Combinar suculentas en el jardín

Combinar suculentas en el jardín

Hoy volvemos a centrarnos en las suculentas, plantas muy versátiles y fáciles de introducir en el jardín si el clima es el adecuado. En el mío, mediterráneo puro, funcionan muy bien. La foto superior es una zona de mi jardín donde hay plantadas varias crasas. Casi todas llegaron en pequeñas macetas y he conseguido multiplicarlas sobre el terreno.

Crasas: plantas sencillas que dan mucho juego para crear jardines sofisticados, minimalistas o tradicionales.

El impacto visual de las suculentas y los cactus es intenso, sus formas y colores potencian su carácter estructural. Una planta crasa puede tener el suficiente protagonismo como para convertirse en el punto focal del jardín como una auténtica escultura viva.

Una sencilla combinación de echeverias y siemprevivas formando una banda floral entre la grava. Un diseño sencillo perfecto para un pequeño jardín, para el borde de un camino o incluso para una jardinera. En su simplicidad radica su encanto. Imagen de mnn.

Agave americana “Steel blue” y Euphorbia tirucalli “Sticks on fire” (pacifichorticulture)

Esta combinación de crasas y suculentas que reproduce un estanque en seco: las hojas de Opuntia maxima simulan hojas de nenúfares y las rosetas de Graptoveria hacen el papel de flores. Desde la jarra volcada salen las ramas de Othonna capensis como si el agua fluyera hasta el estanque donde el agua está representada por una capa de grava fina con algunas canicas azules que le dan color y brillo.

Un grupo de la misma variedad de siemprevivas repetidas entre las grietas de las rocas son un recurso paisajístico de gran utilidad para cubrir zonas difíciles de rellenar con otro tipo de plantas y que, además, resulta muy vistoso. Por la forma de roseta de la planta parece un ramo de flores verdes que asome entre las hendiduras de las rocas. Las de la imagen son Sempervivum tectorum, vía wikimedia.

Las suculentas también florecen y aunque en algunos casos sus flores pasan desapercibidas y carecen de interés, muchas de ellas producen flores muy hermosas. Estas son flores de siemprevivas. Foto de Breima.

Las tonalidades de las plantas suculentas es muy amplio. Algunas de ellas pueden cambiar según el ambiente ofreciendo diversos colores en cada estación. Puestas una al lado de otras ofrecen un maravilloso abanico de verdes diferentes, azules, grisáceos, rojos y púrpuras. La de arriba es una composición de echeverias, grapoverias, aloes y senecios que encontré en pieceofeden.

Las suculentas son perfectas para pequeños jardines en contenedores, basta que reciban bastante sol y las temperaturas no desciendan excesivamente en invierno. De todos modos, aunque fueran bajas, siempre son fáciles de proteger mediante un toldo plástico para que posibles heladas no afecten a las plantas. Os dejo algunas ideas que en conjunto tienen un aire sofisticado pero en realidad son fáciles de realizar y más sencillas aún de mantener.

huffingtonpost

chicweed

pinterest

Las plantas crasas, en general, son sencillas de cultivar y fáciles de reproducir. Por eso y por lo vistosas que resultan las composiciones hechas con ellas, están en auge y cada vez somos más los aficionados a ellas. Hace tiempo realicé esta pequeña agrupación de suculentas en un pequeño recipiente, comencé a coleccionarlas y ahora ya las tengo extendidas por varios rincones del jardín.

Plantas crasas y suculentas para un jardín más sostenible

Plantas crasas y suculentas para un jardín más sostenible

Uno de mis propósitos para el 2016 es incluir más plantas suculentas en el jardín, ya os lo comentaba en la entrada anterior. No hay nada como la experiencia para aprender lo que va bien y lo que no en tu jardín y yo, con el tiempo, he comprobado que las suculentas son perfectas para un jardín mediterráneo donde las plantas adaptadas a la sequía son una apuesta segura.

El uso de suculentas, crasas y cactus intensifica el impacto visual en un jardín mediterráneo

Comencé a cultivar plantas crasas y suculentas en macetas, a modo de colección. Así las encontraba en los viveros y pensaba que era la manera ideal. Tenía tiestos con rosetas de echeverias, kalanchoes, haworthias y otras más por todas partes, las plantas me fascinaban pero el sistema no me parecía práctico. Con el tiempo descubrí que su uso paisajístico puede dar resultados muy interesantes. Una diminuta roseta suculenta aislada puede ser atractiva, pero si se repiten las mismas rosetas sobre cierta extensión de terreno y se combinan con otras especies, el impacto visual será sorprendente.

