No cabe duda de que los jardineros ingleses dominan con maestría el diseño de bordes con herbáceas

En algunos casos las combinan con gramíneas, en otras arbustos y en muchas ocasiones con bulbos, como en esta fantástica composición en la que los alliums están en todo su esplendor. Azules, grises y púrpuras destacan entre las paredes verdes de tejos recortados, colores muy típicos de las frescas primaveras británicas tan diferentes a las que servidora acostumbra a vivir en el Mediterráneo.

Las plantas que aparecen en este bello rincón del jardín de Arundel Castle, en West Sussex, son más apropiadas para climas frescos y seguro que en el norte de nuestra península funcionan de maravilla. Junto a los Alliums Purple Sensation y Gladiator, ambos de gran tamaño, crecen Nepeta, Geranium, Stachys byzantina y lupinos blancos al fondo de la imagen.

Y si tu clima cálido no te permite cultivar estas plantas, puedes buscar alternativas como agapantos, tulbaghias, pelargoniums, salvias y lavandas, entre otras. El resultado puede ser igualmente hermoso pero mucho más resistente a los tórridos veranos mediterráneos.

La imagen es de Clive Nichols, el fabuloso fotógrafo de jardines del que ya he hablado en alguna otra ocasion.