Lo bueno de tener un blog personal es que, además de hablar sobre jardinería y plantas, también podemos contar cosas más personales. Llevamos un tiempo bastante desconectadas del blog, pero el fin de curso de mi hijo nos ha tenido ocupados mucho tiempo. Las últimas semanas han transcurrido entre exámenes, la graduación, y la matriculación de mi “peque” en un nuevo ciclo.

¡Ejem! Mi peque no es precisamente pequeño, pero es mi hijo menor y los ojos de una madre siempre lo verán así. Parece mentira, pero decidir lo que uno quiere estudiar cuando termina la educación secundaria es mucho más complejo hoy en día que en mis tiempos. Por suerte, ya está casi todo decidido y podemos pensar en unas merecidas vacaciones. Me siento feliz porque Jorge ha superado una etapa compleja y comienza otra que seguro será muy interesante.

Hoy no os voy a hablar de plantas, quiero dedicar este post a mis hijos, y para ello comparto con vosotros algunas imágenes de una escapada familiar que hicimos en junio. Fue un viaje para reunirnos con unos familiares que viajaron desde Estados Unidos, y aunque breve, fue intenso. Disfrutamos muchísimo de este paseo por la Ciudad Condal.

Comezamos paseando por La Rambla, lugar que ningún turista puede perderse. Caminando por esta calle pueden verse varios edificios interesantes, como el Palacio de la Virreina,  el mercado de La Boquería o el teatro de El Liceo. Me encanta la arquitectura ecléctica que descubrimos durante nuestro recorrido, como la Casa Bruno Cuadros, con su dragón de hierro fundido, influencia del arte japonés.

Continuamos el itinerario bajando hacia el mar y cogemos una calle, a la derecha, para entrar en la Plaza Real. De ella salimos a través del pasaje Madoz, un rincón sombrío pero encantador, con antiguos balcones y jardineras llenas de plantas colgando. Todavía no se nota, pero estamos ya en el Barrio Gótico. Un poco más adelante el estilo queda totalmente esclarecido.

Nos adentramos, entre callejas, en la zona más antigua de la “Ciutat Vella” y hacemos una parada para descansar y tomar un aperitivo en la Plaza de San Miguel. Seguiremos por la Calle del Ovispo, una travesía estrecha que en tiempos romanos fue la arteria principal de la ciudad.

En la Calle del Ovispo destaca este puente neogótico que une el Palau de la Generalitat con la Casa dels Canonges. Dicen que es uno de los elementos más populares y fotografiados del barrio gótico barcelonés. Pero esta pasarela no es realmente tan antigua, fue construida en 1928 con inspiración del gótico flamígero. La verdad es que es una construcción de una gran riqueza escultórica.

Este patio creo recordar que está en esa misma calle y pertenece a un edifico público, pero no recuerdo a cuál. Seguro que alguien me puede ayudar a identificarlo.

Llegamos hasta la fachada principal de la Catedral de Barcelona y desde ella ponemos rumbo a la Barceloneta caminando por la Vía Layetana. Tuvimos tiempo de recorrer un corto tramo del Paseo de Colón antes de que cayera un fuerte pero corto chaparrón. Con él finalizó nuestro itinerario de un día en Barcelona.


Aunque seguimos de vacaciones intentaré asomarme por aquí para contaros cosas de vez en cuando.

 ¡ Os deseamos un feliz verano !