Adoro las plantas aromáticas y la lavanda es una de las que más. La forma esférica del arbusto, el color de las flores, el aroma de toda la planta…, todo en la lavanda es encantador. Una planta que además de encantadora es muy útil para el ser humano quien desde la antigüedad conoce sus propiedades y la emplea en beneficio propio. Por su origen mediterráneo se cultiva bien en nuestro país, pero es en la vecina Francia donde destaca su cultivo intensivo y donde se pueden encontrar campos de lavanda tan extensos que se pierden en el horizonte.

Aromas provenzales, campos de lavanda y una costa de un intenso color azul bañada por el Mediterráneo

Entre mis planes para vacaciones (que dicho sea de paso, están ya muy cerca), cuento con viajar hasta la región de la Provenza, donde se concentran gran cantidad de campos de lavanda. La floración de la lavanda está en su máximo esplendor en verano y estas fechas son ideales para visitar los campos e incluso ver la cosecha. Como cualquier otro cultivo, el momento preciso puede variar cada año en función de las variedades de lavanda, y también debido a razones climáticas, de altitud y latitud. En las zonas altas hace más frío y es más tardía. En general, la floración de la lavanda en la Provenza se extiende de mediados de junio a mediados de agosto y es probable que tengamos que ir a las zonas más altas para ver los campos en flor. La verdad es que no me importa lo que tenga que recorrer con tal de adentrarme entre las hileras de arbustos aromáticos.

Con Grasse -uno de los pueblos de la región-  como campamento base haremos un recorrido por la zona, sin olvidar la costa, esa costa tan azul que baña el Mediterráneo y en la que se pueden visitar pueblos como Antibes, Mentón y ciudades como Nizza o Cannes. Por fortuna ya tenemos reservado alojamiento, una preciosa villa de estilo provenzal rodeada de jardines y bosque mediterráneo. No es sencillo encontrar el lugar ideal si no reservas con anticipación, la zona es muy turística y parece todos queremos tomarnos vacaciones las mismas fechas.

Después de mucho pensar cómo desplazarnos hasta nuestro destino hemos decidido viajar en coche haciendo noche en Cadaqués, un pueblecito de la Costa Gerundense que debe ser un primor. No me extraña que Dalí estableciera en él su residencia de verano, Portlligat. Queda a mitad de camino y será buen lugar donde pasar una noche. De regreso la parada será en el Penedés, donde los campos de viñedos y el buen vino son los protagonistas.

Pero aquellos que prefieren viajar en avión para llegar antes y pasar más tiempo en la zona, siempre está la opción de coger uno de los muchos vuelos a Francia, tanto Cannes como Niza están cerca y ambas ciudades tienen aeropuerto.

Pero centrándonos de nuevo en Grasse, os adelanto que está considerada la capital mundial del perfume. Algunos de los principales perfumistas franceses tienen sede aquí y en esta región se recolectan muchas de las plantas que se utilizan en perfumería: violetas, jazmines, rosas y como no, lavanda. El museo del perfume es uno de los lugares que estoy deseando visitar, en él se guardan verdaderos tesoros de la perfumería, instrumentos con los que antiguamente se fabricaban perfumes y aguas de colonia. Espero contaros muchas cosas de este lugar a la vuelta, de entrada la visita promete mucho.

Hace tiempo visitamos el país, pero en aquella ocasión estuvimos la capital y en ese caso quizás es más aconsejable viajar en avión -París está más lejos- y coger un vuelo a París. A mi la ciudad me sedujo, llena de parques y jardines sobre los que he escrito en alguna ocasión. Si quieres leer sobre ellos, en este enlace encontrarás algunas entradas.

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