Las frutas del bosque, a los que también nos solemos referir como frutos rojos, son bayas de tamaño pequeño que tradicionalmente no se cultivaban sino que se recogían de arbustos silvestres en los bosques. En la actualidad su cultivo está ya bastante extendido y se pueden encontrar con facilidad en los supermercados, justo en estas fechas -final del verano- están en plena temporada.

Los frutos rojos son muy ricos en vitamina C, fibra y están entre los alimentos más ricos en antioxidantes. Toda la fruta es saludable y -si no tienes problemas de nutrición- es bueno comer de todo tipo, cuanto más variedad mejor. A mi me gusta especialmente tomarlas mezcladas con yogurt y avena, sobre todo frambuesas y arándanos.

En los bosques de Bronchales abundan las fresas silvestres, las frambuesas y las moras. Estas fotos son de las que recogimos en vacaciones. En esta otra entrada puedes ver fotografías de nuestro verano en la montaña.

Cultivar frutas del bosque

Nunca he cultivado ningún tipo de estas frutas, así que no puedo daros consejos expertos pero sí indicaros algunas ideas básicas. Teniendo en cuenta el hábitat silvestre de estas plantas, los bosques, es lógico pensar que necesitarán suelos ricos, frescos y probablemente (según qué fruto) ácidos. Además, como cualquier fruta, necesitará un lugar soleado y agua en abundancia. ¿Tienes un lugar con este tipo de condiciones? Si es así, adelante. Yo jamás he probado porque mi jardín dista mucho del clima que estas plantas necesitan.

Conservar las frutas del bosque

Las frutas del bosque son delicadas y se estropean con facilidad por la proliferación de mohos que se desarrollan rápidamente con calor y humedad. Para retrasar su aparición lo mejor es guardarlas en la nevera y no lavarlas hasta el momento de su consumo. El recipiente para guardarlas debe estar ventilado para que la fruta se airee y permanezca seca.

Comer frutas del bosque

Recién recogidas están riquísimas así que es difícil ir a por moras, fresas o frambuesas y conseguir que lleguen a casa todas, pero las con las que lleguen puedes elaborar mermeladas, postres y platos deliciosos. Yo soy de cocina sencilla, sin mucho elaborar, y como os decía al inicio me gusta tomarlas con avena y yogur. Sin olvidar un poquito de azúcar para suavizar el sabor ácido de los arándanos.