Clematis cirrhosa, una trepadora con flores en invierno

Clematis cirrhosa, una trepadora con flores en invierno

El invierno no es precisamente la estación más florida del año, pero tampoco se puede decir que falten plantas que florezcan en esta estación. Quienes desean tener flores todo el año, también en los meses fríos pueden disfrutar de ellas. Desde plantas de temporada que florecen en esta estación del año, hasta perennes que lo hacen cuando llega esta época. Entre éstas últimas está esta bonita trepadora que vamos a describir hoy: la Clematis cirrhosa.

La clematis cirrhosa es una planta trepadora del grupo 1. Por si no lo sabías, o no lo recuerdas, las clemátides se clasifican en 3 grupos según el tipo de poda que necesitan. Las del grupo 1, como es la que nos ocupa, florecen en tallos del año anterior. Estas clematis se deben podar justo después de la floración, permitiendo que se desarrollen tallos nuevos que florecerán el próximo año.

Tipo de planta

Todas las clemátides son maravillosas enredaderas y plantas de fácil cultivo, a pesar de tener fama de ser complicadas. El secreto para que se desarrollen bien y produzcan muchas flores está en la poda. Sobre este tema ya escribimos un artículo hace tiempo que te recomiendo leer.

 

Hay clemátides con flores para todas las estaciones del año y la C. cirrhosa, en concreto, florece entre enero y febrero formando masas de flores con forma de campana. Se distribuye, de manera natural, por todo el Mediterráneo y tiene otros curiosos nombres populares: cola de ardilla, enredadera andaluza o clemátide de Virginia.

Dimensiones de la planta

Altura máxima: 4 m

Ancho máximo: 1,5 – 2,5 m

La planta se adhiere mediante zarcillos a los muros u objetos que tenga próximos. Puede alcanzar su desarrollo máximo entre los 2 y 5 años.

Época de floración de la Clematis cirrhosa

La C. cirrhosa florece durante un par de meses aproximadamente en invierno. Entre enero y febrero se llena de flores acampanadas, solitarias o en grupos de 2 o 3.

Flores

Flores grandes, colgantes, con forma de campana y olor a miel. Tienen un largo peciolo y son de color crema con tintes rosados en el interior. Los frutos tienen un aspecto plumoso y mantienen el atractivo de la planta cuando ha pasado la floración.

Hojas

Tiene hojas pecioladas de formas muy variadas.
 
Aquenios C. cirrhosa

Cultivo de Clematis cirrhosa

Estas clemátides se deben cultivar en lugares resguardados del viento, y en suelos ligeros y sueltos que drenen bien. El viento y el agua encharcada son sus peores enemigos. Es una clemátide de hoja perenne, pero de vez en cuando algunas hojas mueren de forma natural.

Las clemátides de hoja perenne tienen un período de inactividad natural que suele ser a mediados del verano. En esa época toman una apariencia lánguida, como si estuvieran cansadas, y en condiciones de calor extremo, la C. cirrhosa puede perder bastantes hojas. No hay que regarlas demasiado durante este periodo, pero se deben fertilizar dos o tres veces a intervalos quincenales, para animarlas y ayudarles a producir hojas nuevas y florecer mejor más adelante.

Temperatura y resistencia a las heladas

Clematis cirrhosa es una trepadora bastante resistente al frío pudiendo soportar los -10ºC.

Tipo de suelo

Tolera todo tipo de suelos (alcalinos, neutros y ácidos) siempre que tengan buen drenaje y el grado de humedad que requiere la planta.

Luz

Pleno sol o semisombra.

Riego

Puesto que a esta planta le gusta la humedad, deberemos regar lo necesario para evitar que la tierra se seque por completo. Sin embargo, hay que evitar el exceso de agua y los encharcamientos, ya que las raíces podrían pudrirse.

