Llantén, una sencilla planta silvestre con muy buenas propiedades

Llantén, una sencilla planta silvestre con muy buenas propiedades

Puede  que en un paseo por el campo hayas puesto tus pies sobre ella y ni te hayas dado cuenta. El llantén es una plantita silvestre de esas que no llaman la atención lo más mínimo porque estás acostumbrado a verla por todas partes: en jardines, entre el césped de un parque, en los márgenes de la carretera, entre las piedras de la playa o incluso en los tejados de casas antiguas que se caen a pedazos. Casi por cualquier sitio que pases te puedes encontrar con el plantago, siempre y cuando estés en una zona con humedad suficiente.

A pesar de ser tan común, sus propiedades medicinales y culinarias son bastante desconocidas, probablemente nadie se imagina que una planta silvestre que crece en cualquier parte  pueda tener tan buenas cualidades.

En tiempos de nuestras madres y abuelas, cuando la industria farmacéutica no había invadido los botiquines de todos los hogares, el llantén se utilizaba como hierba medicinal por sus propiedades analgésicas, desinfectantes y antiinflamatorias.  Para heridas leves, como picaduras, cortes, rasguños o quemaduras solares, se ponían unas cuantas hojas de llantén en agua hirviendo y se dejaban remojar mientras se limpiaba la herida con agua y jabón. Después, se cubría la zona con las hojas de llantén todavía calientes, a modo de cataplasma.

Propiedades beneficiosas del llantén

Además de las propiedades que he citado arriba, el llantén también es un buen astringente y sus hojas son ricas en vitamina C, por lo que su ingesta ayuda a fortalecer el organismo y prevenir catarros. Los síntomas de la faringitis, catarros y laringitis, se pueden aliviar haciendo gárgaras con la infusión tibia. Si se enfría, también calma las molestias de las hemorroides.

Aunque su uso más habitual es tomarla en infusión,  también sirven para realizar vahos y desinfectar y descongestionar las vías respiratorias. Toda la planta, incluidas las raíces, es comestible. Las hojas tiernas pueden hervirse ligeramente como las espinacas o servirse frescas en ensaladas.

Se trata de una planta herbácea perenne que crece a ras de suelo y no alcanza gran altura. Sus hojas son grandes, de color verde oscuro, y flores en forma de espiga que cuando maduran producen pequeños frutos en forma de cápsula.

Si te cruzas con esta planta, puedes recoger hojas para utilizarlas. Pero debe ser de una zona limpia de sustancias tóxicas y lavarlas muy bien antes de usarlas. También puedes comprarlas en un herbolario, en ese caso te doy dos recomendaciones: 

  • Elije, preferentemente, la especie de llantén Plantago Major. Es la que tiene mejores propiedades terapéuticas.
  • Comprueba que proceden de cultivos con certificado ecológico, para que no contenga restos de pesticidas o fertilizantes químicos.

Es importante que tengas en cuenta que, aunque el llantén se considera seguro, nunca debe usarse para tratar enfermedades serias sin asesoramiento médico.

Cómo identificar el llantén

El llantén o plantago, originario de Europa, es una planta perenne que se adapta a crecer en casi cualquier lugar con tendencia invasora. A pesar de sus beneficios, la resistencia de la planta, es un inconveniente para muchos jardineros que, por consiguiente, las consideran una mala hierba.

Son plantas de crecimiento bajo, con tallos cortos y gruesos, y rosetas de hojas oscuras, brillantes, y forma más alargada u ovalada según la especie. La planta florece hacia finales de verano formando espigas de flores en el extremo de tallos largos.

Tipos de llantén y características

Todos los tipos de llantén pertenecen al género Plantago, el cual agrupa más de 200 especies de plantas que pueden ser anuales, bianuales, perennes o incluso arbustos. Provienen de Europa y Asia, pero se han naturalizado por casi todas las regiones del mundo. Tiene la capacidad de crecer en todo tipo de terrenos, desde campos de cultivo hasta lugares baldíos.

