La grava es un material estupendo en el jardín, bastante asequible y fácil de instalar, que sirve para muchos fines diferentes. Con ella se pueden cubrir grandes zonas, como alternativa al césped, evitando el trabajo y el gasto de mantenimiento que conlleva la hierba. En jardines campestres, es el complemento perfecto para crear un ambiente informal y rústico. También se puede usar como acolchado, en la base de las plantas, para retener la humedad del suelo y evitar el crecimiento de maleza. Es una alternativa ecológica y amigable con la vida silvestre, ideal en el diseño de jardines naturales.

Hace ya muchos años que nosotros la pusimos en nuestro jardín. El pasillo lateral es una zona difícil, donde no conseguíamos que creciera el césped. Siempre estaba lleno de malas hierbas y se embarraba con el riego y la lluvia. La elección no pudo ser más acertada. Si estás pensando incluirla en tu jardín, lo recomendamos absolutamente, y puedes ver cómo instalamos la grava en nuestro jardín, paso a paso.

Si estás considerando diseñar tu jardín desde el principio, descubre todo lo que debes tener en cuenta para crear el jardín.

Usos de la grava en el jardín

La grava es un material versátil que se puede utilizar tanto en jardines de estilo moderno como en los más tradicionales. Puedes añadir grava entre las losas del patio, la combinación piedras y grava o losas cuadradas y grava resultan muy interesantes.

El canto rodado es ideal para crear un jardín de estilo costero, con grandes extensiones de grava que sirven de base para las plantas.

Con gravilla es sencillo crear un camino. Será necesario limitar el sendero con algún elemento que contenga el material para que no se disperse. Los caminos de piedras, bordeados de plantas me parecen absolutamente maravillosos. En mi jardín esa es su función, además de sustituir aquel césped que no crecía, conseguir una zona de paso que comunica la parte de delante con la de atrás.

También puedes utilizar grava para separar espacios, por ejemplo la zona de césped de la de descanso. Hay quien usa cantos rodados grandes para rodear la piscina. Queda muy bonito, aunque a mi me parece que alguna piedrecita acabará en el agua.

Si en el jardín hay escaleras, la grava también es una opción. Las escaleras que combinan madera y grava me parecen preciosas, pero también se pueden hacer con acero. Piensa que es necesario que el terreno esté bien nivelado para que las piedrecitas no se muevan y resulten seguras.

En jardines rústicos o campestres, también queda perfecta la grava para crear una zona de descanso. Se consigue un aire muy provenzal que a mi me fascina. Aunque hay quien piensa que puede ser incómodo, sobre ella se pueden colocar muebles sin problema alguno. En este caso es mejor optar por grava en lugar de usar canto rodado. El jardín de La Louve es un ejemplo bellísimo.

La grava y el canto rodado funcionan muy bien como cubierta de la tierra en parterres, arriates y canteros. Además de ayudar al drenaje del agua, mantienen la temperatura del suelo y contribuyen en que esté bien aireado. Esto amortigua el efecto de las altas temperaturas y ayuda a proteger las raíces de las plantas.

Estos materiales son de gran ayuda en la construcción de jardines secos, como el jardín de grava de Beth Chatto, y son indispensables en jardines de aire japonés.

En fuentes y estanques, la grava y el canto rodado se integran con mucha naturalidad. La grava volcánica, por su buena permeabilidad, es ideal para utilizarla en la filtración del agua.

Las gravas son una gran opción para cubrir el suelo en jardines de terrazas y balcones, donde no se puede sembrar hierba, para darle un aspecto más natural.

Piensa que la grava es otro más de los materiales del jardín y debe guardar la armonía del diseño. Los diseñadores de jardines suelen recomendar el uso de no más de tres o cuatro materiales diferentes, como grava, ladrillo y madera, para evitar que el diseño quede recargado.

¿Qué color de grava para el jardín elegir?

Se puede seleccionar una tonalidad de grava que contraste, o una que complemente. El canto rodado de tamaño medio, tanto blanco como negro son buenas opciones para acentuar el contraste. Si buscas complementar lo que ya está presente en el jardín, elige grava de materiales utilizados ya en la casa o piedra natural local.

