Ayer dimos por clausuradas las fiestas navideñas en casa, días felices de celebrar en familia muchos momentos importantes del año: la Navidad, la entrada del nuevo año y la esperada llegada de sus majestades los Reyes Magos a quienes, como de costumbre, no pudimos sorprender en su paso por nuestro hogar aunque nos consta que estar, estuvieron. Hoy toca recoger la decoración navideña, volver al orden preestablecido y afrontar los días más fríos del invierno.

Y para entrar en calor nada mejor que transportarnos visualmente al cálido verano sudafricano, donde estos días están en plena temporada, para admirar una extraña especie de su flora autóctona. Esta preciosa alfombra de bulbos rosados ​​está formada por las flores de Brunsvigia Bosmaniae, una rara especie de Amaryllis que puebla los suelos de la costa oeste de la provincia del Cabo y florece algunas semanas después de las lluvias de finales de verano. Si la temporada se presenta seca y no llueve lo suficiente, los bulbos no despertarán y se mantendrán latentes bajo tierra hasta la siguiente temporada.

Brunsvigia Bosmaniae. Sudáfrica

La especie tiene un bulbo globoso, característico de la familia Amaryllidaceae, y de 5 a 8 hojas caducifolias de color verde oscuro con borde rojizo, pequeñas y anchas, que aparecen tras la floración. Las flores son especialmente fragantes por la noche, periodo en el que son polinizadas por mariposas nocturnas. Al madurar forman grandes esferas de semillas que se separan de la planta y son dispersadas por el viento.

Brunsvigia Bosmaniae naciendo

Cultivarlas en casa o en el jardín puede ser todo un desafío, no es una planta que soporte bien la reproducción vegetativa y las semillas necesitan unas condiciones muy especiales para germinar. Su entorno natural es cálido, crece en entornos rocosos o llanuras arcillosas y precisa la lluvia en unas fechas muy concretas. Aún así no hay nada imposible y superar el reto de sacarla adelante tendrá la recompensa de disfrutar de su belleza.

Brunsvigia Bosmaniae, flor

Imágenes: davesgarden