De entre todas estas especies, las más utilizadas por sus propiedades medicinales o culinarias son el llantén menor, el medio y el llantén mayor. Se diferencian, principalmente, por la forma de sus hojas, pero las tres tienen propiedades similares. El más abundante, en nuestra península, es el Plantago Major.

Llantén mayor (Plantago major L.)

Es una planta herbácea perenne, de tallo corto y sin ramificar. Las hojas salen de una roseta basal, tienen forma ovalada y bordes ligeramente dentados. Las flores aparecen entre mayo y octubre, son muy pequeñas y forman espigas de color verde blanquecino. En las condiciones más favorables pueden llegar a medir 50 cm de altura, pero lo habitual es que no superen los 30.

Llantén medio (Plantago media L.)

Es muy similar al anterior, pero se diferencia en que las hojas tienen peciolos más cortos y limbo elíptico.

Llantén menor (Plantago Lanceolata L.)

Las hojas de esta especie también cuentan con peciolo corto, pero tienen forma lanceolada. Su aspecto es alargado y estrecho, lo que las diferencia bastante de las otras variedades. Las espigas de flores son algo más cortas.

Cultivar llantén en el jardín

El llantén es una planta muy apropiada para formar, junto a otras, un prado de flores silvestres. Por sus características, crecerá muy bien en nuestro entorno. Desde el norte, hasta el sur de la península.

Cultivar llantén en el jardín es muy sencillo, son plantas rústicas que toleran heladas. El llantén está a gusto a pleno sol o sombra parcial y en casi cualquier tipo de suelo, incluido el suelo arenoso o rocoso. Pero ten en cuenta que son plantas con una gran capacidad de reproducirse e invadir su entorno.

En estos días otoñales es posible que encuentres plantas con flores maduras que hayan producido semillas. Puedes recogerlas y sembrarlas la próxima primavera, en semilleros o directamente en el suelo del jardín. Para optimizar la germinación, les vendrá bien una semana previa de frío dentro del frigorífico de casa (estratificación).

Algunos enlaces por si quieres probar el llantén en alguna de sus formas o plantarlo en el jardín:

Hojas de llantén
Eco

Té de hierbas
llantén menta limón lavanda salvia

Llantén lanceolata
Semillas

Flores y plantas silvestres

Flores y plantas silvestres

Si te gusta el jardín tanto como a nosotras, seguro que también te encantan los paisajes naturales llenos de plantas y flores silvestres. Las plantas silvestres crecen de manera espontánea y natural cubriendo de color el paisaje. Hay multitud de especies y variedades distintas, con colores diversos, formas variopintas y deliciosos aromas que llenan el campo de escenas fascinantes.

Al llegar la primavera, las flores llenan los bosques, antes que las copas de los árboles se cierren en lo alto. Los arcenes de las carreteras y los caminos se van llenando de chispeantes colores. En la costa, cerca de las playas, tampoco faltan florecillas que tiñen en paisaje. Los humedales y los márgenes de los ríos también tienen su flora, sobre el barro de la orilla o flotando en el agua. Allá donde mires, descubres algún tesoro que antes estaba oculto a tus ojos.

Ramo de flores silvestres

Tabla de contenidos

  1. La riqueza de la flora española
  2. La función de las flores silvestres
  3. Plantas silvestres en el jardín
  4. Valor ecológico de las plantas silvestres
    1. Plantas de prados
    2. Plantas de bosques
  5. Beneficios de las plantas silvestres
    1. Plantas silvestres que se pueden comer
    2. Plantas medicinales
  6. Imágenes y nombres de plantas del campo
  7. Plantas campestres en jardinería
  8. Algunas plantas con su descripción

La riqueza de la flora española

La flora española es extraordinaria. España cuenta con el mayor número de especies vegetales de todos los países europeos y eso se debe a dos factores clave: el clima y el relieve. La gran diversidad climática y orográfica de nuestra península favorece la existencia de diferentes ecosistemas y una gran riqueza natural distribuida por toda la geografía, desde la vertiente cantábrica, zonas prepirenaicas, mesetas interiores, la región mediterránea y el litoral sur atlántico. Esto es aplicable tanto a la vegetación como a la fauna, somos también el país con mayor número de mamíferos y reptiles de Europa, aunque nosotras, aquí, nos centraremos en la flora.

