Sería bonito poder acercarnos hasta Chilliwack a finales de verano, la mejor época para disfrutar de las grandes flores del girasol y del festival que ésta localidad celebra entorno a ellos. El Chilliwack Sunflower Festival  rinde homenaje a una planta que se cultiva en todo el mundo como alimento.

En el mejor momento de la floración, estos campos ofrecen un espacio donde familias y amigos pueden reunirse para celebrar la belleza de la agricultura y la bondad de la estación. Arranca el 1 de agosto y ofrece, hasta el 15 de septiembre, un conjunto de experiencias con las flores y la naturaleza como protagonistas.

El paisaje de los campos de mirasoles es extraordinario a cualquier hora del día, pero tiene un encanto especial al amanecer, cuando la salida del sol tiñe de mil colores diferentes con su vibrante luz. Para quienes buscan sentir la magia de ese momento, el parque abre sus puertas a las 5:30 de la mañana.

Chilliwack es una comunidad rica en historia con una población apasionada por la horticultura que propone correr aventuras al aire libre y vivir experiencias agrícolas. Caminar entre hileras interminables de imponentes girasoles, jugar en la pradera con los niños o tomar un cerveza fresquita, pero fabricada a partir de semillas de girasol malteadas.

Cierto es que no hace falta irse tan lejos para disfrutar de un bonito espectáculo entre girasoles; en nuestra geografía también abundan los cultivos de esta planta de grandes flores amarillas que se orientan siguiendo la posición del sol. A mi, los girasoles me evocan las vacaciones de verano, días de temperaturas cálidas y escapadas en familiares.

Parece que comienzo a añorar el verano cuando recién hemos estrenado estación. Pero no, no es así. También le encontramos el encanto al otoño y hablaremos de su belleza. Por hoy os dejo con algunas bonitas imágenes de girasoles, una planta de fuerte carácter agrícola que cada día se cuela en más jardines, como éstos del jardín gótico de Kat Von.

Imágenes y más información: Chilliwack