Uno de mis propósitos para el 2016 es incluir más plantas suculentas en el jardín, ya os lo comentaba en la entrada anterior. No hay nada como la experiencia para aprender lo que va bien y lo que no en tu jardín y yo, con el tiempo, he comprobado que las suculentas son perfectas para un jardín mediterráneo donde las plantas adaptadas a la sequía son una apuesta segura.

El uso de suculentas, crasas y cactus intensifica el impacto visual en un jardín mediterráneo

Comencé a cultivar plantas crasas y suculentas en macetas, a modo de colección. Así las encontraba en los viveros y pensaba que era la manera ideal. Tenía tiestos con rosetas de echeverias, kalanchoes, haworthias y otras más por todas partes, las plantas me fascinaban pero el sistema no me parecía práctico. Con el tiempo descubrí que su uso paisajístico puede dar resultados muy interesantes. Una diminuta roseta suculenta aislada puede ser atractiva, pero si se repiten las mismas rosetas sobre cierta extensión de terreno y se combinan con otras especies, el impacto visual será sorprendente.

Kalanchoe luciae

graptopetalum paraguayense

senecio kilimanharo

senecio himalaya

Entre las plantas suculentas hay una variedad de texturas, formas y colores muy amplio que permite crear composiciones muy originales. Algunas pueden resultar un tanto rígidas si se plantan aisladas, en ese caso hay que buscar un contrapunto que le de flexibilidad y movimiento al conjunto: las gramíneas de pequeño porte y las plantas mediterráneas con flor son aliados perfectos.

Otro de los grandes atractivos que he descubierto en este tipo de plantas es lo sencillas que son de reproducir y multiplicar. Con las hojas de una roseta puedo conseguir muchas plantitas nuevas en una temporada y cubrir una buena superficie de tierra, dando rienda suelta a la imaginación y sin realizar un gran desembolso económico.

aeomium gomerense

aeomium

aeomium

aeomium

mesem

agave atenuatta

haworthia fasciata

rocalla

Es importante saber que las suculentas, por regla general, requieren temperaturas suaves, aunque las temperaturas mínimas que soportan dependen de cada especie: unas mueren con el frío y otras pueden vivir junto a la nieve. Lo que sí es muy importante en todos los casos, es suspender los riegos cuando llega el invierno, de este modo almacenarán menos agua y tendrán menos posibilidades de helarse.

Las zonas costeras mediterráneas son ideales para estas plantas y yo nunca he tenido una baja por el frío. Algún invierno especialmente intenso he notado que alguna de ellas se ha resentido pero nunca perdí una planta por heladas. De hecho, algunas de las que tengo proceden de esquejes recogidos en lugares cercanos.