Cuándo se planta la Clematis cirrhosa

Época de plantación

Una planta comprada durante la primavera o el verano se puede plantar directamente en el suelo, pero si se ha comprado en invierno (noviembre – abril) debe aclimatarse antes de plantar. Deja la planta afuera en un lugar protegido durante el día, pero llévala a cubierto durante la noche a un invernadero sin calefacción, dentro de casa o incluso el garaje. Debes mantenerla así durante aproximadamente dos semanas antes de plantar para evitar que las heladas dañen los brotes tiernos.

Distancia de plantación

Un solo ejemplar cubre un buen espacio pero si plantas más deja una separación de 1 metro entre ellas. Ten en cuenta que ensancha más de dos metros y deja espacio si la plantas junto a otras trepadoras.

Reproducción

Se puede reproducir por esquejes de madera blanda en primavera, esquejes semi-maduros a principios de verano o por acodo a finales del invierno o principios de primavera.

Usos y cuidados generales

Uso en el jardín

Es una planta de bonitas flores invernales que se engancha con zarcillos a muros, verjas o cualquier soporte que encuentren cerca. Como es de hoja perenne, puede ser muy útil para cubrir un muro feo o para crear un seto.

Cuidados de la planta

Desde otoño a primavera regar lo necesario para mantener la tierra húmeda pero sin encharcar. En verano solo necesitará riegos puntuales y fertilizante cada quince días. Podar como corresponde a las clematis del grupo 1, después de la floración.

Plagas y enfermedades

Es una planta sin problemas de enfermedades, pero puede ser atacada por pulgones, orugas, caracoles y babosas que dañan el crecimiento de los brotes jóvenes. Las tijeretas estropean las flores.

Lobelia cardinalis o lobelia escarlata: flores en verano

Lobelia cardinalis o lobelia escarlata: flores en verano

Lobelia cardinalis es una planta vivaz oriunda de América del Norte y Central, donde crece en estado silvestre junto a arroyos y estanques, lugares en que recibe toda la humedad que necesita. Recibe también los  nombres comunes de lobelia escarlata, lobelia roja o flor de cardenal, ya que los tallos de esta herbácea son verdes con matices púrpura. Su floración, de color rojo intenso, se produce entre finales de verano y principios de otoño. Hay diferentes variedades de Lobelia cardinalis, algunas con flores de color rosa. También las hay de tamaño más pequeño que se cultivan como planta de acuario. Por su exigencia hídricas es ideal para combinar en formaciones acuosas o en las zonas más húmedas del jardín.

Tipo de planta

Es una planta vivaz, esto quiere decir que es perenne pero pierde parte de las hojas o incluso toda su parte aérea en invierno. El colorido de sus tallos y follaje proporciona interés al jardín desde primavera, cuando retoma su desarrollo vegetativo. Hacia finales de estío, cuando otras plantas ya comienzan a decaer, las matas de lobelia florecen.

A diferencia de las populares lobelias anuales (L. erinusis), de flores moradas o blancas, y porte algo erguido o rastrero, ésta especie es una planta que puede vivir varios años. Por ese motivo también se la conoce como lobelia perenne. Aún así, a partir del segundo pierde fuerza y vistosidad, siendo preferible renovarla.

Dimensiones máximas

Altura máxima: 90 cm

Ancho máximo: 38 cm

Casi todas las variedades de lobelia son plantas de tamaño contenido, pero es importante conocer sus proporciones y dejarle el espacio que necesita para desarrollarse.

Época de floración de la Lobelia cardinalis

Son matas que florecen a finales de verano o, incluso, principios de otoño. Tienen a su favor la vistosidad del follaje, de colorido púrpura, aún cuando no tenga flores.

Flores

Las flores, de unos 2 cm de diámetro cada una, se presentan en grandes cantidades formando espigas desiguales. Cada flor consta de tres pétalos ovales y dos pétalos ligulados que asoman por encima de los primeros y apuntan hacia arriba. Casi todas las variedades de la especie florecen en color escarlata brillante, salvo alguna pocas que pueden ser blancas (L. cardinalis “alba”) o rosa (L. cardinalis “rosea”).