En España tenemos cerca de 10.000 especies de plantas diferentes clasificadas entre no vasculares y vasculares según la forma en que absorben el agua, los minerales y el resto de nutrientes. Las plantas con flores forman parte, junto con los helechos, de las plantas vasculares y suponen más del 80% de la totalidad. Más de 1.500 especies son endemismos exclusivos, como la curiosa violeta del Teide, que sólo vive en Las Cañadas del Teide.  Existen otros 500 endemismos que compartimos con el norte de África.

Viola cheiranthifoliaVioleta del Teide – Foto de Abraham Martín

La función de las flores silvestres

Las flores silvestres no solamente son un placer para nuestros sentidos, tienen una finalidad muy importante: formar semillas para llevar a cabo el ciclo vital de la planta y conseguir la reproducción. El propósito de esas forman tan bellas y colores llamativos es atraer a insectos, aves e incluso murciélagos para que se produzca la polinización y se formen las semillas que, al caer al suelo, darán origen a nuevas plantas.

Algunas semillas pueden desplazarse grandes distancias antes de germinar. Unas tienen adherida una estructura plumosa, llamada vilano, que les permite volar  por el aire hasta lugares lejanos; otras caen al agua, donde flotan, y es la corriente la que se encarga de arrastrarlas a otras zonas; muchas están en el interior de atractivos y sabrosos frutos, y son los animales los que se encargan de su transporte. Pero la mayoría de semillas caen al suelo y germinan en zonas cercanas a la planta madre.

Semillas voladorasDiente de león

Plantas silvestres en el jardín

Es fabuloso pasear por el campo y descubrir las plantas que crecen de forma natural en los alrededores, sin intervención humana de ningún tipo. Estas plantas están adaptadas al clima de esta zona, les basta el agua que reciben de manera natural y atraen insectos polinizadores. Son plantas vigorosas y resistentes, con una calidad vital muy superior a las especies cultivadas. Son ideales para introducirlas en nuestro jardín y en alguna ocasión lo hemos hecho de manera activa. Algunas se introducen ellas mismas, sus semillas caen en nuestra pequeña parcela, donde germinan y crecen espontáneamente. Son regalos preciosos.

Pero hay que ser prudente y saber sacar provecho de la naturaleza sin perjudicar el medio. Hay reservas naturales donde no se debe tocar nada y te arriesgas a una multa si lo hace, lo mismo que si manipulas una especie protegida sin el permiso correspondiente. Si quieres coger unas pocas semillas del campo de una planta común no hay ningún problema; si tomas grandes cantidades, se considera aprovechamiento forestal y no debes hacerlo sin licencia. Si te interesa el tema, te recomiendo leer el artículo en el que hablamos sobre cómo recoger plantas silvestres con el mínimo impacto ambiental.

Euphorbia, una silvestre que introduje en mi jardín

Valor ecológico de las plantas silvestres

Imagino que ya lo sabes, pero todas plantas, además de tener un gran valor estético y recreativo, tienen una enorme importancia para nuestra vida y la sostenibilidad de todo el planeta. Los vegetales forman parte de la cadena alimenticia, producen oxígeno, filtran la contaminación del aire y del agua, regulan la temperatura del planeta evitando su sobrecalentamiento,  y protegen y fertilizan el suelo. Por eso es tan necesario cuidar de las plantas que pueblan bosques y praderas, más importante que su belleza es la influencia que tienen en nuestra vida.

Plantas de prados

Las praderas son ecosistemas donde las precipitaciones no son suficientes para permitir el crecimiento de árboles, la vegetación predominante en los prados son hierbas y arbustos. En estas regiones predominan las gramíneas, juncos y hierbas con flores que en primavera componen alfombras de color.

Me encantaría tener un jardín grande para hacer una pradera de flores silvestres, pero como no es el caso, me conformo con tener algunas plantas en determinados rincones o en macetas, que le dan al jardín un aire campestre. Varita de San José, euforbias, alyssum y arabis son algunas de ellas.

