Si no quieres dedicar demasiado tiempo y recursos al suelo del jardín sin perder el aspecto rústico del terreno ni su permeabilidad, te aconsejo instalar una capa de grava. La grava proporciona una base suave pero suficientemente sólida para caminar sobre ella.

La grava es una gran alternativa al césped en climas calurosos y secos

Es un material muy agradecido, fresco y limpio. Permite que el agua de lluvia o del riego penetre en la tierra y resulta mucho más natural que una terraza de losas o cemento.

Después de mucho tiempo intentado que el césped creciese en esta zona de mi jardín opté por instalar grava de tamaño garbanzo. Existe gran variedad de colores y calibres, lo ideal es buscar la que más se adapte al estilo del jardín. La mía es marmolina rojo Alicante, cuando se moja el color se reaviva en seco parece rosa tostado.

Es conveniente poner una malla bajo el manto de grava, se evita con ello el crecimiento de hierbas indeseadas y que las piedrecitas se mezclen con la tierra embarrándose con la lluvia. Existen mallas especiales para esta aplicación en viveros y comercios especializados.

Si el terreno tiene pendiente también es aconsejable aterrazar y convertirlo en una superficie con varios tramos horizontales para que la grava no ruede y se acumule en la parte más baja.

Estas tres fotos resumen la instalación:

al principio

en construcción

grava en el jardín