El artículo de hoy debería mostrar las flores de un bonito acontecimiento floral que hoy arranca en Londres, pero me perdonaréis si no lo publico y en su lugar dedico mis palabras a todos los jóvenes víctimas del brutal atentado terrorista que esta mañana nos ha golpeado a todos, pero especialmente a muchos adolescentes que han perdido sus vidas cuando la celebraban como lo celebran los jóvenes: cantando y bailando. Si a mi, que estoy tan lejos, me duele el corazón a rabiar, no quiero imaginar cómo se sentirán sus padres y familiares.

Todos los atentados terroristas son deleznables pero cuando el objetivo son los más indefensos e inocentes, la maldad no tiene medida. No me quedan más palabras, salvo desear que exista justicia humana o divina que detenga estas atrocidades.

Hoy escribo por Manchester, pero este pensamiento va dedicado a todas las víctimas del terror, de cualquier raza, cultura o parte del mundo.