Plantas de bosques

La vegetación predominante en el bosque son los árboles, pero debajo de ellos crecen otras plantas más pequeñas que constituyen lo que se denomina sotobosque. Existen muchos tipos de bosque, cada uno con sus características y con una vegetación propia: bosque boreal, bosque tropical, bosque mediterráneo, etc. Pero en general, el suelo del bosque es fresco y rico en materia orgánica. Allí prosperan muchas plantas con una característica común, crecen a la sombra de los árboles sin necesidad de sol directo.

Nunca hemos intentado introducir plantas silvestres del bosque en nuestro jardín, pero compartimos algunas especies con el bosque que hay frente a nuestra casa. Está tan cerca que es inevitable que algunas semillas lleguen hasta aquí y germinen. Es curioso, pero donde más plantas espontáneas aparecen es en la base del seto perimetral, allí prosperan zarzas, esparragueras o lentiscos. Solemos eliminarlas para que no perjudique el crecimiento de las thujas.

Euphorbia silvestre

Beneficios de las plantas silvestres

Tendríamos que remontarnos muchos siglos atrás para descubrir el momento en que el hombre comenzó a beneficiarse de las plantas silvestres, seguramente desde inicio de su existencia, pero fue hacia el año 65 d.C. cuando el médico y botánico Dioscórides recopiló y publicó un catálogo con 600 especies mediterráneas que se utilizaban en la antigua Grecia con fines medicinales. En “De Materia Médica”, indicaba todo los referente a cada hierba: lugar de procedencia, toxicidad, si eran comestibles, si tenían usos medicinales, etc., e incluso las pócimas y recetas que se podían elaborar con ellas. Fue el inicio de la etnobotánica, un término que se acuñaría en el siglo XIX como la ciencia que estudia la relación del hombre con su entorno vegetal y que engloba, además de la culinaria y la farmacológica, cualquier otro uso de las plantas: para fabricar viviendas, vestimenta, instrumentos musicales, herramientas, juegos, etc.

Plantas silvestres que se pueden comer

Cuentan los historiadores que, hace ahora unos diez mil años y después de muchos intentos, el hombre descubrió la forma de cultivar la tierra. Aparecía la agricultura, una actividad que garantizaba una alimentación más segura y abundante que la recolección de lo que la tierra producía de manera espontánea. La práctica de recoger plantas silvestres se fue perdiendo durante la evolución humana, pero no así su valor como alimento y quienes lo saben no desaprovechan la ocasión de aprovechar los vegetales y frutos silvestres que da la tierra. Seguro que muchos habréis ido a coger moras o fresas silvestres en alguna ocasión, son frutos bien conocidos que se pueden coger sin temor, pero hay muchas especies menos populares que también son alimenticias, como la verdolaga o la cerraja.

Lo que recomiendo encarecidamente es no consumir nunca una hierba desconocida o que no haya sido identificada correctamente por alguien que conozca bien el tema, considera que es similar al riesgo de consumir una seta que no conozcas.

Plantas medicinales

Las plantas han sido los medicamentos humanos desde tiempos inmemoriables, todo asentamiento humano ha estado siempre rodeado de plantas con las que se intentaba curar a los enfermos, aunque no siempre se conseguía el efecto deseado. El hombre sabía que en las plantas había sustancias que permitían luchar contra las enfermedades y algunas eran realmente efectivas. En la Edad Media se cultivaban jardines de hierbas medicinales en los monasterios, las monjas y monjes las empleaban en los hospitales de caridad. Cualquier señor feudal que se preciara tenía su propio jardín de boticario en su palacio o castillo donde sus sirvientes cultivaban hierbas para realizar pócimas curativas.

Durante el siglo XIX, la síntesis química comenzó a desbancar a las plantas medicinales, los expertos comprobaron que era mucho más efectivo la extracción y aplicación de ciertas sustancias aisladas, como la morfina extraída de la amapola o la quinina de la quina. También en ese siglo comenzaron a aparecer las primeras medicinas sintéticas, como el ácido salicílico, y comenzó la carrera por la fabricación de drogas curativas.

