De Albarracín a Tramacastilla: una ruta en coche por los Montes Universales

Hay carreteras que son un paseo en sí mismas, y la que une Albarracín con Tramacastilla es una de ellas. La conozco bien, porque veraneo en un pueblo de esta zona de la sierra. Pero recuerdo especialmente un día de comienzos de otoño de 2023.

Teníamos que ir a Bronchales, en la provincia de Teruel. En lugar de ir directamente por la autovía, decidimos cambiar la ruta de siempre y pasar por Albarracín. La idea era almorzar en un restaurante con encanto del que nos habían hablado más de una vez, en plena sierra de Albarracín, en los Montes Universales.

Al llegar a Teruel nos desviamos hacia la sierra. El día estaba nublado y soplaba una brisa ligera que hacía el bosque todavía más bonito. Yo soy mediterránea, y en mi tierra el otoño casi no se nota: las hojas caen, sí, pero no se tiñen de esos colores maravillosos que vi en esta ruta. Así que el paisaje me emocionó, y tuvimos que parar más de una vez en los apartaderos para hacer fotos.

Te cuento cómo es esta ruta por los Montes Universales, qué árboles y plantas verás por el camino, dónde paramos a comer y cuál es, para mí, la mejor época para hacerla.

Primera parada: Albarracín

Albarracín es una ciudad de origen medieval, conservada con muchísimo cuidado y Monumento Nacional desde 1961. Sus casas de piedra y madera mantienen su estructura original, construidas sobre las rocas. Las calles, salvo la carretera, son peatonales y suben y bajan entre la plaza y el río Guadalaviar. Merece un paseo sin prisa antes de seguir el camino.

Casas de piedra y madera con pequeños jardines en Albarracín, en la Sierra de Albarracín (Teruel)
Las casas de Albarracín, de piedra y madera, con la muralla medieval en lo alto | Img: Guía de Jardín

La ruta: una carretera que sigue al río Guadalaviar

La carretera es la A-1512. Desde Albarracín en dirección a Tramacastilla avanza por el fondo del cañón del río Guadalaviar, siempre pegada al agua y siguiendo sus meandros, curva a curva. El río te acompaña durante todo el camino, y hay pequeños ensanches donde se puede aparcar para bajar a verlo o hacer fotos. Tramacastilla, al final del recorrido, es un pueblecito en el punto donde se juntan el Guadalaviar y el río Noguera.

Un detalle curioso que vale la pena buscar: cerca de Albarracín se ve un antiguo meandro abandonado del río, una zona de cultivo con forma de media luna que marca por dónde corría el agua hace mucho tiempo.

Un paisaje de bosque, río y montaña

Lo que más recuerdo de este camino es el contraste entre el verde oscuro del monte y los colores del río. En las laderas mandan los pinos, los robles y las sabinas, árboles duros, hechos al frío de la sierra.

Junto al agua, en cambio, crece un bosque de ribera de hoja caduca: chopos (Populus nigra), álamos temblones (Populus tremula), sauces, fresnos y olmos. Son los que en otoño se vuelven amarillos y dorados, y los que hacen que esta carretera parezca otra en cada estación.

Chopos con las hojas amarillas de otoño junto al río Guadalaviar, en la carretera de Albarracín a Tramacastilla
Los chopos empezando a dorarse junto al Guadalaviar a comienzos de otoño. | Img: Guía de Jardín

Si te gustan las plantas silvestres, aquí vas a disfrutar. En otro artículo te enseñé algunas de las que fotografié en estos montes: 16 plantas silvestres para identificar.

Final del camino: El Batán, en Tramacastilla

Siguiendo el río llegamos a nuestro destino en Tramacastilla: un restaurante y hospedería instalado en un antiguo batán. Por eso se llama así, El Batán, en recuerdo del uso que tuvo el edificio en el siglo XII.

Los batanes servían para transformar los tejidos de lana de trama abierta en otros más tupidos. Funcionaban con la fuerza del agua: la corriente movía una rueda hidráulica que activaba unos mazos, y estos golpeaban los tejidos hasta compactarlos. Comer junto al mismo río que durante siglos movió aquella rueda fue el broche perfecto para el viaje.

Jardín de la hospedería El Batán en Tramacastilla, con su casa de piedra, mesa y sillas de forja entre arbustos
El Batán, en Tramacastilla: un antiguo batán convertido en restaurante y hospedería junto al río. | Img: Guía de Jardín

Cuándo hacer la ruta: cada estación tiene su encanto

La he recorrido muchas veces, y cada época del año tiene algo especial:

  • Finales de primavera: es mi favorita. Los bordes de la carretera se llenan de flores silvestres a un lado y a otro, y el campo está en su momento más verde.
  • Verano: las mariposas revolotean por todas partes. Y se agradece el fresco de la sierra cuando abajo aprieta el calor.
  • Otoño: el cambio de luz y de color es un espectáculo. Los chopos se vuelven dorados y el suelo se cubre de hojas.
  • Invierno: debe de ser precioso, pero aquí hace mucho frío y nieva. Yo no me arriesgo a conducir con nieve, así que si vas en esta época, consulta antes el estado de la carretera.
Casa tradicional de Albarracín con fachada rojiza, balcones de madera y base de piedra entre árboles
Una casa de Albarracín, de piedra y madera, asomada entre los árboles. | Img: Guía de Jardín

Qué más ver por la zona

Si tienes tiempo, la ruta se puede completar con otras paradas cerca:

  • Albarracín: además de pasear por su casco medieval, desde el mismo pueblo sale una senda fluvial junto al Guadalaviar.
  • Los pinares de rodeno: bosques de pino sobre una roca rojiza muy llamativa, a pocos kilómetros de Albarracín.
  • El nacimiento del río Tajo: el río más largo de la península nace en esta misma sierra.
  • Bronchales: con sus pinares tan densos que, en cuanto te adentras en ellos, el silencio solo lo rompen el viento entre las ramas y el agua de sus fuentes.

Esta sierra la conozco bien, porque paso aquí los veranos. Si te pica la curiosidad, te cuento cómo es mi jardín favorito en la montaña y qué plantas aguantan el frío de estas tierras. Si te fijas en los pueblos, verás más jardines y patios llenos de flores que aguantan inviernos durísimos. Te cuento más sobre ellos en mis jardines de montaña.

Vista otoñal de la carretera entre montañas y bosques en los Montes Universales, de Albarracín a Tramacastilla
La carretera serpentea entre montes y bosques camino de Tramacastilla. | Img: Guía de Jardín

Una ruta para repetir

Cada vez que vuelvo a esta carretera descubro algo nuevo: una flor que no había visto, un rincón del río, otra luz. Es de esos paseos que te reconcilian con la naturaleza sin tener que caminar kilómetros.

¿Conoces los Montes Universales? ¿Has hecho esta ruta? Cuéntame en los comentarios en qué época te gusta más.

Fuentes