Como os decía antes de salir de vacaciones y en mis últimas entradas a la vuelta, traigo muchísimas fotografías de jardines y plantas silvestres que he ido encontrando en las excursiones que este mes pasado hemos hecho por la Sierra de Albarracín, lugar donde pasamos los días más calurosos del verano.

Solemos pasar el verano en Bronchales, un pequeño pueblo de la comarca de Albarracín en la provincia de Teruel. Bronchales está a 1.500 metros de altitud, rodeado de bosques de pinos en una de las zonas más cubiertas de los Montes Universales. Durante el verano el clima suele ser muy suave (aunque este año el mes de julio ha sido ligeramente caluroso) y desde allí hay muchas rutas que seguir, entre ellas la Ruta de las Tres Taifas, uno de los tramos del Camino del Cid.

Pero sin salir muy lejos del pueblo existen multitud de parajes naturales para descubrir: fuentes, simas, dolinas, etc…, y vestigios de asentamientos medievales que visitar: Castillo de Peracense, Cella, Albarracín, etc. Muchos lugares que tanto a mi como a mi familia nos gusta visitar.

Hoy os dejo unas fotografías de uno de los jardines que más me gustan y de cuya visión se puede disfrutar dando un paseo por las calles del pueblo, subiendo hacia la parte más alta. Allí comienza el bosque: pinos, roble, juníperos, jaras y multitud de plantas silvestres crecen a sus anchas. Dentro de los jardines la vegetación es más selecta y ordenada, pero el buen gusto de sus dueños hace que parezcan tan naturales como el resto de vegetación que los rodea.

Además de arbustos como rosales, budleias, hortensias en este jardín destaca el macizo de vivaces formado por equináceas, margaritones, azucenas, aguileñas. Un jardín lleno de color y frescura con unas vistas excepcionales.