Las plantas siguen siendo la materia prima de muchos fármacos que nos ayudan a mantenernos sanos pero ellas, por si solas, son fuente de salud. La naturopatía, la medicina natural y la terapia herbal nos proponen hacer uso directo de las plantas para mantenernos sanos. Yo pienso que no son la panacea que remedia todos los problemas, pero unido a un estilo de vida saludable y una nutrición correcta, pueden constituir un gran cambio.

Página manuscrita por DioscóridesManuscrito sobre la mandrágora, de Dioscórides (fuente wikipedia)

Si te interesan las plantas silvestres tanto como a nosotras, en Guía de Jardín puedes encontrar muchos artículos sobre el tema: su uso en el jardín para darle un aire más natural, las malas y buenas hierbas, ramos con flores del campo, remedios naturales, etc. A continuación tienes una lista de temas que seguro te gustan:

Imágenes y nombres de plantas del campo

Fotografías de plantas silvestres

16 plantas silvestres para identificar

25 gramíneas y plantas silvestres para identificar

Plantas silvestres en la playa

15 plantas silvestres con flores azules

Plantas campestres en jardinería

Uso de plantas silvestres en el jardín

Jardines de estilo naturalista y silvestre

Bordura de silvestres

Cómo recoger plantas silvestres

Un ramo de flores silvestres

Plantas silvestres que florecen en invierno

Flora arvense. ¿Qué son las malas hierbas?

La clara amable de las malas hierbas

Algunas plantas concretas y su descripción

Rosas silvestres

Fresas silvestres

Genista silvestre

Agave americana

Limonium

Narcisos silvestres

Araujia sericifara

Cardo azul

Moricandia arvensis, flores azules, blancas o amarillas

Fuentes: ecoembeswikipedia

Si quieres que hablemos sobre alguna cuestión concreta relacionada con las plantas en la naturaleza, tanto si es una duda como si quieres aportar información, nos encantará que lo hagas en la sección de comentarios.

Jardines de estilo naturalista: más que estética, una cuestión práctica

Jardines de estilo naturalista: más que estética, una cuestión práctica

Mi pequeño jardín nunca ha tenido un marcado estilo naturalista, su tamaño hace más conveniente plantearlo como un jardín estructurado y formal para contener el crecimiento de ciertas plantas. Aún así, siempre me ha gustado el aire liviano de las hierbas con ramas flexibles y pequeñas flores que se mecen al soplar el aire y aportan movimiento a la estructura rígida de los arbustos recortados. Por ello, junto a thujas, evonimos y laureles recortados conviven salvias, gauras o tulbaghias.

Arbustos formales y de estructura

Tulbaghia violacea

Poligala y salvia

Mis razones para adentrarme en el mundo de la jardinería naturalista quizás son más de carácter práctico que estético, ya que el fin no es otro que hacer más sencillo el trabajo, aunando fuerzas con la Naturaleza en vez de jardinear en su contra. Si lo que crece bien en mi jardín es lo que ha nacido aquí de manera espontánea, ¿para qué empeñarme en plantar lo que esta tierra nunca ha visto? Y si a escasos 50 metros de mi parcela crece una planta maravillosa en peligro inminente de ser arrasada ¿por qué no adoptarla y darle una oportunidad de salvarse? Y así es como enfoco ahora mi jardín: mantengo lo que me vale, traigo lo que otros no aprecian y elimino lo que entorpece el buen desarrollo de lo que cultivo.

Rosales, lavandas y salvia

Introducirplantas silvestresno es demasiado complicado, sobre todo cuando es posible hacerlo mediante semillas o esquejes. Algo más delicado es sacarla del lugar donde se ha establecido para trasplantarla a otro, aunque después de años de experiencia en jardín propio se adquiere la destreza suficiente. Tan importante como saber cavar y extraer el cepellón del suelo es conocer el momento idóneo para hacerlo, y más importante si cabe: tener la seguridad de no hacer algo ilegal. Créeme si te digo que saber lo que puedes plantar, reproducir o arrancar de tu propio jardín puede ser una tarea complicada, más todavía si sales de los límites de tu propiedad.

