Aquilegia vulgaris, a la que también puede que conozcas como aguileña o colombina, es una grácil planta herbácea que florece en primavera con llamativas flores de colores muy variados. Su cultivo no es complicado, pero hay ciertos factores que deben cumplirse para que crezca feliz, en el jardín o en macetas, y nos dé muchas alegrías. Te contamos los requisitos de cultivo para que tus aguileñas se desarrollen bien y produzcan abundantes flores.

Aquilegia vulgaris, descripción

La aguileña común es una planta herbácea vivaz nativa de las zonas templadas de Europa y Asia. Cada invierno, con el frío, toda la parte aérea de la planta desaparece para rebrotar a la siguiente primavera. Los tallos de la aquilegia, delgados y vellosos, pueden llegar a alcanzar una altura de 1,2 m. Tiene hojas grandes en la base que van disminuyendo de tamaño conforme el tallo se alarga. Son pecioladas, lobuladas y de color verde oscuro. Las flores se forman agrupadas en el extremo de tallos florales de unos 5 o 6 cm, son llamativas y tienen un largo espolón. La variedad común (Aquilegia vulgaris) florece en azul violeta o blanco, aunque otras variedades tienen flores rosa, burdeos o amarillo.

El nombre del género Aquilegia proviene de la palabra latina “aquila” (águila) y hace referencia a las cinco espuelas de la flor que recuerdan a la garra de un águila. Hay muchos cultivares diferentes disponibles en el comercio, con flores que son simples o dobles, y con espuelas cortas o sin espuelas, en una amplia variedad de colores.

aquilegia blanca

Condiciones de cultivo de la Aquilegia

Todas las variedades de aquileña necesitan un suelo rico en materia orgánica y bien drenado. La Aquilegia vulgaris es la excepción que puede crecer en suelos calcáreos. Deben plantarse a pleno sol o con algo de sombra y requieren temperaturas templadas, ni demasiado frías ni demasiado calurosas. Lo ideal sería una temperatura entorno a los 20ºC.

Estas plantas se pueden trasplantar a principios de primavera. En el momento de la plantación conviene abonarlas con un fertilizante orgánico: un puñado de humus o estiércol en el hoyo de plantación. Durante la temporada agradecerán un fertilizante mineral para plantas con flor.

Las aguileñas gustan de un riego moderado que mantenga el suelo ligeramente húmedo pero sin encharcar. Durante el verano deberá ser algo más frecuente para aliviar la sequedad propia de la estación. Aunque la planta deje de florecer, su bonito follaje continúa ofreciendo interés en el jardín. Al llegar el invierno, con el frío, los tallos y las hojas también desaparecerán, a la vez que la planta entra en reposo vegetativo.

Reproducción de Aquilegia

Las plantas se pueden reproducir fácilmente a partir de semillas que se autosiembran por sí solas en el jardín y se naturalizan con el tiempo. También pueden multiplicarse las aquilegias por división de mata.

aquilegia azul

Plagas y enfermedades

La aquilegia es son susceptible al minador de hojas. Los pulgones pueden afectarle, pero son un problema menor que puede tratarse de una manera ecológica. Mientras las hojas estén verdes se deben seguir regando. El follaje suele marchitarse a mediados del verano, momento en el que puede cortarse a ras de suelo.

Usos en el jardín

Las aquilegias tienes múltiples aplicaciones tanto en el suelo del jardín como en macetas. Quedan preciosas en borduras de herbáceas o mixtas, en macizos de vivaces, en rocallas o en áreas naturalizadas. También son una buena elección para atraer mariposas, colibríes y otros polinizadores