¿Sabes que el bambú de la suerte no es realmente un bambú? A pesar de su nombre y su apariencia, realmente se trata de una drácena, concretamente Dracaena Sanderiana, una planta originaria de Camerún, en el África occidental. Su hábitat natural es el sotobosque de la selva tropical, una zona poco iluminada, fresca (que no fría) y protegida, unas condiciones naturales que se consiguen con facilidad dentro de nuestras viviendas y que le permiten aclimatarse correctamente al cultivo en interior.

Seguro que alguna vez has visto estas plantas a la venta en viveros u otras tiendas, suelen comercializarse como tallos largos, con pocas raíces sumergidas en agua y algunas hojas en su extremo que se obtienen de brotes laterales del tallo de la planta madre. Cuando el brote está tierno es muy maleable y por eso la vemos con diferentes formas. Aunque se vendan sin sustrato, la planta solo está sobreviviendo, para que se desarrolle correctamente debe estar plantada en tierra y recibir una moderada cantidad de luz, pero nunca sol directo.

Una vez trasplantada a tierra no se debe descuidar el riego, pero sin excederse. Aunque la hayas adquirido sumergida en agua no pienses que la drácena tolera el encharcamiento. Lo correcto es regar cuando el sustrato comience a secarse, sin que llegue a hacerlo por completo ya que sí necesita cierto grado de humedad. La temperatura ideal para esta planta ronda los 20ºC, aunque una vez aclimatada puede soportar temperaturas algo inferiores siempre y cuando no bajen de los 15ºC.

El bambú de la suerte, también llamado Lucky Bamboo, es muy popular en el Feng shui pues representa el símbolo de la buena fortuna y la prosperidad. Pero sobre todo, es una planta sin demasiadas complicaciones fácil de cultivar en casa y muy decorativa.