Si investigas un poco encontrarás más de una de condena a pagar serias multas por recoger plantas, flores, piñas, setas o incluso leña del campo. Los prados, bosques, solares, caminos y cualquier terreno, aunque esté sin vallar, tiene dueño, ya sea particular, un ayuntamiento o el estado. Por eso es muy importante saber donde nos metemos y de quién es el lugar en el que andamos. Preguntar y pedir permiso nunca está de más y lo mejor es dirigirse al dueño de la finca, al ayuntamiento o a los guardas forestales para evitar problemas por algo que pareciendo tan simple puede estar prohibido.

Flores de gamoncillo silvestre

Cómo obtener plantas silvestres para hacer un jardín “natural”

La manera más sencilla es comprándolas, muchas de las plantas que ves por el campo las puedes encontrar a la venta en viveros: romero, lavanda, salvia, carraspique, tomillo, malvas, juníperos, equisetum, gramíneas, etc.

Recoger semillas, esquejes o incluso ejemplares enteros es la otra opción. Pero cuidado: ni de cualquier sitio, ni cualquier planta. No soy ninguna experta en temas legales ni naturales, pero hay cosas que son de sentido común: jamás se me ocurriría ir al parque natural a por esquejes de romero, ni traerme una planta del borde de un camino sin conocer su potencial invasor. Hay unas leyes de montes, catálogos de especies invasoras, catálogos de especies protegidas, reales decretos, ordenanzas municipales y un sinfín de normativas que regulan lo que se puede y lo que no se puede hacer. Esto además, puede diferir en cada municipio, provincia y país. Parece tontería pero hay que andar con ojo.

Dicho esto y contestando a alguna consulta que me han hecho, os cuento cómo conseguí un par de especies silvestres que introduje en mi jardín, una euforbia (Euphorbia segetalis) y un gamoncillo (Asphodelus albus) de un solar vecino. Para empezar debo decir que conozco al dueño del campo de donde la saqué, que es un terreno rústico urbanizable, y cuento con su permiso para recoger silvestres de allí. Siempre que salimos a pasear con nuestra perrita lo hacemos por aquella zona, de donde ya me había traído anteriormente algunos esquejes de sedum.

Sedum sediforme, silvestre

Para tener más probabilidades de éxito, lo ideal es hacer es hacer el trasplante en invierno, antes de que la planta reinicie su ciclo vital. Yo lo hice a final de febrero, después de unos días de lluvia para que el suelo no estuviera demasiado compacto y duro. Primero, con la azada, fui sacando la tierra de alrededor dejando un diámetro algo superior al de la parte aérea de la planta y profundizando lo máximo posible. Después, clavé la pala por debajo del cepellón y fui haciendo palanca hasta que la tierra cedió y salió el cepellón: raíces y tierra junta.

Trasplantando una silvestre al jardín

Lo siguiente es acudir cuanto antes a casa para poner las plantas en unas macetas llenas de buen sustrato, regarlas y dejarlas en un lugar resguardado, bien iluminado pero protegido de sol y corrientes de aire. No es un trasplante al uso, de maceta a maceta, y las plantas se resienten un poco, pero si se han extraído bien las raíces, en unos días retoman su ciclo vital y se ponen muy bonitas.

Plantas silvestres junto a otras cultivadas

Si vives en España puedes acceder a las distintas normativas ministeriales y de las diferentes comunidades españolas, a esto hay que añadir las concernientes al municipio en el que residas y que también te afectan. Si vives fuera de España, estos enlaces no te sirven, pero seguro que hay un marco legal al que te debes ajustar. Pregunta o busca en los sitios web de la administración pública del país en que residas.

Salvia microphylla

Centranthus ruber, milamores

Salvia microphylla

Flores silvestres: Moricandia arvensis

Flores silvestres: Moricandia arvensis

La primavera se acerca y en la cuenca mediterránea parece que tiene prisa por llegar. En mi jardín se nota la actividad, las plantas crecen y algunas incluso ya florecen. Pero donde se aprecia la llegada del buen tiempo, a pesar de que se alterna con días fríos y grises, es en el campo. El monte y los terrenos que lo rodean están llenos de flores que cubren la tierra con una alfombra de colores. Ni falta hace que os diga la alegría que ésto produce, los paseos son una fiesta porque observar las plantas y descubrir nuevas flores es un ejercicio que nos encanta.

