Hoy vengo con imágenes de la pequeña glicinia que cultivo en el jardín desde hace unos años. Es pequeña por su tamaño, no me interesa que se extienda mucho ya que es una planta vigorosa y puede dar muchísimo trabajo, así que cada año la reduzco a un tronco de algo más de dos metros de altura con cortas ramificaciones. Quizás la manera en que la podo no es la más apropiada para conseguir una floración exuberante, pero produce las suficientes flores como para sorprenderme cada temporada con su color y aroma.

La Wisteria es una planta trepadora que pertenece a la familia de las leguminosas y que puede alcanzar con facilidad los 15 metros de longitud si se la deja crecer. Es un arbusto muy fuerte que necesita un soporte robusto por el que trepar, la fuerza de las ramas al enredarse podría romperlo si es endeble. La mía crece sobre una espaldera de madera, pero tengo la precaución de evitar que las ramas lo crucen, siempre las guío por la parte exterior.

Las flores de la glicinia son una auténtica belleza. Son de color malva o violeta y cuelgan formando grandes racimos de más de 15 cm de longitud. Florece en primavera y como os muestro, en mi jardín lo está haciendo estos días. Llevaba semanas observando los diminutos capullos iniciales que crecían y se abrían hasta convertirse en las hermosas flores que ahora cuelgan en mi jardín.

Otra peculiaridad es que las flores aparecen antes que las hojas por lo que, durante unos días, la planta es una cascada de pétalos color malva. Poco a poco se abren las hojas en la base de las flores y comienza a verse una mezcla de tonalidades. Además son flores fragantes, con un aroma dulce y penetrante que atrae a los insectos.

La glicinia se reproduce por semillas o esquejes y según he leído, es recomendable la segunda opción. Las plantas obtenidas por semilla tardan muchos años en producir las primeras flores mientras que las conseguidas por esqueje florecen antes.

Las semillas se encuentran en el interior de unas vainas que aparecen hacia finales de primavera, tras la maduración de la flor. Son similares a las de las judías o guisantes pero más voluminosas. Hay que tener precaución con ellas pues tanto las vainas como las semillas son muy tóxicas por ingestión. Si hay niños pequeños en casa puedes evitar que se formen cortando las flores nada más se marchitan.

La planta es caducifolia, en invierno pierde todas sus hojas y las ramas quedan desnudas. Es el momento de darle una poda de limpieza para eliminar ramas vieja, entrelazadas, chupones, etc. La poda de la glicinia requiere detalle para hacerla bien y merece un capítulo a parte a la que dedicaré otra entrada.