No soy muy aficionada a cultivar plantas en el interior de casa, lo he dicho en más de una ocasión. No se me dan bien, me olvido de regarlas, pulverizarles agua para mantener la humedad o de limpiarlas, y al final siempre se me mueren.

A pesar de mi mala experiencia personal, reconozco que las plantas no sólo embellecen nuestros hogares, son organismos vivos que interactúan con nuestro cuerpo, mente y hogar mejorando nuestra calidad de vida. ¿De qué manera lo hacen? Os lo resumo en cinco puntos.

Facilitan la respiración

Cuando respiramos, nuestro cuerpo toma oxígeno y libera dióxido de carbono. Durante la fotosíntesis, las plantas absorben dióxido de carbono y liberan oxígeno. La adición de plantas en espacios interiores puede aumentar los niveles de oxígeno y esto es bueno para los seres humanos.

Por la noche, la fotosíntesis se detiene y las plantas respiran como los seres humanos, absorben oxígeno y liberan dióxido de carbono. Por esta razón no son aconsejables en los dormitorios. Pero algunas plantas – orquídeas, suculentas y bromelias epifitas – hacen justo lo contrario, toman dióxido de carbono y liberan oxígeno. Estas plantas se pueden colocar en dormitorios para refrescar el aire durante la noche.

Liberan agua

Como parte de la fotosíntesis y los procesos respiratorios, las plantas liberan vapor de agua, aumentando la humedad del aire que las rodea. Atención: las plantas liberan más o menos el 97% del agua que toman. Colocando varias plantas juntas se puede aumentar la humedad de una habitación y ayudar a prevenir enfermedades de las vías respiratorias. Estudios de la Universidad Agrícola de Noruega documentan que el uso de plantas en espacios interiores disminuye la incidencia de sequedad de la piel, resfriados, dolores de garganta y tos seca.

Purifican el aire

Las plantas eliminan toxinas del aire. Según investigaciones de la NASA, hasta el 87% de los compuestos orgánicos volátiles cada 24 horas. Entre ellos se incluyen sustancias como el formaldehído (presente en las alfombras , vinilo, el humo del cigarrillo y bolsas de supermercado ), el benceno y el tricloroetileno (ambos situados en fibras sintéticas o artificiales, tintas, disolventes y pintura). El benceno se encuentra comúnmente en altas concentraciones en los entornos de estudio, donde abundan los libros y papeles impresos.

Mejoran la salud

Según los investigadores de la Universidad Estatal de Kansas, incluir plantas en las salas de los hospitales acelera las tasas de recuperación de los pacientes quirúrgicos. En comparación con los pacientes en habitaciones sin las plantas, los pacientes en salas con plantas solicitan menos analgésicos, tienen menor frecuencia cardíaca y presión arterial más baja, experimentan menos fatiga y ansiedad, y abandonan antes el hospital.

La Junta Holandesa de Productores de Horticultura encargó un estudio de lugares de trabajo que descubrió que la inclusión de plantas en oficinas disminuye en los trabajadores la fatiga, resfriados, dolores de cabeza, tos, dolor de garganta y síntomas parecidos a la gripe. En otro estudio de la Universidad Agrícola de Noruega, las bajas por enfermedad se redujeron más del 60% en oficinas con plantas.

Aumentan la concentración

Un estudio realizado en el Royal College of Agriculture en Circencester, Inglaterra, descubrió que los estudiantes demuestran un 70%  más atención cuando las clases se imparten en aulas con plantas. En el mismo estudio, la asistencia también fue mayor en conferencias impartidas en locales con las plantas.

Si os gusta el tema no dejéis de investigar y leer al respecto. Yo encontré esta información en la web de los laboratorios Bayer y me pareció muy interesante. Mañana os hablaré de especies de plantas y los beneficios concretos que aportan cada una de ellas.

Y quien sabe, quizás encontremos remedio para algún padecimiento en las plantas de interior…, pero yo tendré que aprender a cuidar de ellas para que ellas me cuiden a mi.

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