La jardinería hidropónica es un método de cultivo sin suelo. Mientras que en un jardín tradicional las raíces de las plantas encuentran en el sustrato los nutrientes que necesitan para desarrollarse, en un sistema de cultivo hidropónico, el alimento se disuelve en el agua que rodea las raíces, por lo que las plantas tienen un acceso aún más fácil a la nutrición que necesitan. Se ha demostrado que el cultivo sin tierra consigue mejorar las tasas de crecimiento y aumentar la productividad, siempre que se controle correctamente la condición del agua.

Puesto que el agua es la base del cultivo en invernadero de plantas con sistemas hidropónicos, sus propiedades físicas y químicas afectan al rendimiento e inocuidad del producto final. Plantas medicinales, especialmente el cannabis medicinal o marihuana terapéutica, deben cultivarse en un medio clase A, esto es, con un contenido de metales pesados inferiores a la máxima permitida por las normativas europeas.

Si quieres mejorar el cultivo indoor de tus plantas, hay dos indicadores de calidad que debes conocer: ph y conductividad eléctrica (EC). Son dos medidas que te darán una idea de la condición del agua que estás usando, la cantidad de nutrientes que contiene y su capacidad para facilitar el crecimiento vegetal. Existen instrumentos que facilitan medir estos parámetros y que puedes ver en este catálogo. En esta entrada te explicamos qué son y porqué son importantes.

pH

El pH es un indicador de la acidez o alcalinidad del agua. Se mide en una escala de 0 a14, siendo el 7 el valor neutro que corresponde al agua pura. Valores por debajo de 7 se consideran ácidos, mientras que los valores por encima se considera alcalinos.

Lo que el pH nos está indicando con estos valores es la concentración de iones libres de hidrógeno (H+) e iones hidroxilo (OH-) en el agua (o cualquier otra solución). El agua ácida contiene más iones de hidrógeno, mientras que la que es alcalina contiene más iones hidroxilo.

El pH es un indicador importante para el cultivo porque influye significativamente en la disponibilidad de nutrientes. Las plantas son capaces de absorber los nutrientes presentes en la solución cuando el pH del agua está comprendido entre los valores 5.6 – 6.2.

Con un pH por encima de 6.2, se reduce la absorción de fósforo, hierro, manganeso, boro, zinc y cobre. Por debajo de 5.6, no se podrán absorber el calcio y el magnesio. Para que la solubilidad de nutrientes sea viable es necesario garantizar que el agua se mantenga entre esos valores. Esto se consigue analizando regularmente el cultivo con un pHmetro o medidor de pH preciso y fiable.

EC

EC es la abreviatura de electro conductividadconductividad eléctrica y lo que mide es la capacidad que tiene un líquido para transportar la electricidad. En un sistema hidropónico, las plantas se alimentan de soluciones acuosas que contienen sales minerales. La disolución de éstas sales  genera iones capaces de conducir la electricidad. Cuantos más iones contiene el agua, mayor es su conductividad.

El agua pura, con una concentración muy baja de iones, es un conductor extremadamente pobre. Sin embargo, si se introducen más iones en el agua, los niveles de electro conductividad aumentan significativamente. El agua de mar, por ejemplo, tiene un nivel de EC aproximadamente 1.000.000 veces mayor que el agua pura, porque contiene muchos iones: sodio (Na), cloro (Cl), magnesio (Mg), sulfato (S) y calcio (Ca). También el agua del grifo contiene muchos iones y es un buen conductor de electricidad.

En el cultivo hidropónico, la concentración de iones equivale a la concentración de sales disueltas en agua. La medición de la conductividad nos da una idea de la cantidad de nutrientes que hay presentes en la solución. Cuanto mayor es la EC, más nutrientes hay disponibles para las plantas.

Medir la EC es útil e importante, pero aunque nos de una idea de la cantidad, no nos dice qué iones están presentes en el agua y si son provechosos. El agua del grifo, por ejemplo, contiene iones de cloro y sodio que darían un valor positivo de EC, pero ninguno de los dos tiene un valor nutricional para las plantas.

El valor EC del agua se mide con un medidor de conductividad eléctrica y su unidad en el Sistema Internacional es el S/m (Siemens por metro), aunque en hidroponía se suele emplear el µS/cm (microSiemen por centímetro). El medidor consta de dos electrodos que se sumergen en el agua y, mediante la intensidad de una corriente eléctrica que pasa entre ellos, puede determinar la conductividad del líquido.

En hidroponía también es importante saber que hay una relación directa entre el nivel de EC y la salud de las plantas. Niveles bajos provocan trastornos de crecimiento lento o amarilleamiento de las hojas, mientras que niveles altos puede provocar toxicidad. Según el tipo y la fase de cultivo, las plantas pueden llegar a admitir hasta un 1.4 o 3 µS/cm.

El filtro de ósmosis inversa

En la ósmosis inversa el agua se pasa por una serie de filtros y membranas que separan la mayor parte de sales e iones que contiene. Con estos sistemas podremos obtener agua con una EC baja o casi nula, lo que aumenta el potencial de fertilización. Podremos añadir y controlar los nutrientes que nos interesa sin peligro de sobrefertilizar.

Si, por ejemplo, el agua mineral tiene una EC de 1.0 µS/cm, en floración solamente podremos añadir nutrientes hasta alcanzar una EC máxima de 2.8 para alcanzar los niveles ideales. Si con el filtro de ósmosis, conseguimos bajar hasta 0.1 µS/cm, podremos añadir muchos más nutrientes al cultivo utilizando fertilizantes con metales pesados controlados. Nuestras plantas estarán correctamente alimentadas y crecerán mejor.

Conclusión

La calidad del agua es fundamental para conseguir una buena producción en un sistema hidropónico. Hay dos factores que debemos controlar periódicamente: el pH y la EC

  • pH entre 5.6 – 6.2 para que las plantas puedan disponer de los nutrientes. Se mide con un pHmetro.
  • EC máximo 1.4 a 3 µS/cm según la planta. Se mide con un medidor de conductividad eléctrica.

El filtro de ósmosis inversa permite reducir la EC del agua para aumentar el potencial de fertilización y obtener mayores rendimientos.