La semana pasada publiqué un par de entradas sobre los jardines que Vita Sackville y su marido construyeron en el castillo de Sissinghurst. Para escribirlos tuve que buscar mucha información sobre la vida de esta mujer y descubrí en ella un carisma especial, de esos que te dejan prendada de la persona más allá de su obra.

Vita nació a finales del siglo XIX, concretamente el 9 de marzo 1892 en Kent, Inglaterra. Era la única hija de unafamilia aristocrática, que poseía la casa Knole en Kent , la mansión privada más grande de Inglaterra con 365 habitaciones, 52 escaleras y 7 patios.

Sus padre fue Lionel Edward, tercer barón de Sackville, y su madre Victoria Josefina Dolores Catalina Sackville-West, hija ilegítima de Sir Lionel Sackville-West (segundo barón de Sackville y padre de su esposo) y una bailarina española, Josefina Duran.

A Vita la educaron en casa, como era costumbre en la época. Su madre fue una mujer autoritaria y de mal caracter, que -según palabras de Vita en su autobiografía- le decía que era fea. A los 10 años conoció a Violet Keppler, que también sería escritora más tarde, y se enamoró de ella.

A pesar de sus relaciones con otras mujeres, Vita se casó con Harold Nicolson en 1913. Su matrimonio fue una relación abierta y ambos mantuvieron relaciones con otras personas, asuntos que no impidieron que su relación fuera cercana y cariñosa. Harold abandonó su carrera política en Constantinopla para vivir con Vita en Inglaterra y juntos tuvieron dos hijos.

Las costumbres aristocráticas inglesas impidieron a Vita heredar Knole a la muerte de su padre y junto con la casa, el título, que fue legado a su primo Charles, cuarto barón de Sackville. La firma del documento de renuncia a la propiedad le afectó al resto de su vida. En su autobiografía escribió: “Casi me rompió el corazón poner mi firma en lo que consideraba una traición a mis antepasados y una casa que adoraba”.

Su pasión por la jardinería se vio frustrada al no poder seguir cuidando y disfrutando de los jardines de su casa natal, razón que posiblemente le llevó a comprar, en 1930 y junto a su marido, el castillo de Sissinghurst en Cranbrook, Kent.  La propiedad había pertenecido en el pasado a su familia, lo que le daba cierto atractivo dinástico tras la pérdida de Knole. La familia se trasladó a vivir en la mansión de Sissinghurst y la pareja se volcó en la construcción de los famosos jardines.

Vita escribió poesía, novela, biografías y también libros de jardinería. En 1947 comenzó a escribir una columna titulada “En el jardín” en el periódico The Observer y en 1948 se convirtió en miembro del comité de jardinería del National Trust.

Vita murió de cancer en 1962 en su casa y su legado de Sissinghurst es hoy en día propiedad del National Trust, cedido por su hijo Nigel para evitar el pago de impuestos. Los jardines de Vita son famosos y los más visitados de toda Inglaterra.

¿No os parece una vida apasionante? Yo me imagino a Vita como una mujer fuerte, con caracter y una sensibilidad poco reconocida en las biografías que he leído de ella.

Vita en Sissinghurst

Vita en Sissinghurst

Vita con amigos

Vita con amigos

Vita y Harold

Fotografías: NPG

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