Los límites del jardín enmarcan el espacio, y conseguir integrarlo es primordial para conseguir que el conjunto resulte más atractivo. Hay diferentes maneras de enriquecer esta zona periférica y acentuar su carácter. Los ingleses -en mi opinión- saben hacerlo como nadie, combinando muros de ladrillos con bordes bajos y plantas trepadoras sobre espalderas.

Los límites del jardín coinciden, generalmente, con los de nuestra parcela de terreno. Sobre ellos construimos elementos verticales para delimitar el espacio y marcar las lindes de la propiedad, a la vez que creamos una barrera física que nos da protección e intimidad. Lo más habitual es levantar un muro, una valle o un seto verde. Las tres opciones son válidas y dependen del gusto de cada uno, yo he visto límites de los tres tipos y todos pueden resultar prácticos y atractivos. Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes, pero hay preceptos que se aplican a todos los casos si quieres conseguir buenos resultados.

Con independencia del material que utilices para construir el cerco, no te excedas con la altura. Cuanto más alto es el cerco que rodea un jardín, menor parece el espacio que rodea. También debes reduces la luz solar y buena ventilación.

Desde el punto de vista estético, el cerco constituye el telón de fondo del jardín. Pueden realizarse con materiales de construcción o con arbustos, los llamados cercos vivos. La principal diferencia es que los primeros son sólidos, inertes y de construcción inmediata, mientras que los segundos no son tan sólidos, aunque sí muy robustos, tienen vida y tardan más tiempo en estar acabados. Según las plantas que elijas pueden pasar meses o algún año en desarrollar toda su embergadura.

Un seto verde puede ser de una sola especie o combinar especies variadas. Los primeros suelen ser de coníferas o arbustos perennes, con ramas densas y hojas que permanecen todo el año proporcionando un espesor difícil de penetrar y un fondo verde sobre el que diseñar el jardín. Los segundos son los setos libres y de por sí tienen ya valor ornamental; su forma, color y estructura forman ya parte de la intención estética.

Los setos verdes, tanto si son formales como si son libres, ocupan una cantidad de espacio considerable. Es muy probable que lleguen enseguida al metro de espesor. Por esa razón, a mi me parecen apropiados para jardines de tamaño medio o grande. En un jardín urbano o pequeño, del estilo de las casas adosadas, quizás sea mejor optar por muros. Las paredes proporcionan intimidad y protección. Sobre ellas se pueden colocar ligeras plantas trepadoras para adornarlas con gracia.

Os cuento esto desde mi humilde opinión. El mío es un jardín pequeño con seto perimetral de coníferas. No voy a decir que no me guste, estéticamente resulta muy bonito, pero tengo que llamar a un jardinero para que lo recorte al menos dos veces al año para que no se exceda de tamaño. Pienso que si tuviera muros sería mucho más práctico e igualmente bonito. Me encantan las paredes cubiertas con plantas sujetas a espalderas y celosías.

Las espalderas y celosías son muy prácticas, además de utilizarlas para que las plantas se agarren a ellas, pueden ser útiles para conseguir subir el muro en altura o, sustentadas por jardineras, disimular zonas poco atractivas. Se pueden encontrar de diferentes materiales: bambú, madera, hierro, pvc, etc.

Espero que este artículo os haya servido para aclarar un poco vuestra idea de cómo definir el límite de vuestro jardín. Os dejo algunas imágenes para ilustrar el tema.

Imágenes: camerongardens