Conocido popularmente como naranjo enano o naranjo chino, el calamondín es un pequeño arbolito resultado de la hibridación entre mandarino y kumquat.

Sus frutos, pequeñas naranjitas, son comestibles pero no sabrosos. Las flores que los preceden desprenden un delicioso aroma, por lo que resulta un arbolito ideal para tener en la terraza, cerca de un lugar de descanso.

A pesar de que en maceta no alcanza grandes dimensiones, en el suelo del jardín puede llegar a una altura de 4 metros. Una vez establecidos, después del primer año, son muy resitentes y pueden soportar heladas de hasta -10ºC.

El calamondín necesita un emplazamiento soleado, el un suelo permeable, sin encharcamiento. Se debe regar un par de veces por semana si está en maceta, en el jardín será suficiente un riego semanal.