El canto rodado en tonos grises o terrosos, la grava gris e incluso la grava rojiza o rosada, tienen un colorido bastante neutro que combina bastante bien con jardines tradicionales.

En construcciones modernas y contemporáneas, donde predominan los revestidos de vidrio, acero o madera, suelen funcionar mejor colores sutiles como blanco, gris pálido y negro.

Si el jardín es muy sombrío, es posible aumentar la luminosidad eligiendo una grava brillante o un canto rodado de color claro que refleje la luz.

Es recomendable ver una muestra de la piedra al natural antes de comprarla, la tonalidad puede ser muy diferente a la que se observa en la foto de un catálogo o en una imagen del ordenador. Ten en cuenta también que su aspecto es completamente diferente cuando está mojada, el agua aumenta el brillo y realza el color.

¿Qué tamaño de grava elegir para el jardín?

Para los senderos y caminos de entrada conviene instalar grava de tamaño mediano que no se mueva demasiado, para que sea cómoda para caminar sobre ella. También es el mejor tamaño para rellenar grietas entre losas y adoquines.

Como separador de ambientes, el canto rodado de tamaño grande es la mejor opción, ya que no se dispersa con facilidad.

En fuentes y estanques se pueden combinar cantos rodados de diferentes tamaños con piedras más grandes para conseguir un ambiente natural y realista.

¿Qué tipo de grava de jardín escoger?

Existe una gran variedad de gravas diferentes según del tipo de roca de la que provenga. Marmol, granito, volcánica y canto rodado son las más habituales. Todas ellas son una buena opción y la elección depende, sobre todo, del diseño y el gusto personal.

El granito es, por su dureza, la que mejor se adapta al tráfico pesado. Para una zona de aparcamiento o de paso de vehículos, quizás sea la más recomendable.

En un camino o zona de paso que se pisa con frecuencia, conviene instalar grava de cantos rectos ya que, por su forma, se compacta y resulta más firme al caminar que el canto rodado.

Grava suelta y grava pegada con resina

La grava suelta es perfecta para cualquier tipo de jardín, tanto para los campestres o tradicionales, como para los jardines contemporáneos de ciudad. Es permeable al agua, asequible y fácil de colocar. Pero si no está bien limitada y retenida, se esparcirá y muchas piedrecitas terminarán por extraviarse. Esto supone un trabajo continuo devolviendo gravilla a su lugar, e ir reponiendo las perdidas de vez en cuando.

En jardines con pendientes la gravilla suelta no resulta práctica. La única solución, en estos casos, es allanar el terreno en terrazas antes de instalar las piedras. El mejor método para mantener la grava en su lugar es utilizar una rejilla estabilizadora entre el suelo y la grava.

El aspecto de la grava fijada con resina es similar al de la grava suelta, pero las piedras quedan totalmente fijas con la resina. La resina es un polímero acuoso que actúa como aglutinante y fija la gravilla. Cuando seca, el acabado es rígido, pero se mantiene permeable por lo que respeta las necesidades fisiológicas  de las plantas que rodea. Se utiliza bastante en jardinería pública para rellenar los alcorques de los árboles.

¿Cuánto cuesta la grava decorativa?

La verdad es que estoy un poco desconectada del tema de los precios, aunque pronto tendré que reponer en mi nuevo jardín y entonces lo sabré mejor. Los precios son variados según el modelo. Mirando en algunas páginas de Internet, la grava “Rojo Alicante” de mi jardín, ronda los 120 € el m3, la gravilla de río de 4/8 mm, 169 € el m3, y la marmolina blanca de 9/12 mm, 64 €.

¿Sobre qué se debe colocar la grava?

Antes de esparcir la grava en un camino o una zona de descanso, se debe crear una base bien nivelada y bastante sólida. Para zonas decorativas o de plantación, será suficiente con nivelar el suelo.

Es muy recomendable colocar una tela geotextil que bloquee el crecimiento de maleza para evitar el trabajo de eliminar malas hierbas.