Hoy un post dedicado a aquellas personas que se plantean cultivar una planta de cannabis en el jardín. Seguro que la conoces, es una de las especies más populares del mundo por toda la controversia que hay alrededor de ella. Su cultivo es legal en algunos países, pero no lo es en otros. Aquí, en España, no está penado bajo determinadas circunstancias. Para empezar, debes tenerla en un lugar que no se vea desde la vía pública.

Si tienes jardín y te apetece incluir una de estas plantas en él, te puedes encontrar ante todo un reto. Para empezar, no es una especie que se pueda vender y por tanto, no la encontrarás en el vivero como cualquier otra planta. La única opción que tienes es comprar la semilla y sembrarla tú mismo.

Elegir semillas de cannabis

Germinar la semilla del cáñamo no siempre resulta fácil, sobre todo si (como a mi) las semillas en general no se te dan bien. Para empezar, ten en en cuenta que existen variedades para cada situación (bajo techo, al aire libre, para climas cálidos, para fríos, etc) y para comenzar con buen pie, debes elegir la más apropiada en tu caso.

Casi todas las semillas se pueden cultivar tanto en interior como en exterior, pero hay algunas que son más adecuadas para uno u otro medio. Si tu intención es plantar en el jardín, elige semillas para cultivo en exterior, conseguirás una planta más resistente y mayor probabilidad de lograr que se desarrolle correctamente. Puedes encontrar una gran variedad de este tipo de semillas en esta tienda de cultivo.

Siembra y germinación

Para que el cañamón germine necesita encontrar un medio húmedo y cálido. Existen métodos diversos para hacerlo: semilleros, pastillas de turba o coco prensadas, e incluso unas simples servilletas de papel. Lo importante es mantenerla húmeda, en un lugar oscuro, bien aireado y relativamente cálido hasta que la germinación se produzca.

Donde cultivar la planta

Cuando la plántula haya asomado, ya se puede trasplantar. Como cualquier otra planta, el cannabis se desarrolla mucho mejor al exterior, donde recibirá luz solar natural y podrá realizar mejor la fotosíntesis. Para empezar, es preferible dejarla crecer en una maceta de tamaño reducido (11 o 15 cm) hasta que la planta llegue a unos 20 cm de altura. Después puedes pasarla a una maceta mayor (unos 30 cm de diámetro) o plantar directamente en el suelo del jardín. Es importante que el sustrato sea rico en nutrientes, de textura suelta y que la planta reciba la luz del sol durante varias horas al día.

Riego y abonado

La planta de cannabis prefiere suelos húmedos, pero sin encharcamientos. Un buen método de riego consiste en regar a primera hora del día para refrescar el sustrato, pero que cuando llegue la noche ya se haya drenado el exceso de agua.

El abonado es muy importante y se utilizarán dos tipos de fertilizantes diferentes durante la vida de la planta. El primero se empleará durante la primera etapa de cultivo, para que la planta desarrolle tallos y follaje. Se empieza a aplicar un mes después de la germinación y será un abono NPK 4/2/3, con mayor contenido en nitrógeno que fósforo y potasio. El segundo se aplicará a partir de agosto y será del tipo 2/3/4, con más fósforo y potasio que nitrógeno, para promover la floración.

Plagas y enfermedades

La marihuana, como cualquier otra planta, puede ser atacada por insectos y hongos que le provoquen enfermedades. La prevención es la mejor manera de asegurar un desarrollo correcto y conseguir plantas sanas y bonitas. El aceite de neem, además de ser un insecticida orgánico, es un buen repelente para insectos como mosca blanca, pulgón o minadores. Para evitar las enfermedades producidas por hongos, el azufre puede ser más que suficiente para evitar su proliferación.

Ya sabréis que entorno a esta planta existe bastante polémica. Su cultivo es legal en algunos países pero en otros está prohibido. En el nuestro, el cultivo está despenalizado cuando se hace en un lugar que no se vea y se hace, exclusivamente, para consumo propio. Es probable que no tengas problemas por plantar uno o dos arbustos de cannabis en tu jardín. Todo esto viene regulado por la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana y pienso que es recomendable leerla para no pasarte de la raya.