Kalanchoe luciae

graptopetalum paraguayense

senecio kilimanharo

senecio himalaya

Entre las plantas suculentas hay una variedad de texturas, formas y colores muy amplio que permite crear composiciones muy originales. Algunas pueden resultar un tanto rígidas si se plantan aisladas, en ese caso hay que buscar un contrapunto que le de flexibilidad y movimiento al conjunto: las gramíneas de pequeño porte y las plantas mediterráneas con flor son aliados perfectos.

Otro de los grandes atractivos que he descubierto en este tipo de plantas es lo sencillas que son de reproducir y multiplicar. Con las hojas de una roseta puedo conseguir muchas plantitas nuevas en una temporada y cubrir una buena superficie de tierra, dando rienda suelta a la imaginación y sin realizar un gran desembolso económico.

aeomium gomerense

aeomium

aeomium

aeomium

mesem

agave atenuatta

haworthia fasciata

rocalla

Es importante saber que las suculentas, por regla general, requieren temperaturas suaves, aunque las temperaturas mínimas que soportan dependen de cada especie: unas mueren con el frío y otras pueden vivir junto a la nieve. Lo que sí es muy importante en todos los casos, es suspender los riegos cuando llega el invierno, de este modo almacenarán menos agua y tendrán menos posibilidades de helarse.

Las zonas costeras mediterráneas son ideales para estas plantas y yo nunca he tenido una baja por el frío. Algún invierno especialmente intenso he notado que alguna de ellas se ha resentido pero nunca perdí una planta por heladas. De hecho, algunas de las que tengo proceden de esquejes recogidos en lugares cercanos.

Sedum sediforme, una hierba silvestre llena de buenas propiedades

Sedum sediforme, una hierba silvestre llena de buenas propiedades

El sedum sediforme es una pequeña planta suculenta silvestre que se encuentra con facilidad dando un paseo por los montes de la región mediterránea, de donde es oriunda. Como todas las especies englobadas en este género, es una planta muy bien adaptada a la sequía gracias a su capacidad para almacenar agua en sus hojas carnosas.

Queda perfecta en jardines de rocalla, algunas de sus ramas se yerguen mientras otras se inclinan hacia el suelo con un porte colgante. Yo obtuve esta plantita a partir de un esqueje, ya que es muy sencilla de reproducir (como tantas otras suculentas) y ahora que ya tiene mayor tamaño la voy incorporando a mi rocalla.

Pero lo que hoy quiero comentaros es que el sedum sediforme es una planta con propiedades medicinales desde la antigüedad y según lo describe el botánico Joan Pellicer en una de sus publicaciones para la Universidad de Valencia, estas son algunas de sus aplicaciones:

Antinflamatorio bucal, aplicando el jugo de las hojas sobre las llagas de la boca.

Alivio de la acidez de estómago, masticando un brote o unas hojas.

Para curar la gastritis se toma en infusión.

Machacadas para aliviar el dolor de dientes.

En ayunas para combatir la ictericia.

Uno de los muchos nombres comunes que recibe esta hierba es “uva de pastor”, probablemente por que los pastores la tomaran cuando sacaban a pastar las ovejas al monte. También se les llama uña de lagarto o de gato, por su forma, y uva de pájaros.

Pero según el propio Joan Pellicer, el uso más extendido de las uvas de pastor es el de condimento culinario y nos explica una antigua receta para adobarlo y tomarlo como aperitivo:

Se recogen los brotes tiernos en primavera, antes de que las ramas se espiguen. Se lavan convenientemente para quitarles toda la tierra que puedan tener y se escaldan ligeramente en una cazuela con agua hirviendo. Tras esto se vierten en un tarro, se añade sal y un adobo de agua, vinagre, brotes de hinojo, tomillo o ajedrea y unas cortezas de limón.

Y aquí, como os comentaba, los esquejes de sedum sediforme que he plantado en la rocalla junto a otras suculentas.

Podéis ver más imágenes en esta entrada que escribí el verano pasado, un recopilatorio de las plantas que estaban floreciendo en mi jardín, entre ellas el este sedum.

Senecio rowleyanus {me encantan las flores de esta planta}

Senecio rowleyanus {me encantan las flores de esta planta}

El senecio rowleyanus -conocido como planta rosario, por la forma que tiene- es una planta que antes no me llamaba mucho la atención. Sí, unas bolas muy monas, colgantes, pero no le encontraba el encanto a una planta con tendencia a caer lacia y sin movimiento.

Poco a poco fui aficionándome a las suculentas, principalmente a sedums, aeoniums y kalanchoes. Plantas con hojas grandes, carnosas pero planas, más del estilo de lo que yo consideraba “normal”. Un día, de visita al vivero, buscando crasas para una cesta colgante, se me ocurrió comprar la planta de las bolitas.

cesta con senecio rowleyanus

Buscaba algo que cayera por los bordes de la cesta, no importaba que no tuviera flores y tampoco quería nada que fuera invasor porque se apoderaría de la cesta -como suele pasar cuando pongo una cinta-. Así que compré una maceta de esta variedad de senecio y la dividí en plantas pequeñas para ponerlas por los bordes de la cesta.