La forma espigada de las flores recuerda mucho a las de la salvia, es por ello, y por su hábito de crecimiento en zonas húmedas, que también hay quien la llama salvia de pantano. Al madurar, cada flor da paso a un fruto seco con forma de cápsula que se abre por el ápice y deja asomar varias semillas de pequeño tamaño.

Hojas

Hojas lanceoladas con márgenes dentados y alternas de 8 a 13 cm de largo y 2 o 3 cm de ancho, color verde oliva oscuro y matices rojo púrpura.

Cultivo de Lobelia cardinalis

Temperatura y resistencia a las heladas

La planta resiste heladas ligeras de hasta -4ºC, pero el rango de temperaturas en el que se desarrolla mejor es entre 15 y 26ºC.

Tipo de suelo

Le gustan los suelos húmedos y de pH neutro tirando a ligeramente ácido. Necesita buena nutrición con un sustrato sea ligero, fresco y rico en sustancias orgánicas.

Luz

Lo ideal para que esta planta florezca correctamente es un lugar donde reciba pleno sol. Puede plantarse a semisombra, pero la mata no será tan densa y florecerá menos. En lugares donde los veranos son muy calurosos es mejor proporcionarles una ubicación sombreada.

Riego

El riego de la Lobelia cardinalis debe ser regular para mantener la tierra siempre húmeda. Recordemos que es una planta que crece de manera natural en zonas húmedas, como corrientes de agua y charcas. Su gusto por el líquido elemento hace que, las variedades “mini”, sean plantas ideales para acuario.

Cuándo se planta la L. cardinalis

Época de plantación

La mejor época para trasplantar la lobelia al suelo del jardín es de mediados a finales de primavera.

Distancia de plantación

En grupos de 3 o 5 ejemplares a una distancia de  30 o 40 cm de distancia entre ellos.

Reproducción

Sembrar semillas al comienzo del otoño en un sustrato para semilleros y con protección contra el frío. La temperatura óptima para la germinación debe estar entre 18 y 24ºC. Cuando las plántulas tengan tamaño suficiente como para manipularlas, se trasplantan a macetas donde pueden crecer en condiciones más frescas. En primavera, después de cualquier riesgo de heladas, se llevan al exterior para que se aclimaten durante una semana. A finales de primavera ya se pueden trasplantar al suelo del jardín.

La lobelia roja también se puede reproducir por esquejes de madera blanda que se obtendrán a partir de un corte de tallo en verano.

Usos y cuidados generales

Uso en el jardín

Adecuada para borduras y arriates mixtos o perennes, parterres de flores e incluso contenedores. Ideal para combinar en una formación acuática, jardines de estanque o piscinas naturales. Las variedades enanas se utilizan en jardines de acuario.

Cuidados de la planta

Regar la lobelia púrpura siempre que sea necesario para mantener el sustrato húmedo. Alimentar con abono orgánico (humus, compost, gallinácea, etc) o fertilizante de larga duración esparcido en la base de las matas en primavera. Cortar los tallos florales cuando se marchiten y eliminar el follaje viejo en otoño. En zonas de heladas fuertes, es aconsejable protegerla en invierno esparciendo corteza de pino o paja sobre ellas.

Esta lobelia es una planta perenne de corta vida que después del segundo año comienza a decaer. Una manera de mantener su vigor es dividir las matas en invierno, consiguiendo plantas nuevas con energía renovada.

Plagas y enfermedades

No es una planta propensa a plagas ni enfermedades, solo es preocupante la presencia de caracoles y babosas en la zona, ya que los limacos pueden devorar las hojas. Pero si en algún momento detectas algún problema en tus matas de lobelia,  puedes consultar nuestro artículo de plagas y enfermedades de las plantas para identificar los síntomas.

Otros posibles problemas

Si el invierno es húmedo y templado, la planta se puede pudrir.

