Hace poquitos días acabé de ver la serie Downton Abbey por segunda vez. Si no la conocéis, os la recomiendo, es una de esas fabulosas series británicas cuya historia se desarrolla en los albores del siglo XX y relata la vida de una familia noble inglesa, la de sus sirvientes y la relación entre ambos mundos. Me encanta porque el drama está bellamente producido, los personajes son perfectamente creíbles y la fotografía de los paisajes ingleses es impresionante. Downton Abbey, la mansión donde vive la famila protagonista, es en el mundo real Highclere Castle, una hermosa mansión victoriana a la que hoy viajamos, en nuestra ficción, para ver y hablar de sus maravillosos jardines.

Highclere Castle, un patrimonio rico y multifacético

Los primeros registros escritos de la finca en la que actualmente se erige la mansión Highclere se remontan al año  749,  cuando un rey anglosajón otorgó la finca al obispado de Winchester. En el siglo XIV, el obispo William de Wykeham construyó un hermoso palacio medieval y creó los primeros jardines en el parque circundante.

En el siglo XVII, el palacio pasó a manos de Sir Robert Sawyer, presidente de la Cámara de los Comunes. Tras su muerte, su hija y el esposo de ésta, los primeros Condes de Carnavon, heredaron la propiedad.

1771 es una fecha señalada para Highclere Park en lo que al paisajismo se refiere. “Capability” Brown, el más prominente paisajista inglés, transformó el parque modificando los terrenos con su inconfundible estilo: extensas zonas de césped, riachuelos y lagos enmarcados por árboles ingeniosamente agrupados.

En 1842, Sir Charles Barry, arquitecto y paisajista que también se encargó de la remodelación del Palacio de Westminster, transformó Highclere House para darle el aspecto que la casa y su parque tiene en la actualidad.

Si hay alguna curiosidad que realmente me llama la atención en la historia de los hombres que poseyeron esta mansión es la George Herbet, quinto conde de Carnavon. El señor Herbet, además de un rico terrateniente, era un egiptólogo empedernido. Fue mecenas de Howard Carter en su proyecto de la excavación de tumbas reales en la necrópolis de Tebas. En 1922, la pareja de arqueólogos descubrieron la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes, encontrando el sepulcro intacto, con el tesoro mortuorio del faraón intacto.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Castillo de Highclere fue el hospital para militares convalecientes, y sus nombres se pueden ver grabados en los techos de la mansión.

En la actualidad, el castillo es el hogar del octavo conde de Carnavon. Su esposa, la condesa, vela por el cuidado de la propiedad y tiene un blog fascinante en el que escribe sobre la historia de la casa y los eventos que se realizan allí.

El Jardín Secreto

Los jardines de Highclere fueron diseñados por Lancelot Capability Brown, quien destacó por realzar la belleza natural en fincas rústicas. Los actuales propietarios de la finca, Lord y Lady Carnarvon, han conservado la estética que imprimió Brown. Hoy en día, los abundantes rododendros, azaleas y arces parecen especies bastante comunes. Pero a principios de 1900, estas plantas, importadas de las Américas, la India y el Lejano Oriente, eran sinónimo de riqueza y singularidad. Los árboles frutales servían para mantener la cocina abastecida de deliciosas frutas.

El Jardín Secreto de Highclere no es, en realidad, tan “secreto”. Aunque está apartado de la edificación, hay señales que indican a los visitantes cómo llegar hasta él. Se accede a través de una cancela de hierro que traspasa los muros que dan abrigo a un jardín protegido e íntimo.

En este jardín destacan las borduras de flores, al más puro estilo inglés, que bordean los caminos de tierra o de hierba. También hay extensiones de césped bellamente combinadas con arbustos trabajados en topiaria y bancos donde sentarse a descansar en el recorrido.

Las imágenes hablan por sí solas de la belleza y encanto de este pequeño jardín secreto de Highclere, que, en realidad, ni es pequeño ni secreto. Espero que las disfrutéis.

Fotografías: ©HighClere Castle