Normalmente soy yo la que escribo y vosotros los que leéis, pero hoy me gustaría cambiar los papeles y que vosotros me contéis cosas a mi. Si eres seguidora o seguidor del blog probablemente te gustan las plantas y la jardinería, porque es de lo que suelo hablar normalmente. Por ese motivo se me ocurre hacer esta pregunta y me encantaría que dedicaras unos segundos a pensar y contarme, ¿por qué te gusta la jardinería?

A mi las plantas me gustan de toda la vida. Ya de niña me encantaba jugar con ellas en el campo, cogía flores, hojas, piedras…, todo lo que encontraba alrededor y jugaba a ser tendera. Vendía vinagrillos, borraja, hojas de morera, hierbas, a clientes imaginarios que aparecían delante del mostrador, la roca más grande que hubiera en el lugar. Así tuve mi primer encuentro con una ortiga, parece mentira que unas hojas tan bonitas fueran tan traicioneras.

Cuando crecí comencé a ver las plantas de otro modo, dejaron de ser juguetes y aprendí a cuidarlas como lo hacía mi madre para que se llenaran de flores en primavera. Las primeras plantas que recuerdo regar son los geranios del balcón de casa de mi madre. También me servían para experimentar lo que aprendía en el colegio: sembrar una semilla y ver nacer los cotiledones, tapar parte de una hoja durante días para comprobar que no se forma clorofila…

Más tarde tuve mi propia casa, el primer balcón y las primeras macetas en propiedad. Los primeros intentos de enraizar esquejes y los primeros fracasos. Nunca conseguí tener las macetas tan bonitas como las de mi madre.

Por fin llegué a esta casa, una casa con un pequeño jardín, ¡un sueño! Y aquí es donde a base de dedicación he aprendido casi todo lo que sé sobre las plantas y el jardín. No es mucho y con cada cosa que aprendo me doy cuenta de cuanto queda por aprender, pero eso es lo que me fascina: cada nuevo descubrimiento y cada nuevo aprendizaje. Planear hacer algo y conseguirlo, repetir las experiencias fallidas procurando no cometer el mismo error.

También me gustan las flores porque son bonitas y transmiten alegría con sus colores, es reconfortante estar en el jardín descansando al aire libre o con la familia pasando el día. La naturaleza en general es fabulosa y salir por la mañana temprano a contemplar el paisaje es una delicia. Pero lo que más me gusta es hacer tareas, concentrarme en las plantas y no pensar en nada más. Siempre me ha resultado una actividad agradable y relajante.

Y ahora que yo te he contado mis razones, ¿me cuentas tu, por qué te gusta la jardinería?