El hórreo es una construcción auxiliar típica de las casas de campo del noroeste de España. Son muy singulares y llamativos porque están elevados sobre el suelo mediante unos pilares llamados “pegollos” que los aísla de la humedad del suelo y evita el acceso a animales. En el interior del hórreo se guardaba tradicionalmente el grano, fruta, hortalizas o incluso la carne procedente de la matanza. También se almacenaban en su interior los aperos agrícolas.

Según la tipología de la construcción se diferencian hórreos, paneras y cabazos. Así, los hórreos están construidos sobre cuatro pilares y tienen tejado a cuatro aguas, las paneras se sustentan por seis u ocho pilares y el tienen tejado a caballete, y el cabazo es algo más pequeño, tiene planta rectangular y tejado a dos aguas.

El origen de los hórreos en nuestra península no se conoce a ciencia cierta, existen referencias escritas que datan del siglo VIII pero no es hasta el siglo XIII cuando aparecen las primeras representaciones gráficas de estas estructuras. En una miniatura de una de las Cantigas de Santa María, atribuidas a Alfonso X el Sabio, aparece la imagen de dos hórreos góticos.

Los hórreos proliferaron especialmente en el siglo XIX durante los procesos desamortizadores que reestructuraron la propiedad de la tierra. En el siglo XX, con la mecanización de las tareas agrícolas comenzaron a caer en desuso y sufrieron el olvido y la subestimación durante mucho tiempo.

Desde hace unas décadas y con la revalorización del patrimonio etnográfico y popular vuelven a tomar protagonismo y aunque su función original se haya perdido, se integran en las casas como garajes o incluso parte de la vivienda.

En un reciente viaje a Asturias, nuestra amiga (y tocalla mía) Mónica nos envió estas fotografías de algunos hórreos y paneras que vio en los lugares que visitó. Gracias a ella surgió la idea de escribir este post y compartir con todos vosotros estas bonitas y frescas imágenes. El hórreo pequeño, de la siguiente imagen es de un tramo del camino de Santiago por tierras gallegas, todas las demás de hace unos días en Berrueño, Asturias.

Estas son dos fotos del viaje, atravesando el Puerto de Ventana, en la Cordillera Cantábrica. Seguro que a alguno de vosotros os parece lo más natural del mundo pero, para mi, ¡es impresionante!

Y si algún oriundo de la zona me lee (que seguro hay más de uno) y me equivoco en algún dato o quiere contarnos más, yo estaré encantada de leer cualquier detalle sobre estas bonitas y fascinantes construcciones.

Mi agradecimiento a Mónica por cedernos estas bonitas fotografías.