Flores silvestres de color lila Moricandia arvensis

Los colores que predominan son, por el momento, el blanco de las rabanizas y el amarillo de brassicas y oxalis. Esto por los alrededores de casa. Pero si nos acercamos un poco más al sur, concretamente a la Región de Murcia donde tomé estas fotos, el violeta de la Moricandia es el que destaca. Y como no es lo más habitual para mí, me llama muchísimo la atención. No conocía el nombre de esta planta, que se parece mucho en su porte a otras dos silvestres, la Diplotaxis erucoides (blanca) o a la Brassica arvensis (amarilla), pero con sustanciales diferencias.

Brassica arvensis (amarilla) Diplotaxis erucoides (blanca)

En algunas latitudes comienza ahora a florecer y lo hará durante dos meses, en otros lugares puede que lo haga en otras fechas, siempre entre marzo y septiembre. Crece sobre tallos erguidos de hasta 75 cm de altura y muy flexibles, un leve soplo de aire la mece de un lado para otro. La inflorescencia es un grupo de flores que aparecen formando racimos en el extremo de las ramas, pequeñas, entre lila y violeta, más oscuro en el centro junto a una pincelada amarilla que le da el androceo.

Detalle de la flor lila de Moricandia arvensis

Tallos repletos de flores silvestres de color lila

Como indica su nombre, es una planta arvense, una silvestre que suele aparecer en campos cultivados y zonas donde ha habido actividad humana, como solares, bordes de caminos o huertos abandonados. Se considera maleza o una mala hierba porque normalmente aparece en espacios donde no se desea, sin embargo es una planta bonita que cubre el paisaje con una capa de color espectacular.

El campo coloreado por las flores silvestres

Crece en todo tipo de suelos, pero le gusta especialmente los calizos. Es de crecimiento rápido y tiene un periodo de floración relativamente corto pero observarlo cuando está en todo su apogeo es una maravilla.

Todas las fotografías de Guía de Jardín salvo el macro de la flor, obtenido en wikipedia

Polyommatus icarus, una pequeña mariposa azul

Polyommatus icarus, una pequeña mariposa azul

Un día tan gris como hoy hace añorar el verano, sobre todo su luz, color y esa vida que se despliega cuando las temperaturas lo permiten. Hoy echo de menos las flores y algunos insectos, sobre todo las mariposas y el mundo fantástico en el que nos sumergen. Son seres un tanto extraños, su cuerpo peludo y esos ojos saltones podrían hasta dar miedo, sin embargo, cuando conocemos su bondad, nos parecen seres delicados y coquetos. No todas son beneficiosas para el ser humano, algunas interfieren en nuestras actividades, otras son indiferentes, pero lo que no podemos dudar es que todas cumplen una función importante en el ecosistema natural.

La que os presento hoy la retraté un día de julio del año pasado, en uno de nuestros paseos por el campo en una localidad de Teruel. Se trata de una mariposa pequeña, su envergadura está entre los 2,5 y 3,5 centímetros. Lo más característico en ella es el intenso tono azul violáceo del anverso de las alas del macho que en los ejemplares hembra es de color marrón ligeramente azulado. El reverso es pardo, salpicado de puntos negros rodeados de blanco y franjas anaranjadas en el borde de ambas alas. Su nombre es Polyommatus icarus, aunque, si la ves volando por un prado, lo normal es que digas “mira, una mariposa azul!”

Esta no parecía muy recelosa, me dejó acercarme lo suficiente y hacerle muchas fotografías, aunque permanecía expectante y me observaba con esos enormes ojos negros. El entorno era una pradera de gramíneas y flores silvestres que se mecían con la brisa, allí debía sentirse protegida y para mi, la experiencia, resultó muy agradable. No soy experta en lepidópteros, es muy poquito lo que sé de ellos, pero ¿a quien no le gusta ver revolotear una mariposa azul?