Hoy va a ser un domingo tranquilo. Mi hijo pequeño juega al fútbol y volverá dentro de un ratito con su padre, la mayor a mi lado esperando para seguir (y espero que terminar) su trabajo. Sobre el escritorio la amaryllis, ya con dos flores abiertas que nos deleita con su presencia.

No es un día de fiesta y jolgorio, pero adoro los días hogareños en casa con mi familia. No hay horarios, ni ajetreos, ni prisas. Las cosas se van haciendo una detrás de otra, despacito y con tranquilidad.

¿Qué tal vuestro domingo?