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Cómo mantener una postura adecuada antes y después de trabajar en el jardín

Basta con echar un vistazo a las oficinas de hoy en día para comprobar que el trabajo de pie ya no solo tiene lugar en trabajos como los de los jardineros. Lo cierto es que se ha acabado convirtiendo en una tendencia, puesto que la productividad puede aumentar al mismo tiempo en que disminuye el sedentarismo.

Lograr semejantes resultados pasa por mantener las posturas adecuadas. Pero, ¿cuáles son? Hoy averiguaremos cómo deben colocar el cuerpo los jardineros para que las labores profesionales que desempeñan sean realizadas bajo condiciones óptimas de comodidad, seguridad y eficacia.

Además, también describiremos las posturas idóneas para los momentos previos a los trabajos de jardín, así como los posteriores, invitando en ambos escenarios a los expertos en jardines a obtener aquel descanso que merecen, ya sea para coger fuerzas o para recuperarlas tras una agotadora jornada laboral.

La mejor postura para trabajar en el jardín

Tal como sucede en cualquier trabajo que se realiza de pie, no hay nada peor para el profesional en cuestión que mantener el cuello en una posición forzada y antinatural. Y es que tarde o temprano acaba pasando factura en forma de dolores e incluso lesiones que pueden llegar a cronificarse.

Evitarlo es tan fácil como situar aquello con lo que se va a tratar justo a la misma altura en la que se encuentran los ojos. En este sentido, las escaleras son de inestimable ayuda para los jardineros, aunque en ocasiones tienen que hacer uso de otros elementos más estables o altos.

En lo que respecta a los brazos, por la imposibilidad de llegar a algún elemento como una rama o un seto es habitual que los jardineros los estiren por completo. Si a esto sumamos el peso de la herramienta empleada para podar, el resultado a nivel de comodidad deja mucho que desear. De hecho, puede producirse un desequilibrio si el trabajo se está realizando en altura.

Para evitar este tipo de situaciones, lo ideal es que el árbol, la planta o cualquier otro elemento del jardín que deba ser tratado se encuentre a un máximo de 75 centímetros respecto al torso.

Por supuesto, el resto del cuerpo también adquiere una especial relevancia al trabajar en el jardín. La mejor postura es la que lleva al jardinero a permanecer completamente recto. Una línea vertical debe ser dibujada mentalmente para que todo el cuerpo, desde la cabeza y el abdomen hasta los pies, se alineen en consonancia. Habiendo mencionado estos últimos, llega el momento de profundizar en ellos.

Para que la postura del jardinero sea segura al cien por cien, conviene evitar por completo la típica postura de puntillas. Cuando no alcanzan una determinada altura pueden tener la tentación de colocar sus pies con el talón levantado, pero se trata de un error que puede costar caro, ya que el desequilibrio pasa a hacer acto de presencia, con todo lo negativo que ello acarrea.

Los pies deben permanecer planos sobre la superficie en cuestión. Por otra parte, para que la postura no se resienta lo más mínimo, conviene llevar un calzado adecuado que no solo resulte cómodo y sea justo de la talla que requiere el jardinero. A su vez, también ha de contar con una suela que evite posibles resbalones. Así pues, hay que asegurarse de que el material empleado para su fabricación es antideslizante. De esta manera, se reduce el porcentaje de accidentes laborales relacionados con los pies, el cual se sitúa en torno a los 15 puntos.

Consejos para mantener una postura adecuada antes y después

Es innegable que la postura mantenida durante el transcurso del trabajo en el jardín es importantísima. Sin embargo, no hay que olvidarse de los instantes previos a dar comienzo a esas tareas, así como los posteriores.

En ambos casos, es fundamental que los jardineros puedan relajarse y mantener una postura correcta. Antes del trabajo, les ayudará a concentrarse en el proceso que tienen por delante, pudiendo planificar la jornada laboral para empezar por aquello que sea más adecuado en función de la meteorología y de otros aspectos trascendentales.

Por supuesto, después de las labores de jardinería requerirán un mayor descanso antes de regresar a su empresa o a sus domicilios particulares si son jardineros autónomos. Para tal fin, no hay nada mejor que acondicionar el jardín con un espacio de descanso que sea adecuado para estos profesionales.

Basta con un par o tres de sillas ergonómicas que les permitirán mantener una postura adecuada tanto antes como después. Además, tú también podrás utilizarlas cuando no estén dichos especialistas en el área ajardinada de tu hogar, ya sea para leer un libro o simplemente desconectar del día a día.

Siempre que el objetivo sea descansar, la mejor postura es aquella que mantiene la espalda completamente erguida. El tronco inferior ha de permanecer en contacto con el suelo sin que llegue a forzarse en ningún momento para alcanzar dicha superficie. Las rodillas, por su parte, han de superar por poco la altura del asiento, bastando con aproximadamente cinco centímetros.

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