Malas hierbas que me encantan

El término “malas hierbas” se suele aplicar a las plantas que aparecen donde no queremos que crezcan. Lo habitual es arrancar cualquier vegetal que nazca en nuestro terreno y no corresponda a lo que nosotros hemos plantado o sembrado. No siempre nos pararnos a pensar si estas plantas que vemos como malezas pueden traer una belleza sencilla a nuestro jardín.

flor espontánea en mi jardín

Echando la vista atrás puedo recordar que las malas hierbas son las primeras plantas con las que tuve contacto de niña. Me encantaba jugar en el jardín recogiendo dientes de león, vinagrillos y otras flores con las que jugaba a venderlos en mi tienda imaginaria. Quizás por eso siempre me ha producido mucha alegría ver los campos y prados llenos de plantas hermosas con flores, tanto como ver un bonito jardín.

Hay quien siente verdadera frustración cuando aparecen malas hierbas en su jardín. Lo puedo comprender en parte porque a mi me ha pasado alguna vez. Me desesperan las hierbas indeseadas cuando son invasoras y se extienden tanto que acaban con lo que yo he plantado, como me sucedía antes con los oxalis en el césped que en invierno crecían hasta ahogar la hierba, o con la grama que se extendía por los arriates y parterres.

amapola silvestre

Sin embargo hay otras malas hierbas que me sorprenden agradablemente cuando aparecen. Como esta sencilla amapola que acompaña al post de hoy y que se ha colado entre el césped. Probablemente llegara en forma de semilla con el sustrato que se extendió sobre esa zona y ahora, con temperaturas suaves, ha decidido asomar.

“Mala hierba” es un término muy amplio y generalmente negativo que se aplica a cualquier planta que aparece donde no lo esperabas. Sin embargo, yo les voy tomado cada vez más cariño. Son hermosas y forman parte del mundo natural, atraen abejas, mariposas y otros insectos polinizadores. 

amapola en mi jardín

Algunas “malas hierbas” me gustan porque me son familiares y me traen buenos recuerdos, como esta amapola que me transporta a los campos de mi infancia. Otras me agradan porque son realmente útiles, como las provechosas ortigas que sirven para hacer fertilizantes o insecticidas caseros. Aunque también las hay que procuro evitar porque son invasoras y realmente perjudican lo que cultivo.

Imagino que todos tenemos predilección por algunas plantas silvestres y sentimos aversión hacia otras. Cada jardín es diferente y lo que es valioso en un lugar puede ser maleza en otro. ¿Me cuentas cuáles de esas plantas que solemos llamar “malas hierbas” son buenas para ti y cuáles no?

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2 comentarios en «Malas hierbas que me encantan»

  1. Hola Mónica, precioso post. A mi me parecen preciosas, aunque alguna es una pesadilla como los Oxalis, que son preciosos pero una pesadilla en el jardín. Un besin.

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