última imagen del post de hoy he dejado este fabuloso camino de piedra que desciende con pendiente suave al final del jardín de la foto anterior. En primer plano sobresalen las flores blancas del plumbago auriculata f. alba, el mismo que yo tengo en el jardín pero con flores azules. En el lado izquierda vuelve a haber romero erguido, unos arbustos grandes que no soy capaz de reconocer y más allá, unos más pequeños en tonalidad rojiza que parecen gauras. A la derecha, en el borde del césped hay agapantos. Seguro que todos reconocemos los bonitos olivos que acompañas, en ambos lados, el paseo.

Y hasta aquí nuestro recorrido por estos tres bonitos jardines franceses, obras todos ellos de Jean Mus, el señor que aparece en la imagen de abajo y que construye paisajes verdes así de impresionantes. A mi me encantan, espero que también os hayan gustado a vosotros. ¡Hasta pronto!