El resultado me gustó de inmediato, las bolitas caen de forma que parecen gotitas de agua desbordando el contenedor y le da efecto de movimiento. Si, ¡una planta que en principio me parecía tan estática!

senecio rowleyanus

Luego llegaron las flores y descubrí otro de sus encantos. Son pequeñas, de esas florecitas que casi no llaman la atención pero que al observarlas de cerca, son espectacularmente diferentes. Pensaréis que soy una exagerada, pero adoro observar y admirar hasta la más pequeña de las flores. Confieso que para esto un buen objetivo fotográfico ayuda (a pesar de ser una pésima fotógrafa).

Esta historia comenzó el verano pasado, que fue cuando compuse la cesta colgante que veis para la entrada de casa. De las plantas que puse en ella -verbena, bacopa y senecio- sólo ha sobrevivido el senecio. Es otra de sus virtudes, es una planta rústica y resistente que puede pasar con poca agua.

Este año, al revisar todas las macetas donde planté gajos de este senecio, he descubierto lo mucho que ha crecido. Se ha pasado todo el otoño y el invierno haciendo bolitas nuevas al final de los tallos. Ahora parece una larga melena que ha crecido y necesita un corte de puntas. Está preciosa y no podía dejar de recomendarla.

senecio rowleyanus

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Un minijardín de suculentas

Un minijardín de suculentas

Hace tiempo que compré este cubo metálico, pero sin nada dentro me resultaba demasiado soso. Solución: buscar unas pequeñas suculentas y montar un jardín de crasas en miniatura. Así, todas juntas y apretadas, quedan preciosas…, ¡o eso me parece a mi!

El vivero en el que suelo comprar las plantas tiene cierta dedicación especial con las crasas y las trae etiquetadas, es fantástico. Me gusta saber el nombre de las plantas que tengo en mi jardín y todas las que compré (salvo la Echeveria) tenían su etiqueta con nombre y apellido.

Estas son las que componen este conjunto:

Para que el recipiente no se estropee con el agua, puse una bolsa de plástico como aislante. No tenía una bolsa negra por casa y utilicé una bastante oscura, pero la negra se hubiese disimulado más. Os enseño cómo fui plantando.

jardín de suculentas en un recipiente

No necesité más herramientas que unas tijeras con las que cortar el plástico y una pala pequeñita para añadir tierra entre los cepellones. La pala en realidad es una cuchara de plástico que guardo para estas tareas.

jardín de suculentas en un recipiente

Empezamos forrando el interior del cubo con la bolsa de plástico. Conviene repartir bien los pliegues para que cuando cortemos por el borde no nos salgan dobleces grandes que resultan muy visibles. Dentro de la bolsa echamos la tierra llenando hasta la mitad. Yo utilicé un sustrato normal, quizás sería más conveniente uno para cactus, pero personalmente nunca he tenido problemas con este en las crasas.

jardín de suculentas en un recipiente

Sobre la base de sustrato vamos colocando las plantitas una junto a otra. Yo he puesto todas las que cabían, para que quede bien lleno y verde. Esta primera, la Crassula lycopodioides, tiene hojas muy flexibles y la elegí para suavizar la rigidez del resto.

jardín de suculentas en un recipiente

He procurado elegir plantas que contrasten en forma y colores: la mezcla de tonos es la clave para que el resultado sea vistoso. Habrá pocas flores pero muchos matices cromáticos: verdes, rojos, grises, azules. La forma de rosa de la Echeveria es una maravilla.

jardín de suculentas en un recipiente

jardín de suculentas en un recipiente

Cuando todas las plantas están colocadas, relleno los espacios entre cepellones con esa cuchara amarilla. Es momento de regar para que la tierra compacte un poco y después cortar la bolsa por el borde.

jardín de suculentas en un recipiente

jardín de suculentas en un recipiente

jardín de suculentas en un recipiente

Entre el Kalanchoe tomentosa y la Crassula commutata quedaba un hueco considerable, como para poner una plantita más. Se me ocurrió coger un esqueje de Senecio rowleyanus (la planta de las bolitas) de una mata que tengo en el jardín para llenarlo. Me gusta como cuelga por el borde.

jardín de suculentas en un recipiente

Y este es el resultado final. Ahora lo pondré en un sitio luminoso, lo regaré de vez en cuando, y dentro de nada las plantas estarán todavía más apretadas.

jardín de suculentas en un recipiente

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