Variedades de interés

Lobelia cardinalis var. “Alba”

Una Lobelia de porte erguido y flores blancas.
Lobelia perenne blanca

Lobelia cardinals “Queen Victoria”

La mejor, por sus vistosos tallos rojizos, de las variedades de flores rojas
Lobelia Queen Victoria
Si eres de los afortunados de contar con esta planta en tu jardín, nos encantará que nos cuentes tu experiencia con ella.
Cleome spinosa, una bonita planta de origen tropical para un jardín de flores y aire silvestre

Cleome spinosa, una bonita planta de origen tropical para un jardín de flores y aire silvestre

Cleome es el nombre de una interesante planta herbácea de atractivo follaje y flores vistosas que resiste, como pocas, el sofocante calor del verano. A diferencia de otras plantas que decaen cuando llegan las altas temperatura del estío, la cleome continúa floreciendo toda la temporada. Por esta razón se cultiva como ornamental en jardines resistentes a las altas temperaturas y de bajo mantenimiento.

Las cleome no son plantas muy populares, probablemente porque tarda en florecer y no lucen hasta que están bien establecidas en el jardín. Pero cuando comienzan a asomar los racimos de flores, se manifiesta como una hierba muy atractiva que pasa a engrosar la lista de las favoritas de quienes la prueban. Los pétalos de cada flor irradian desde un botón central, formando una inflorescencia que puede alcanzar el tamaño de una pelota de tenis. Sus largos estambres le dan un aspecto puntiagudo, e incluso su delicado follaje es interesante.

planta araña

Cleome o flor de araña

A la planta cleome se la conoce también como “flor de araña”, y la razón salta a la vista cuando descubrimos la caprichosa forma de sus flores que pueden ser blancas, rosadas o moradas. Las inflorescencias se forman a lo largo de tallos largos que, dependiendo del cultivar, pueden superar el metro de altura. Las primeras aparecen en la parte inferior de la rama y le siguen otras, hacia arriba, conforme avanza el verano. Como la planta es alta y, además, las hojas inferiores van desapareciendo, lo ideal es situar las plantas de cleome en la parte trasera de los macizos de flores.

La flor de araña se cultiva como anual, aunque en climas con inviernos cálidos puede mantenerse en el jardín más de una temporada. Las semillas de la cleome, al caer al suelo, harán que la planta se autosiembre y vuelvan a nacer plantitas en el mismo lugar cada temporada.

Suelo y ubicación

A la planta le gusta desarrollarse a pleno sol, aunque puede tolerar algo de sombra. Conviene plantarla en un lugar donde el suelo drene bien y, por su altura, mejor el la parte trasera del bancal. Después de introducirla en el hoyo de plantación, añade una capa de mantilla alrededor de la base y termina de rellenar con sustrato. Compacta ligeramente la tierra y riega de manera regular hasta que la planta esté establecida.

Cleome en jardín

Riego

Una vez establecida la cleome, ya puedes espaciar los riegos hasta encontrar la justa medida para la planta en tu jardín. Conviene que la fertilices de manera regular, la plantita crecerá y estará más sana si no le falta alimento.

En lo relativo al suelo indicado para cultivar cleomes, conviene saber que la planta necesita un sustrato entre ácido y neutro. En jardines con otro tipo de tierra será complicado que prospere, aunque siempre se puede intentar con enmiendas acidificantes u optar por cultivarla en macetas. En cualquiera de los casos, el suelo debe ser rico y estar bien drenado.

Uso de cleomes en el jardín

Las flores de cleome son perfectas para la parte posterior de los macizos y bancales del jardín, donde sus racimos de flores pueden balancearse con la brisa sobre otras plantas. Su aspecto informal los hace muy adecuados para jardines silvestres y praderas de aspecto natural. Otras plantas que prosperan con las mismas condiciones de sol y riego son zinnias, cosmos, salvias o celosías.

cleome blanca
Un pequeño patio convertido en jardín blanco

Un pequeño patio convertido en jardín blanco

Después de trabajar varios años como directora de arte de la revista Vogue de EE.UU. y Harper’s Bazaar, en Londres, Sheila decidió que los suyo era el paisaje, la naturaleza y las plantas. Se inscribió en el London College of Garden Design de Kew, una de las escuelas de paisajismo más prestigiosas de Londres, para formarse en horticultura y diseño de jardines. Obtuvo su diplomatura en un curso intensivo de un año, recibiendo la calificación más alta y el premio al mejor estudiante.

Los diseños de Sheila Jack se caracterizan por un diseño arquitectónico fuerte, con detalles puros que contrastan con una plantación hermosa y efusiva. El objetivo de su trabajo es crear jardines que cambien con las estaciones y se vean maravillosos durante todo el año. Por ello selecciona las plantas tanto por la estética como por la adaptación al entorno para que perduren mucho tiempo.

Sheila ha participado en la última edición del Chelsea Flower Show formando equipo con el también paisajista Tom Massey. Juntos han construido el precioso jardín “Main Avenue”, inspirado en la resistencia, la determinación y el ingenio de los refugiados que viven en el campamento de Domiz en el norte de Irak. Por este jardín han recibido una medalla de plata en la competición.

La paisajista ha establecido su estudio de diseño en su casa de Londres, al otro lado del patio trasero de su hogar. Entre ambos espacios ha creado un bonito jardín blanco, sencillo y exuberante. Un pequeño espacio con una larga lista de plantas que florecen desde la primavera hasta el otoño en tonos verdes y blancos: euphorbias, hortensias, peonias, cosmos, rosas, anémonas, lirios, tulbaghias, alliums, thalictrum y selinum. Un camino sinuoso recorre el trayecto de la casa al estudio y un columpio invita a sentarse a la fresca los ratos libres. No hay más, es un espacio reducido, pero el resultado es precioso. Lo veréis en las fotos.

Imágenes: Sheila Jack

Nueva temporada

Nueva temporada

Anemona japonesa

Decir adiós al verano es duro, pero llega una noche en que hay que sacar una manta ligera del armario y echarla sobre la cama, y entonces descubres que el otoño llega sin remedio.

Por las calles comienzan a corretear algunas hojas arrastradas por el viento, mientras los comercios preparan sus campañas de Halloween y los escaparates se llenan de calabazas. Los jardines mediterráneos “repiscolan”, que es como decimos aquí que se vienen arriba, y de nuevo aparecen algunas flores que no pudieron hacerlo antes, por el intenso calor.

Comienzan a asomar las flores de plantas de floración propiamente otoñal y entre ellas, una especie que adoro pero no consigo cultivar en mi jardín, la anémona japonesa, que no encuentra aquí ni el suelo ni el clima adecuado para prosperar. En otras regiones, en cambio, comienzan a florecer en estas fechas, llenando los jardines de color durante dos más.

Anemona de otoño

Flor de anemona de otoño

La anémona japonesa es un término que abarca tres especies diferentes: Anemone hupehensisAnemone tomentosa y Anemone x hybrida “Robustissima”. Todas ellas prefieren sol, pero en climas cálidos mejor si solo lo reciben por las mañanas. Son herbáceas vivaces que pierden el follaje cuando llega el frío intenso, volviendo a brotar en primavera. Se adaptan a suelos de todo tipo: alcalinos, neutros o ácidos, también toleran los terrenos ligeramente salinos, pero deben ser húmedos, sueltos y bien drenados. Las plantas jóvenes necesitan tiempo para establecerse, hasta que en su segunda temporada ya son plantas grandes que pueden alcanzar más de un metro de altura.

Estas anémonas son ideales para cualquier tipo de jardín, ya sea formal o informal, costero, campestre, en un rincón de un pequeño jardín o dispersas en extensas praderas. Por la delicada apariencia de sus flores pueden parecer plantas frágiles. Pero no es así, la anémona japonesa es una planta muy rústica que, una vez establecida, tolera fuertes heladas.

Si tienes posibilidad de cultivar esta bella planta, no dudes en plantar anémonas en tu jardín. Lo ideal es hacerlo en primavera, para que las raíces se establezcan a sus anchas. Entre septiembre y noviembre podrás disfrutar de sus maravillosas flores que, dependiendo de la variedad, pueden ser blancas, rosas o rojas.